Cope Zaragoza
Era una noche especial, por el partido, por lo que había en juego y porque Josep Puerto hacía historia. Su titularidad le convertía en el jugador taronja con más partidos en Euroliga, 115. Valenciano, de Almussafes, en el club desde los 14, un currante que con Pedro Martínez vio la luz y no para de crecer. Ejemplo para l’Alqueria. Suya fue la primera canasta del equipo, de tres, en una esquina. En un inicio con Vezenkov inspirado y Walkup tratando de frenar el ritmo ante un Valencia Basket valiente y decidido a correr sin complejos, 11-9, minuto 5, incluso con los árbitros con un listón bajo para las faltas locales, siete. Muy rápido en bonus. Reuvers y Pradilla, con dos cada uno. Un problema. También el talento heleno, porque Vezenkov y Fournier metieron dos triplazos bajo presión para darles ventaja, 15-19. Pero atrás provocaban pérdidas los valencianos y con dos grandes acciones de Key, un triple y una asistencia, cerraban cuarto por delante, 25-23. El acierto en el arco, tremendo, 5 de 7. El segundo cuarto se mantuvo la intensidad pero los árbitros seguían con un criterio sorprendente. De hecho, entre las pérdidas, Vezenkov y los catorce tiros libres contra cero… al descanso el partido se fue 42-50. Mucha diferencia para lo visto. Claro con 12-7 en faltas ante estos jugadores. La salida fue buena, defensa y correr, 52-52, con Montero cogiendo calor. Inconveniente, la tercera de Reuvers, minuto 26. Una falta dura a Montero convertida en ataque para el dominicano acabó de poner el Roig Arena de los nervios. Y eso aún enchufó más al equipo, rebote ofensivo y canasta de Badio, 54-52. Un 12-2 de salida que Bartzocas trató de contener con un tiempo muerto. Badio se había traído el recogedor de casa y barrió varios rechaces que dieron aire y confianza a pesar del goteo de tiros libres en contra. Como un gol se celebró una falta en defensa a Ntikilina sobre De Larrea. Así estaba el criterio. Era bonus y tiros libres. El enfado de la grada, la sorna, ni inmutó al trío arbitral. 21-13 en faltas y aun así, 67-69 al final del tercero. Qué mentalidad de Valencia Basket. Contra un equipo plagado de talento en el que Ward había aparecido de amenaza con su zurda, resiliencia y ambición. El último empezó con un tapón de Puerto a Ward. Olimpiakos endureció aún más su defensa y vino una cuesta. Fournier puso un 67-74 peligroso, pero Badio rebajó desde el triple. Pero su físico, con un arbitraje permisivo, les mantenía por delante, 75-78, a tres minutos. Una pillería de Montero dio tres libres… metió dos, 79-79, a 1:22. De infarto. Key robó, corrió, Montero le vio y puso un 81-79 de locura a 57 segundos. Vezenkov en los libres, 81-81. Tiro de Montero pisando línea, 83-81. Triple de Fournier. Trece segundos, 83-84. Aclarado para Jean y falta de Fournier, a 2'9 segundos. Pero falta dura en su mano lesionada. Había que elegir a alguien del banquillo. De Larrea, el niño, que había jugado solo 2 minutos y 54 segundos en el tercer cuarto, que llevaba sentado diez minutos y medio, frío, fue el escogido. Elegante, firme, convencido, como solo los elegidos pueden hacerlo, Larry caminó hacia la línea, respiró hondo y anotó los dos. El MVP de la Supercopa volvía a ponerse el disfraz de héroe, 85-54. Pero aún había que defender el último balón. Fournier la tuvo, pero no entró, y se cerró una noche memorable en un Roig Arena eufórico. Una noche histórica, por esas 21 victorias, récord del club en la Euroliga, por el registro de Puerto y porque este partido siempre se recordará por el hielo en las venas del niño.
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