Cope Zaragoza
La Cofradía del Cristo del Socorro de Cartagena encara la recta final de los preparativos para la que será la primera procesión de la Semana Santa de España. En la madrugada del Viernes de Dolores, a las tres y media, el Vía Crucis volverá a recorrer las calles de la ciudad. Su hermano mayor, Francisco Javier Pavía, ha confirmado que los trabajos son incesantes para que todo esté listo, señalando que ya se encuentra en marcha el montaje de la carpa desde donde saldrá la procesión. La procesión del Cristo del Socorro es, en palabras de su hermano mayor, "el contrapunto de la Semana Santa". Se caracteriza por su austeridad, que evoca a las antiguas procesiones, al no llevar música, ni granaderos ni judíos. Este formato de vía crucis atrae cada vez a más fieles, que no solo acuden a verla, sino que participan activamente detrás del Cristo durante todo el recorrido. Esta singularidad se mantiene como su principal seña de identidad. Pavía destaca que el hecho de que no cambie el recorrido ni el horario facilita que la gente la recuerde y participe. De hecho, resume la filosofía de la cofradía con una frase contundente: "La mejor novedad es que no hay novedad". El creciente número de asistentes en los últimos años confirma el éxito de su formato. La actividad de la cofradía es frenética en las jornadas previas. Tras celebrar los Siete Dolores de la Virgen en la noche del martes, este miércoles tiene lugar en la catedral la meditación a las cinco llagas de Nuestro Señor, un acto "entrañable, bonito y muy íntimo", según Pavía, que ha ganado popularidad en los últimos años. El jueves, la jornada se intensifica. A las tres y media de la tarde se realiza el traslado de tronos y, a las cinco, el traslado del Cristo desde la catedral. Posteriormente, se organizan todos los enseres, que deben llevarse a última hora al salir de una carpa. A las siete, se celebra el tradicional acto en el monumento a Juan Jorquera, hermano mayor perpetuo, para pedirle simbólicamente permiso. A partir de las dos de la madrugada, comienzan los últimos preparativos para la salida a las tres y media. A pesar de la buena salud de la procesión, la cofradía mantiene una "espina clavada": la imposibilidad de entrar en la Basílica de la Caridad. Francisco Javier Pavía ha explicado que, un año más, se les ha comunicado verbalmente la negativa. El hermano mayor ha lamentado esta decisión, ya que es algo que se ha hecho durante más de seis décadas. Esta tradición, que se remonta a la primera procesión del año 1961, consistía en que los pasos entraran en la basílica para hacer la primera eucaristía a la patrona. Pavía afirma no entender los motivos del "santo hospital" para impedir el acceso, pero asegura que no se rendirán: "Seguiremos reivindicando un acto que hemos hecho durante más de 60 años". Las previsiones meteorológicas apuntan a un descenso de las temperaturas para la madrugada del viernes, pero el Hermano Mayor se muestra optimista y confía en que el tiempo respetará la primera gran cita de la Semana Santa cartagenera y española.
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