Cope Zaragoza
La Universidad de La Rioja ha sido el escenario de la presentación del noveno informe FOESSA, un análisis que ha puesto de manifiesto una cruda realidad social en la comunidad. Según los datos presentados, el número de personas en situación de exclusión social en La Rioja casi se ha duplicado desde 2018, afectando ya al 15% de la población riojana. Este preocupante incremento ha generado un intenso debate entre estudiantes, profesores y expertos sobre las causas y consecuencias del fenómeno. Marina Sánchez, técnica de la Fundación FOESSA, ha explicado que los resultados apuntan a un modelo social agotado. Según ha detallado, no se trata de problemas coyunturales, sino de cuestiones estructurales que perpetúan la desigualdad y que empujan a cada vez más hogares, considerados hasta hace poco clase media, hacia la "cuerda floja de la integración precaria". Desde 2018, hay 13.000 personas más en exclusión severa en la región. Sánchez ha subrayado que realidades como los problemas con la vivienda o la precariedad laboral son hoy más comunes que nunca. "Ya no hablamos de cosas que le suceden a aquellos otros de allá, ¿no? Ya cuando estamos hablando de problemas como la vivienda o como la precariedad en el empleo, estamos hablando de realidades que todos y todas conocemos", ha manifestado la técnica de FOESSA. Los estudiantes de Trabajo Social han mostrado su inquietud ante estos datos. Marina, alumna de 19 años, considera "alarmante que las cifras no solo no estén mejorando, sino que están empeorando". También ha señalado la polarización social: "Nos estamos enfrentando por todas las cosas, o sea, jóvenes contra mayores, de izquierdas contra derechas". Su compañero Israel ha puesto el foco en dos temas que le tocan de cerca: la vivienda y el paro juvenil, cuya tasa alcanza el 24,3% en la región. Ha afirmado que la vivienda es "el principal problema, sin vivienda no puedes tener prácticamente nada más". El 14% de la población sufre exclusión residencial y un 7,5% de los hogares vive en condiciones inadecuadas. Maxim, otro estudiante, ha compartido estas preocupaciones y ha añadido la importancia de la desigualdad de origen. "Importa mucho el punto de partida del que parte una persona, la familia, los recursos que tenga", ha reflexionado, destacando que es un factor a tener en cuenta a la hora de intentar ayudar. El informe presenta una aparente paradoja económica. Aunque la renta media en La Rioja ha crecido un 23% desde 2018, pasando de 15.410 euros a 19.066, este aumento no se traduce en una mayor seguridad para las familias. Los datos revelan una "clase media en retroceso" y una creciente precarización. Las cifras ilustran esta fragilidad: uno de cada cuatro riojanos no puede hacer frente a gastos imprevistos ni permitirse una semana de vacaciones. Además, casi el 20% no tiene capacidad para reemplazar muebles deteriorados y la pobreza energética prácticamente se ha duplicado, afectando a casi el 12% de la población.
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