La buena dictadura cubana
La Opinión de Murcia

La buena dictadura cubana

Todos los pueblos que han sido oprimidos por el comunismo sufren un doble castigo: el de su condición propiamente dicha mientras permanece la dictadura y el de su liberación por depredadores del signo contrario. Lo cuenta muy bien para el caso de su país, extrapolable a todos los que conformaron el universo soviético, la albana Lea Yipi en su brillante, emocionante y ameno Libre (Anagrama), el relato sobre una niña que es testigo del derrumbre de las estatuas del psicópata Enver Hoxha para asistir sobre esos escombros al nacimiento de un nuevo monstruo, un sistema capitalista sin autocontrol. Recuerda la tristeza de Polonia, que tras ser escarnecida por los nazis fue liberada por los comunistas sin transición alguna para disfrutar de la libertad.

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