ABC
Entre la nostalgia y la pólvora de un delantero que convirtió cada falta en una amenaza, Héctor Horacio Scotta (75 años) sigue hablando del gol como si todavía lo estuviera buscando. Lo resume con un susurro, grito del sevillismo: «Pss, pss… que viene, que viene… ¿se acuerda?». Y entonces, dispara: «Yo me di cuenta muy pronto de que los jugadores que se ponían en la barrera empezaban a asustarse. A Asensi, el del Barcelona, una vez lo tuve que socorrer». -¿Qué le sucedió? -Le dio el balón en el estómago y se quedó de pie, asfixiado. No podía respirar. Lo tiré al suelo para que se relajara. Cuando fuimos a jugar a Cataluña, me vio antes del partido y me... Ver Más
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