Cope Zaragoza
La soledad no deseada se ha convertido en una de las problemáticas silenciosas más acuciantes de la sociedad actual, afectando no solo a las personas mayores, sino a un espectro cada vez más amplio de la población. Conscientes de su papel como termómetro social, los comercios de Huesca han decidido dar un paso al frente para combatirla. La Asociación de Comerciantes de Huesca ha presentado una innovadora iniciativa, en colaboración con la Plataforma del Voluntariado de Aragón, para convertir las tiendas de barrio en una red de detección y apoyo frente al aislamiento. José Perié, gerente de la asociación, explica que el comerciante está en una posición privilegiada para esta labor. "Un comerciante que está a pie de calle y conoce a su gente, las detecta", afirma Perie, refiriéndose a las señales que alertan de una posible situación de soledad. La iniciativa parte de una realidad cotidiana: los tenderos son a menudo confidentes y observadores atentos del día a día de sus clientes. Según el gerente, hay muchos indicadores, desde "una persona que está constantemente enfadada" hasta aquella que "está buscando siempre tema de conversación", comportamientos que pueden enmascarar una profunda necesidad de contacto humano. El proyecto, presentado en un reciente "Café de Comercio" por Jorge Álvarez, representante de la Plataforma del Voluntariado de Aragón, no se limita a la buena voluntad, sino que busca proporcionar a los comerciantes herramientas concretas y formación especializada. Se organizarán charlas y talleres para capacitar a los tenderos sobre cómo identificar las señales de la soledad y, sobre todo, qué hacer a continuación. La idea es que los comerciantes sepan "qué mensaje tenemos que darles, a dónde tenemos que dirigirles", subraya Perie, para conectar a estas personas con la red de recursos profesionales y de voluntariado que ya existe en la comunidad. Esta capacitación busca transformar la escucha pasiva que ya realizan muchos tenderos en una acción proactiva y eficaz. El plan es dotarles del conocimiento necesario para que, tras detectar un posible caso, puedan informar a la persona sobre las iniciativas, asociaciones o programas que pueden ayudarle a "romper esas barreras y superar esa situación". Para ello, se crearán y distribuirán materiales informativos en los establecimientos, de modo que tanto los comerciantes como los propios clientes puedan conocer las vías de ayuda disponibles, combatiendo así el estigma asociado a la soledad y facilitando el primer paso. Con 280 negocios asociados, la red de comerciantes representa un potencial enorme para la vigilancia y el cuidado comunitario en Huesca. Como destaca José Perie, este colectivo supone "560 ojos más en la ciudad para detectar este tipo de circunstancias". El proyecto aspira a que cada uno de estos establecimientos se convierta en un punto seguro, un lugar donde una persona que se siente sola pueda encontrar no solo un producto, sino también una primera puerta de acceso a una solución real y efectiva para su problema de aislamiento. La ambición de esta iniciativa va más allá de una campaña puntual. Sus impulsores la definen como un plan a largo plazo que se quiere construir "con una base sólida". Se lanzarán convocatorias periódicas para las charlas formativas y la distribución de materiales, asegurando que con el tiempo "todo el mundo acaba encontrando ese momento para unirse a la iniciativa". La visión es que ningún comercio de la ciudad se quede sin las herramientas suficientes para actuar cuando se encuentre con una situación de soledad no deseada, algo que, insisten, "forma parte del día a día de los comercios". El proyecto "Con Sentido" nace con una vocación inclusiva, buscando sumar fuerzas más allá de sus asociados. Por ello, desde la asociación se hace un llamamiento a la participación de todos los negocios de la ciudad. "Invitamos también al resto de comercios que aunque no estén asociados a sumarse a este proyecto, que creemos que es muy positivo para la ciudad", ha declarado Perie, extendiendo la mano a todos los que deseen contribuir a una Huesca más cohesionada y solidaria. De hecho, la colaboración no se detendrá en las tiendas. Los promotores ya han mantenido conversaciones para integrar a otros sectores clave que también tienen un contacto directo y constante con el público. Se ha contactado con la hostelería y con el sector del taxi, identificados como otros "momentos de contacto" cruciales donde se pueden detectar estas situaciones de vulnerabilidad. La meta es crear un ecosistema de cuidado en toda la ciudad, donde diferentes profesionales y servicios trabajen de manera coordinada para que nadie se sienta invisible. En definitiva, este proyecto refuerza el mensaje de que "el comercio y la ciudad están unidos". Más allá de su función económica, el comercio de proximidad demuestra una vez más su incalculable valor social como pilar de la vida comunitaria. La iniciativa no solo ayudará a mitigar la soledad, sino que también fortalecerá los lazos entre vecinos y comerciantes, recordando que la solución a muchos de los grandes retos actuales puede empezar en el mostrador de la tienda de la esquina.
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