La Opinión de Murcia
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tardó poco más de un minuto en enarbolar el "no a la guerra" durante su comparecencia este miércoles en el Congreso para dar cuenta sobre la posición de España ante el conflicto en Oriente Medio. Lo hizo trazando una línea de puntos con la guerra de Irak y la actual de Irán, anteponiendo que él mismo estuvo salió entonces a movilizarse en las calles contra la decisión del entonces presidente, José María Aznar, de meter a España en aquella guerra al lado de EEUU. Un antagonismo que ha recuperado para situar a Alberto Núñez Feijóo como heredero de aquel belicismo y contraponerlo a la posición actual de su Ejecutivo. Tras resumir las consecuencias de la guerra de Irán, en número de víctimas, desplazados y coste económico, se lanzó a acusar al líder del PP de "contribuir con su silencio".
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