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No es la primera vez que José Ortega Cano, que hace poco cumplía 72 años , se convierte en noticia fuera de los ruedos. Pero lo ocurrido en su última aparición pública ha llamado especialmente la atención. El padre de Gloria Camila participaba en un acto benéfico cuando, de repente, acabó por los suelos en lo que muchos han descrito como una especie de 'performance' improvisada, como recoge Diez Minutos. Las imágenes no han tardado en circular por las redes. En ellas se puede ver a José Ortega Cano tumbado en el suelo , en una escena que ha desconcertado tanto a los asistentes como a quienes han visto el momento después. No estaba solo; el acto contaba con más participantes y tenía un carácter solidario, lo que ha añadido todavía más sorpresa a la situación, fijando el foco en el torero. La escena, más allá de lo llamativa, ha provocado reacciones muy distintas. Hay quienes piensan que todo estaba pactado y que formaba parte del evento, una especie de coreografía apoyada por el torero para la actividad solidaria. Otros, en cambio, no han terminado de entender lo ocurrido y han criticado lo extraño del momento. Lo cierto es que José Ortega Cano no se ha pronunciado por el momento al respecto, ni tampoco desde el acto solidario, pero las imágenes ya han corrido como la pólvora, dejando comentarios entre los usuarios como: «¿Se ha hecho profesor de yoga a estas alturas de la vida?»; «Yo, a su edad, hago eso y me desmonto» o «¡Si la más grande levantara la cabeza!». Pero no es la primera vez que Ortega nos regala momentos como este. No se puede olvidar el «y estamos tan a gustito», protagonizado por José Ortega Cano en la boda de Rocío Carrasco y Antonio David Flores. El torero, animado por la fiesta, se lanzó a cantar ante la estupefacción de los presentes y el cabreo de su esposa, Rocío Jurado. Más tarde, en un rincón, la chipionera echó una sonada bronca al torero. Esa noche, Rocío durmió sola y José aguantó hasta altas horas de la madrugada, soñando que Camarón le había poseído. Otro vídeo memorable fueron sus calentamientos antes de una corrida de toros. En el vídeo se ve cómo el maestro toma el sombrero en su mano, dispuesto a ejecutar los movimientos en pleno aparcamiento, en el campo, fuera de la plaza. Tenía tantas ganas de ponerse en forma para dar lo mejor ante todos sus fans que no pudo esperar a entrar en el coso. En cualquier caso, lo que sí está claro es que José Ortega Cano volvió a captar toda la atención sin necesidad de decir una sola palabra, solo con su arte.
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