Diario CÓRDOBA
Italia tiembla por el gas y empieza a moverse geoestratégicamente. La ofensiva de Teherán contra las infraestructuras en Qatar —lanzada como represalia por los bombardeos de Estados Unidos e Israel— ha golpeado de lleno la exportación de gas natural licuado (GNL) qatarí destinada a la terminal de regasificación offshore de Rovigo, en el Adriático. El zarpazo de los misiles iraníes ha comprometido así cerca del 11% del suministro nacional, un flujo vital que, aunque no amenaza el abastecimiento inmediato gracias a unas reservas que resisten al 44%, sí puede desatar una espiral alcista de proporciones imprevisibles, un escenario que el Gobierno de Giorgia Meloni observa con máxima preocupación.
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