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Matilda Gage protestó en la inauguración de la Estatua de la Libertad al considerar "una mentira gigantesca, una parodia y una burla" el símbolo femenino de la libertad La vida de lucha feminista y reivindicación de la primera abogada de la historia en Italia Un 24 de marzo de hace 200 años nació una de las mujeres sin las que costaría entender el feminismo. Ella fue una de las mujeres que lideraron la Asociación Nacional de Sufragio Femenino (NWSA) , que tenía como objetivo conseguir el derecho a voto de las mujeres, y si bien Elizabeth Cady Stanton y Susan B. Anthony son conocidas por gran parte del público, sobre todo estadounidense, el suyo no es así. Hablamos de Matilda Joslyn Gage , sufragista que fue clave en el movimiento, pero que fue cayendo al olvido, en parte porque fue la más radical de todas, no solo centrándose en el sufragio femenino, sino también en defender los derechos humanos de toda la sociedad, incluyendo a los negros e indios. La sufragista olvidada que dio origen al ‘Efecto Matilda’ Nacida bajo el nombre de Matilda Electa Joslyn el 24 de marzo de 1826 en Cícero, una localidad del estado de Illinois, desde su niñez quedó marcada su vida en defensa de los derechos humanos. Y es que creció en una casa que formaba parte de la red clandestina de apoyo a esclavos, conocida como ‘ferrocarril subterráneo’ y que la llevó temprano a la prisión por brindar asistencia a esclavos fugitivos. En 1845 se casó con el comerciante Henry Hill Gage y se mudó a Fayetteville, en el estado de Nueva York. Se trataba de un suburbio de Siracusa que fue origen de movimientos que sucumbieron a la sociedad estadounidense en el siglo XIX, desde abolicionistas a detractores del alcohol, educadores progresistas y sufragistas. En 1852, Matilda Gage se involucró en el movimiento sufragista al hablar en la Convención Nacional de Derechos de las Mujeres que tuvo lugar en Siracusa, y en 1869 entró en la NWSA, donde su trabajo consistía en aquello que no se veía, pero que era esencial. Realizaba todo tipo de tareas, desde organizar convenciones, escribir editoriales, editar periódicos sufragistas a hacer circular peticiones, y siendo parte fundamental de establecer muchos grupos locales y regionales que llevó a que la asociación tuviera una estructura nacional sólida. Entre sus hechos más destacados en el sufragismo femenino está el hecho de haber coescrito junto a Stanton el documento ‘Declaración de derechos de la mujer y acusación contra el gobierno de Estados Unidos’, donde argumentaban que el gobierno violaba la Constitución al “negar a las mujeres el derecho a un jurado en el que pudieran participar otras mujeres (sólo los hombres podían servir como jurado) y someterlas al pago de impuestos sin tener representación política”. La presentaron junto a un grupo pequeño de mujeres cuando se subieron al podio de la celebración del Centenario de Estados Unidos y la leyeron al entonces vicepresidente del país, William A. Wheeler. En 1886, Matilda Gage protestó en la inauguración de la Estatua de la Libertad al considerar “una mentira gigantesca, una parodia y una burla” el símbolo femenino de la libertad cuando las mujeres no podían votar en las elecciones nacionales. Sin embargo, la publicación del libro ‘Mujer, Iglesia y Estado’ en 1893 le valió ser condenada al ostracismo por asegurar que el cristianismo organizado había sido clave para oprimir a las mujeres durante siglos. A pesar de ello, las nuevas generaciones de feminismo han ido recuperando su figura y poniéndola en su lugar de la historia, como una clara influencia en las feministas a partir de la década de los 70. Tanto es así que en 1993 la historiadora de la ciencia Margaret Rossiter acuñó el término ‘Efecto Matilda’ para describir la tendencia a disminuir, ignorar o desacreditar el trabajo de las mujeres científicas. Influyó para que se publicara ‘El Mago de Oz’ La labor de Matilda Joslyn Gage fue más allá del sufragismo femenino, pues luchó por los derechos de los nativos americanos, entre los que admiraba a los iroqueses, que vivían en el estado de Nueva York. Además, ella fue la que animó a su yerno, Lyam Frank Baum , casado con su hija Maud, que publicara las historias que contaba a sus hijos, lo que dio lugar a ‘El maravilloso mago de Oz’. El escritor diría de su suegra que “era la mujer más talentosa y educada de su época”. Gage murió en 1898 a los 71 años debido a un accidente cerebrovascular y no pudo ver ni la publicación de ‘El Mago de Oz’ ni la aprobación del voto a la mujer en Estados Unidos, que no llegaría hasta 1920.
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