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Cuando parecía que Tamara Gorro empezaba a recuperar el aire tras semanas muy complicadas, ha sido ella misma la que ha vuelto a encender las alarmas. La influencer, que atraviesa un delicado bache de salud desde hace casi dos meses, ha reaparecido en sus redes para enseñar las secuelas físicas que, según ha explicado, le están provocando sus nervios. Lo ha hecho después de un fin de semana especialmente expuesto, en el que fue captada junto a Cayetano Rivera , sus hijos, su madre y su abuela durante una comida familiar en Madrid. Un plan aparentemente tranquilo que terminó dejándole un profundo malestar, hasta el punto de denunciar públicamente la falta de respeto hacia sus hijos menores. Ahora, con la sinceridad que mantiene siempre con su 'familia virtual', Tamara ha contado cómo se encuentra realmente. Y sus palabras no dejan lugar a dudas: «Estoy como si me hubiese pasado un camión por encima». Tamara Gorro ha vuelto a abrir una ventana a su intimidad para explicar que su recuperación no está siendo tan lineal como muchos podían pensar. Aunque poco a poco se ha reincorporado a algunos compromisos y hasta ha retomado el deporte con aprobación médica, la empresaria insiste en que todavía no está bien. Entre los últimos síntomas que ha compartido con sus seguidores están unas rojeces en las piernas que, según ella misma ha revelado, le han salido a causa de los nervios. Una reacción física que se suma a un agotamiento generalizado que arrastra desde hace semanas y que le impide recuperar su ritmo habitual. Lejos de dramatizar, ha intentado contarlo con naturalidad, pero sin restarle importancia. Porque, aunque sigue manteniendo el optimismo, lo cierto es que su cuerpo sigue dándole señales de que el proceso no ha terminado. De hecho, en sus historias de Instagram confesó con visible cansancio: «Estoy como si me hubiese pasado un camión por encima. Así llevo casi dos meses, pero bueno, son épocas». Esa frase resume bastante bien el punto en el que se encuentra. Tamara no ha querido poner nombre al problema de salud que atraviesa, insistiendo una vez más en que se trata de algo «muy personal», pero sí ha ido dejando pistas del desgaste físico y emocional que le está suponiendo. Hace apenas unos días ya había explicado que no había pasado «la ITV», una expresión muy suya con la que quiso referirse a que necesita ciertos «ajustes» en su salud y a que todo va a requerir tiempo. Entonces ya dejó claro que no lo estaba llevando bien: «Esto va a terminar, no tengo dudas. Estoy deseando que todo esto termine, no os voy a engañar. No estoy viviendo un proceso agradable, es la realidad». Ahora, en esta nueva actualización, ha insistido en que el cansancio no tiene que ver ni con la falta de sueño ni con un exceso de trabajo. Al contrario. Está durmiendo y se ha reincorporado «super suavecito», tal y como ha explicado, precisamente para no forzar más de la cuenta. «Duermo, ¿eh? Y tampoco me estoy matando a trabajar, que me he incorporado, pero voy super suavecito. Así que voy a intentar descansar un poquito», les contaba a sus seguidores. Esta nueva recaída emocional llega justo después de un fin de semana especialmente intenso en lo personal. Tamara fue vista el domingo disfrutando de una comida familiar junto a Cayetano Rivera, sus hijos, su madre y su abuela. Una escena que, en otro momento, habría pasado por una simple estampa de normalidad. Pero no fue así. Horas después, la propia influencer reapareció muy molesta para denunciar lo que consideró una invasión de límites al haber sido fotografiada con sus hijos menores presentes. Para ella, ese fue el verdadero detonante del malestar. «Yo solo pido que no se les vea, mis hijos no tienen que vivir esto. Siento que se me ha faltado el respeto completamente y esto no se puede consentir. Me parece horrible, de verdad», expresó públicamente. Ese «capítulo desagradable», como ella misma lo definió, parece haberle pasado factura en un momento en el que su estabilidad física y emocional ya estaba tocada. Y aunque no lo vincula de manera explícita, el contexto es evidente: su cuerpo sigue reaccionando a todo lo que no logra soltar del todo. En medio de todo, Tamara intenta agarrarse a los pequeños avances. Uno de ellos ha sido su vuelta al deporte, una rutina que siempre ha defendido no por una cuestión estética, sino porque le ayuda a ordenar la cabeza y afrontar mejor el día. Su regreso al entrenamiento ha sido celebrado por ella misma como un paso importante, aunque también ha dejado claro que lo hace con muchísima prudencia. «Por supuesto con la aprobación del médico y de la mano de una profesional para ir poco a poco», explicó en redes. Sabe que todavía queda camino. Ella misma ha reconocido que «aún queda recorrido». Pero también necesita sentir que, aunque sea lentamente, vuelve a tomar el control de su cuerpo y de sus rutinas. Por eso sigue hablándole a sus seguidores desde la honestidad, incluso cuando el mensaje no es esperanzador del todo. Porque, ahora mismo, más que fingir fortaleza, lo que está haciendo es transitar el proceso como puede.
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