La Opinión de Murcia
Lleva el Real Murcia varios años tirando de chequera para fichar gol. El pasado verano incluso elevó la apuesta, llegando a pagar un traspaso de 500.000 euros para hacerse con los servicios de Flakus. Y ni con esas. De hecho, este mes de enero ha tenido que volver a sacar el talonario para firmar a Juanto Ortuño, quien de momento no ha mejorado la estadística. Pero no muchos mejor fueron las cosas años atrás. Solo hay que recordar el paso fugaz de Rodri Ríos, otro fichaje por el que Felipe Moreno rompía el mercado y que seis meses después ya había tomado la puerta de salida. Por no hablar de Raúl Alcaina, el delantero firmado por Goiria que se tiró más tiempo en la enfermería que en el césped.
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