No solo con el accidente de avión de la FAC: en salud, pensiones y elecciones, Petro también ha tenido salidas en falso
El Colombiano

No solo con el accidente de avión de la FAC: en salud, pensiones y elecciones, Petro también ha tenido salidas en falso

El accidente del avión Hércules FAC 1016 en Puerto Leguízamo, Putumayo, que deja más de 60 uniformados muertos, ha generado un intenso debate político, técnico y social, revelando tensiones sobre la seguridad de la flota militar y la gestión de los recursos públicos destinados a la aviación. El presidente Gustavo Petro se pronunció en sus redes sociales calificando esa flota de transporte militar como “chatarra”, lo que generó una fuerte reacción de la oposición y de expertos en aviación que cuestionaron la coherencia de sus afirmaciones frente a los datos técnicos y financieros sobre la aeronave FAC 1016. Según analistas, calificar un avión certificado como inseguro sin aportar evidencia técnica puede generar desconfianza en la institucionalidad militar y en los procesos de mantenimiento, además de alimentar la polarización política en torno a decisiones de seguridad nacional. El Hércules FAC 1016 fue donado por Estados Unidos en 2020, durante el gobierno de Iván Duque, con un valor aproximado de 12 millones de dólares. Conozca: Petro habla de “dificultades burocráticas” para renovar aeronaves tras accidente en Putumayo Como otras aeronaves de este tipo, requiere inspecciones mayores conocidas como PDM (Programmed Depot Maintenance) , diseñadas para garantizar que los aviones cumplan con los estándares de seguridad y operatividad. El congresista electo, Daniel Briceño, dijo que en 2021 se contrató una PDM por 11.558 millones de pesos para el FAC 1016, proceso que el gobierno de Petro recibió “a satisfacción” el 21 de diciembre de 2023, certificando que la aeronave estaba en condiciones seguras para volar. Además, la administración actual continuó invirtiendo en la flota, con el Hércules FAC 1018 recibiendo mantenimiento por 17.861 millones de pesos, y en diciembre de 2024 se firmó un nuevo contrato por 20.000 millones para un mantenimiento preventivo previsto para junio de este año. Estas cifras reflejan un compromiso financiero importante con la modernización y conservación de la capacidad logística de la Fuerza Aérea, lo que genera cuestionamientos sobre la coherencia de las declaraciones presidenciales respecto al estado de la flota. Sin embargo, la polémica política no se limitó al accidente. Petro también ha enfrentado cuestionamientos por su manejo de casos como la corrupción en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo y el Desastre (UNGRD). Hace unos días Petro aseguró que fue injusto calificar el caso como uno de los mayores hechos de corrupción de los últimos años y afirmó que él había sacado de inmediato al director Olmedo López, impidiendo la ejecución de proyectos relacionados con la UNGRD. La cronología, sin embargo, muestra que en enero de 2024 Petro defendió públicamente a López, quien permaneció suspendido por la Contraloría y solo renunció un mes después, mientras la Fiscalía comenzaba a imputarle delitos por desvío de recursos y corrupción en contratación pública. Además, denuncias y delaciones de López involucraron a varios congresistas, contratos irregulares y supuestos vínculos con el ELN, demostrando que la situación era mucho más compleja de lo que las declaraciones presidenciales sugerían. El patrón de declaraciones controvertidas de Petro no se limita a estos casos. Su afirmación de que los aviones eran “chatarra” ignora la inversión millonaria en inspecciones y mantenimiento que certificaban su operatividad; su versión sobre la UNGRD minimiza su propia demora en exigir la renuncia de López; y en general, en varios episodios recientes ha generado cuestionamientos por descalificar procesos institucionales o por presentar versiones que no coinciden con la evidencia documental y judicial. Analistas coinciden en que estas salidas en falso, sumadas a su estilo de comunicación en redes sociales, han provocado confusión sobre la gestión estatal y han dado margen a la oposición para cuestionar la transparencia y coherencia de su administración. Hace tan solo unos días, Petro a través de su cuenta en X afirmó que existe una supuesta fuga hacia el exterior de los ahorros pensionales por parte de las administradoras de fondos de pensiones (AFP). Estos recursos pertenecen a los afiliados y no a las entidades administradoras. “Los administradores de pensiones están sacando rápidamente el dinero del país que no les