El Plural
Entre pasillos llenos de novedades, tableros desplegados y partidas en marcha en Interocio, Anastasio Martínez atiende a ElPlural con la misma mezcla de entusiasmo y naturalidad con la que ha levantado PIF Games, una editorial de juegos de mesa que ha ido ganando peso en el sector a base de títulos muy reconocibles. Ahí están los fenómenos de Yokai Pagoda y Valpiedra, Nuvitrum, el universo de los distintos Kinfire o el juego de cartas de Campeones, ejemplos de un catálogo que combina ambición, olfato y una defensa muy clara del valor social de los juegos de mesa. En esta entrevista, su fundador repasa cómo nació el proyecto, qué hay detrás de su crecimiento y hacia dónde quiere llevar ahora la editorial. P: PIF Games ha irrumpido en el mercado con una fuerza casi diría que explosiva. Muchos os hemos conocido a raíz de Valpiedra, pero no estoy seguro de si ese fue vuestro primer gran éxito. R: En realidad, el primero fue Yokai Pagoda, pero antes de ser editorial como tal lanzamos Captain's Log en una ronda de Kickstarter hace cuatro años; en aquel momento no éramos editorial. Es más, el logo lo hizo mi mujer como un regalo, y el desarrollo del juego lo hicimos mi sobrina, mi esposa, un diseñador 3D y yo. Fue como un arrebato, lanzamos el juego a ver qué salía y así se fundó nuestra historia. Después mi sobrino lanzó otro juego, Anta Yagí. Al año siguiente mi esposa montó la campaña de Yummy Kitty, un jueguito. A raíz de eso, la fábrica Ludo Fact nos invitó a Alemania. Yo les decía: "¡Pero si no somos una editorial!", y ellos insistían en que fuéramos. Estuvimos conociendo gente y conseguimos Las Torres Errantes, de dos autores reconocidos en el mundo del juego de mesa, Wolfgang Kramer y Michael Kiesling. Yo seguía diciendo que esto era un hobby, que yo soy arquitecto de profesión, pero me dieron el juego y dije "venga, va". Y me tiré a la piscina con Yokai Pagoda e Iluliaq. Comprar Yokai Pagoda ahora Comprar Iluliaq ahora Comprar Campeones ahora Yokai Pagoda sí que fue un éxito. Entró sin pena ni gloria, por decirlo así. Luego tuvo una buena reseña de un influencer y a partir de ahí empezamos a vender. El año pasado superamos las 19.000 unidades y ahí fue cuando nos afianzamos como editorial. Luego fui consiguiendo varios juegos como los Kinfire de Kevin Wilson, que es un autor de renombre de Estados Unidos y al final pues acabé montando la editorial-distribuidora, asumiendo todos los roles posibles. P: Precisamente a partir del vídeo de otro influencer sobre Valpiedra, las ventas en inglés se dispararon. ¿Qué importancia tienen los influencers para vosotros? R: Son importantes, especialmente a nivel externo. Aquí en España por suerte también lo son. Tuvimos una entrevista en Análisis Parálisis y lanzamos Valpiedra sin apenas publicidad, y repartimos varios juegos para que se hiciera algo de ruido. El juego agotó todas las unidades en español en menos de...
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