Una vecina de Gran Canaria cumple una semana atrapada entre dos barrancos:
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Una vecina de Gran Canaria cumple una semana atrapada entre dos barrancos: "El agua corre con fuerza a ambos lados de mi casa"

Una semana. Ese es el tiempo que Lucía, una vecina de la zona de Ayagaure, en San Bartolomé de Tirajana (Gran Canaria), lleva completamente incomunicada a causa del fuerte temporal. La virulencia de las lluvias ha provocado la crecida de los cauces que rodean su vivienda. 'Yo vivo en un barranco, el barranco que el caudal que pasa por mi casa es a mano izquierda, a mano derecha pasa otro barranco', explica la propia afectada, que tiene que atravesar 'dos cauces de barranco que están corriendo ahora mismo' si quisiera salir de su casa. A sus 50 años, Lucía asegura que es un episodio 'nunca visto'. Aunque de pequeña veía los barrancos correr, afirma que 'esto ha sido algo algo, vamos, exagerado'. El temporal, que se prolongó durante dos días 'sin parar', ha dejado un paisaje que, aunque 'muy bonito', con cascadas por todas partes, también evidencia la magnitud del desastre. 'Llevábamos dos días, yo decía, dios mío, esto es un sin parar, noche y día lloviendo, los truenos, los relámpagos, el viento', relata sobre la dureza de las jornadas pasadas. Pese al aislamiento, Lucía se encuentra bien. Explica que ha recibido llamadas del Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana para conocer su estado y sus necesidades. Sin embargo, el acceso es imposible. 'Estuvieron limpiando la carretera, pero es mucho el desastre, y y no se puede hacer nada', comenta. Las vías de acceso son 'carreteras de tierra' donde 'han caído pitas, han caído piedras', y la humedad del terreno hace peligroso el uso de maquinaria. La situación se complicó aún más cuando un desprendimiento bloqueó la última ruta de escape. 'Había un camino que podía pasar, pero cayó una una piedra grande y ahora no se puede pasar', lamenta. La solidaridad ha sido clave para sobrellevar estos días. 'Ayer vino una amiga, Carla, la verdad, una niña de aquí de San Bartolomé, de Tirajana, una amiga' a traerle provisiones. Su familia también ha estado pendiente en todo momento. A pesar del aislamiento, Lucía se mantiene en su 'finquita', donde tiene a sus animales, y pide conciencia al resto de ciudadanos: 'Ahora no se puede estar saliendo a la calle, la gente debería de tener conciencia de de de cómo están las carreteras'. Afortunadamente, esta situación no interfiere con sus obligaciones laborales, ya que se encuentra de baja tras sufrir un accidente de tráfico. 'Si estuviera trabajando, ya sería diferente', admite, aceptando la situación como un designio de 'la naturaleza'. Lucía también ha querido aclarar que el agua que la mantiene aislada no proviene directamente del reboso de la presa de Ayagaure, que tuvo lugar en la noche del martes y afectaría a los vecinos de Lomo Gordo y Lomo Perera. En su caso, las aguas corresponden al área de 'la presa de Fatara, que es la que rebozó'. Tampoco ha tenido problemas de suministros básicos, ya que cuenta con placas solares para la electricidad y, evidentemente, no le falta agua.

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