pertenece”, señaló. Incluso, calificó el hecho como “una fuga de capitales”. Lea también: Además del actual, Procuraduría investiga a otros cinco interventores de Coosalud Ese ahorro sí pertenece exclusivamente a los afiliados, no a las empresas administradoras (AFP). Por otro lado, la gráfica compartida por el jefe de Estado obedece a datos de la balanza cambiaria del Banco de la República. El comportamiento muestra que, a corte de febrero de 2026, los fondos tocaron el pico más alto de egresos en el histórico que muestra la gráfica (desde febrero de 2020), casi $2.000 millones de dólares. Otra de sus salidas en falso fue previo a las elecciones legislativas cuando el mandatario insistió en que el software que se utiliza para contar votos en la Registraduría tiene “fallas” y ha sido utilizado para fraudes. En 2022 no hubo evidencia de fraude por el software sino diferencias atípicas entre el preconteo y el escrutinio en elecciones al Congreso, mientras que en la Presidencia la diferencia fue apenas 0,1%. Además, la Registraduría ha insistido en que Thomas Greg no controla los datos de los colombianos: eso lo hace Idemia, y su acceso es solo de consulta, igual que bancos o notarías. Tampoco puede hacer votar a alguien sin consentimiento: el voto y el conteo son manuales y nunca se ha demostrado lo contrario. El general (r) Hugo Acosta, en declaraciones a El Tiempo, señaló que la vida útil de un avión se establece desde su fabricación, siguiendo las especificaciones del fabricante. “Cuando un fabricante de aeronaves saca una aeronave al mercado, ellos especifican, dentro de sus manuales de operación y de mantenimiento, más o menos el tiempo de vida que va a tener esa aeronave —puede ser cincuenta, sesenta años— y un programa de mantenimiento durante ese tiempo que debe ser cumplido a cabalidad”, afirmó, resaltando la importancia de cumplir estrictamente con cada revisión y procedimiento para garantizar la seguridad en vuelo. Acosta explicó además en qué consiste el mantenimiento programado de despiece completo, conocido como PDM (Programmed Depot Maintenance), el cual es fundamental para prolongar la vida útil y prevenir fallas graves. “Hace un par de años, al avión se le realizó lo que se llama un PDM: se toma y se desbarata completamente. Se verifica cada una de sus partes con todo el sistema de pruebas no destructivas, o pruebas destructivas, para asegurarse de que sus componentes estén en perfectas condiciones”, detalló. Según el exoficial, este tipo de mantenimiento no solo permite detectar posibles fallas, sino que también renueva la capacidad operativa del avión, asegurando que pueda continuar cumpliendo misiones críticas sin comprometer la seguridad de la tripulación y de los pasajeros. Su explicación evidencia que, más allá de la antigüedad de la aeronave, la clave para evitar tragedias reside en la rigurosidad del mantenimiento, la calidad de los procesos y la correcta ejecución de las operaciones, aspectos que ahora están siendo objeto de investigación tras el accidente del FAC 1016. El propio Ministro de Defensa actual, Pedro Sánchez, había confirmado que la aeronave estaba apta para volar. Vida útil en aviación: En el sector militar, la edad no es el factor determinante, sino el cumplimiento de las horas de vuelo y los ciclos de mantenimiento dictados por el fabricante (Lockheed Martin). Expertos en aviación señalan que la edad del avión no determina necesariamente su seguridad, ya que cada mantenimiento programado renueva las condiciones operativas y extiende la vida útil de la aeronave, y que la falla podría estar más bien en la cadena de mantenimiento o en factores humanos, como el sobrecupo, la planificación del vuelo o la operación de la aeronave en condiciones adversas. Entérese: “Ese monstruo pasó por encima mío y cayó en el lote de atrás”: testigo habla del accidente de avión de la FAC No obstante, la investigación del accidente está siendo conducida por la Justicia Penal Militar, con el objetivo de establecer responsabilidades y determinar si el contratista encargado del mantenimiento cumplió con los estándares exigidos por el fabricante de la aeronave, o si hubo negligencia en la operación del vuelo. Además de la evaluación técnica, la pesquisa incluye la revisión de protocolos internos de la Fuerza Aérea, registros de mantenimiento y decisiones operativas que pudieron influir en el desenlace fatal. El presidente Gustavo Petro decretó tres días de duelo por la tragedia aérea que deja más de 60 muertos, así como también más de 50 uniformados heridos.

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