Sarah Ferguson sigue buscando casa tras el «no» de su yerno
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Sarah Ferguson sigue buscando casa tras el «no» de su yerno

Continúan las desventuras de los York. Con el expríncipe Andrés viviendo de prestado en una granja alejada de Windsor y las princesas Beatriz y Eugenia cada vez más apartadas de la Familia Real británica, ahora las miradas se posan en la matriarca del clan, en Sarah Ferguson , quien probablemente se encuentre en la situación más complicada de todo el cuarteto. En paradero desconocido y sin ingresos aparentes, lo nuevo es que sigue buscando casa donde instalarse después de que su yerno se haya negado en rotundo a que viva bajo su techo. Nadie la ha visto en semanas. Al menos, no ha sido fotografiada en ningún lugar. Se ha comentado que estaba en Emiratos Árabes y hasta se ha hablado de Sudáfrica, Suiza o Irlanda. Pero a día de hoy nadie sabe dónde está Sarah Ferguson . Solo se conoce con certeza que, al igual que su exmarido, ha caído en desgracia y le evitan no ya solo quienes antes eran sus amigos, sino también sus propios familiares. Es lo que tiene ver relacionado tu nombre con uno tan poco decoroso como el de Jeffrey Epstein. La exduquesa de York se ha quedado sin fuentes de ingresos después de que la Familia Real la haya desterrado de sus jardines y, sobre todo, tras la exclusión de su nombre en numerosas organizaciones benéficas de las que antes era patrocinadora y embajadora. Obviamente, ninguna de estas entidades han querido verse envueltas en el 'caso Epstein'. Tras ser expulsada de los aposentos reales, Sarah Ferguson se puso a buscar casa y se topó con un problema evidente: sin dinero no hay hogar. Entonces, hizo lo que tantos otros en su misma situación, que es ponerse en manos de la familia para que echen una mano en tiempos de dificultades. Pero es que aquí también se ha encontrado con un «no en mi casa» atronador. Los tabloides ingleses han señalado que la exduquesa de York habría pedido ayuda a sus hijas y mientras Beatriz se lo piensa, lo de Eugenia está descartado. Y todo porque su marido, Jack Brooksbank, ha decidido marcar distancias porque es un hombre de negocios y no quiere que sus contactos vean unidos sus nombres con los de Fergie. Tal como han publicado medios británicos, el ejecutivo de marketing se ha negado en rotundo a que la madre de su esposa se mude con ellos. Lo que quiere es «priorizar la tranquilidad de su hogar», han señalado los medios. La relación de Sarah Ferguson con el dinero ha sido siempre objeto de análisis. Dicen que es codiciosa porque su estilo de vida también lo era. Le gustaba «exhibir» que era duquesa. Ahorraba poco, visto el tren el que viajaba. La muestra de su necesidad constante de ingresar está en los propios papeles de Epstein: en muchos correos que dejaban le pedía dinero al magnate. La gran incógnita ahora mismo ya no es solo saber dónde está Sarah Ferguson, sino en qué casa se aloja. La prueba de que su nombre ha caído en desgracia es que quien la aloja no quiere que se sepa que está con ella. Desde luego, en casa de su yerno no está.

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