elDiario.es
Gobierno, empresa y academia coinciden en el Foro Económico de elDiario.es en que la descarbonización y la digitalización marcarán el nuevo modelo productivo, con la autonomía estratégica como telón de fondo Era una de las mesas más esperadas de la primera jornada del VI Foro Económico de elDiario.es. Bajo el título ‘Industria 5.0: descarbonización y digitalización’, representantes del ámbito institucional, empresarial y académico abordaron los principales retos de un sector clave para el futuro económico de España. Un interesante debate en el que participaron Jordi García Brustenga, secretario de Estado de Industria; Ruth Carrasco, adjunta a la dirección para Transformación Sostenible de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de la UPM; Almudena López del Pozo, consejera delegada de Pymar; y Pere Navarro, presidente ejecutivo del Consorci de la Zona Franca de Barcelona, bajo la moderación de la periodista económica de elDiario.es Cristina Bolinches. El punto de partida fue claro: la industria vuelve a ocupar un lugar central en la agenda económica. “Desde la experiencia de la covid hay una tendencia de péndulo”, arrancó García Brustenga, quien subrayó dos ideas clave: la necesidad de revisar la competitividad y la importancia de relocalizar determinadas capacidades productivas. “Si produces aquí tienes más autonomía estratégica”, resumió, en referencia a ejemplos recientes como las mascarillas o los chips. Para el secretario de Estado, la nueva industria “pasa necesariamente por la transformación digital y la transición energética”. Desde el ámbito académico, Ruth Carrasco amplió el foco del debate. “Cuando hablamos de industria 5.0 tenemos que abrir el campo”, defendió. A su juicio, no basta con abordar la crisis climática: también hay que tener en cuenta la escasez de materias primas y la pérdida de biodiversidad. “Debemos pensar en resiliencia, sostenibilidad y en una redefinición del valor a largo plazo”, señaló, introduciendo una visión más sistémica de la reindustrialización. Ruth Carrasco Gallego, Adjunta a la dirección para Transformación Sostenible de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de la UPM Esa transformación ya está en marcha en sectores concretos. Almudena López del Pozo puso como ejemplo la industria naval española, que ha atravesado un profundo proceso de reconversión basado en la innovación tecnológica. “Nos hemos especializado en buques de alto valor añadido que cumplen los más altos estándares de sostenibilidad”, explicó. Una apuesta que, según subrayó, ha sido posible “gracias a la colaboración entre el sector público y el privado”, y que permite a España competir en Europa en segmentos estratégicos. Producción vs especulación En esa misma línea, Pere Navarro reivindicó el papel de la industria como motor económico frente a modelos más especulativos. “Es el momento de reivindicar la economía productiva”, afirmó. El presidente del Consorci de la Zona Franca de Barcelona (“que ya no es consorcio ni zona franca, pero sí está en Barcelona”, bromeó), defendió la evolución de los polos industriales hacia espacios de innovación y colaboración, donde las empresas compartan conocimiento. “Vamos a convertir un polígono industrial en un distrito 4.0, integrado en la ciudad y en el territorio”, explicó, apuntando a un modelo que combine actividad económica con dimensión social y cultural. Pere Navarro, presidente del Consorci de la Zona Franca de Barcelona El concepto de autonomía estratégica sobrevoló buena parte del debate. García Brustenga defendió una “autonomía estratégica abierta”, compatible con la globalización pero que permita responder en situaciones de crisis. “Tenemos que tener capacidad de producir rápidamente en caso de necesidad”, señaló. Una idea que conecta con “la experiencia reciente de la pandemia y con las tensiones geopolíticas actuales”. El mundo está cambiando, y la industria ha de hacerlo con él. Carrasco coincidió en ese punto, y apunto que la resiliencia ha ganado peso frente a la eficiencia como criterio dominante. “Desde la pandemia ya nadie pone en duda la importancia de la resiliencia”, apuntó. A su juicio, esto abre una oportunidad para rediseñar los procesos productivos, haciéndolos más flexibles y capaces de adaptarse a cambios en la demanda o en las cadenas de suministro. En el ámbito naval, López del Pozo subrayó que esa autonomía estratégica también es una oportunidad para el sector. “Estamos especializados en segmentos clave para la seguridad energética”, explicó, en referencia al transporte marítimo de mercancías y pasajeros. “Los riesgos trascienden lo económico y afectan a la estabilidad de la sociedad”, añadió, defendiendo el papel de la industria naval en la transición energética. Navarro fue más allá y situó el debate en un contexto global. Recordó cómo, durante la pandemia, productos esenciales cambiaban de destino en función de quién pagaba más, evidenciando la vulnerabilidad de las cadenas de suministro. “Nos hemos dado cuenta de que había que fabricar más, mejor y más cerca”, afirmó. En ese contexto, lanzó un mensaje optimista: “Estamos en pleno relanzamiento de la antigua tradición industrial española”. Un futuro esperanzador El impacto de esta transformación sobre el empleo fue otro de los ejes muy presentes en la mesa. Frente a la idea de que la automatización destruye puestos de trabajo, Navarro defendió que el efecto puede ser el contrario. “Los robots van a sustituir muchos empleos, pero para diseñarlos, fabricarlos y mantenerlos se necesita mucha gente”, explicó, ilustrándolo con la evolución de los equipos técnicos en la Fórmula 1. “He estado viendo fotos del Pit Stop de la Fórmula 1 desde el año 50 hasta ahora. Los coches de ahora están absolutamente robotizados. En el año 50 había cuatro mecánicos, y ahora hay más de 20. Es decir: los robots van a sustituir muchos puestos de trabajo, pero para diseñar, fabricar, mantener y calibrar un robot se necesita mucha gente”, reflexionó. La descarbonización, la otra gran pata del debate, se planteó no solo como una obligación desde el punto de vista medioambiental, sino como una oportunidad económica. “Lo que vamos a consumir en los próximos 30 años va a ser verde, sí o sí”, vaticinó García Brustenga. “El que no vaya a lo verde no está en la nueva economía”, añadió, vinculando directamente la transición energética con la competitividad. Jordi García Brustenga, Secretario de Estado de Industria del ministerio de Industria y Turismo Carrasco insistió en la necesidad de ampliar la mirada también en este ámbito. “No pensemos solo en lo que emite un vehículo, sino en todo su ciclo de vida”, señaló, incluyendo la fabricación y el reciclaje. Una visión que extiende la descarbonización a sectores como el textil o el alimentario. Desde la industria naval, López del Pozo coincidió en que el proceso es ya inevitable. “La descarbonización es una cuestión existencial en Europa”, afirmó, advirtiendo de la necesidad de reducir la dependencia energética de terceros países. Navarro, por su parte, introdujo el concepto de economía azul y destacó el papel de España en el impulso de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Almudena López del Pozo, Consejera Delegada de PYMAR El debate dejó una conclusión compartida: la transformación industrial está en marcha y combina múltiples dimensiones: tecnológica, energética, social y geopolítica. La dirección parece clara, pero el reto ahora es ejecutar ese cambio sin perder competitividad y asegurando que sus beneficios se extienden a todo el tejido productivo.
Go to News Site