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Las redes sociales y su impacto en los jóvenes han sufrido este miércoles su 'momento tabaco'. Un jurado de Los Ángeles (California) ha decidido que Google y Meta tienen la responsabilidad de compensar con indemnizaciones en un juicio civil decisivo en el que se ha acusado a las plataformas de redes sociales de diseñar productos dañinos que vuelven adictos a los usuarios jóvenes. Los miembros del jurado dieron la razón a una joven de 20 años, Kaley G.M., a la que estos gigantes tecnológicos tendrán que compensar con tres millones de dólares. Meta -la compañía de Instagram y Facebook- tendrá que abonar un 70% de la indemnización y Google -que controla YouTube- un 30%. La demandante había llegado antes a un acuerdo extrajudicial con TikTok y Snapchat. La decisión supone una derrota histórica de estas tecnologías y abre la posibilidad de una cascada de indemnizaciones a las que tendrán que hacer frente a partir de ahora: se estima que hay cerca de 3.000 demandas similares contra las redes sociales solo en los juzgados de California. En EE.UU., se compara con las batallas legales de hace décadas contra la industria tabacalera, que ocultó y minimizó la perniciosidad de sus productos. La derrota en Los Ángeles ocurre la misma semana en la que un jurado de Nuevo México ha decidido que Meta no ha ofrecido protecciones suficientes a los jóvenes sobre los contenidos que se propagan en sus plataformas, como imágenes sexuales explícitas, demanda de intercambios sexuales o trata de mujeres. Ese jurado le impuso un castigo de 375 millones de dólares. Durante el juicio en Los Ángeles, seguido con preocupación en Silicon Valley, la demandante defendió que empezó a utilizar las redes sociales en la adolescencia, que las plataformas la hicieron adicta y que su uso monopolizó su vida durante años y ha provocado problemas de salud mental, como ansiedad, depresión, dismorfia y deseo de autolesión. Kaley relató que empezó a ver vídeos en YouTube a los seis años y que tuvo su primera cuenta en Instagram a los nueve. Para cuando cumplió quince años, ya había tenido quince cuentas diferentes en esta última red social, donde llegó a pasar hasta 16 horas en un día. Sus abogados defendieron en el juicio que las redes sociales diseñan funcionalidades para provocar esa adicción, como las recomendaciones que hace el algoritmo, las notificaciones cuando otros usuarios utilizan el botón 'me gusta' en las publicaciones propias o el 'scrolling' -la navegación vertical de vídeo a vídeo- infinito. El cofundador de Facebook y consejero delegado de Meta, Mark Zuckerberg, compareció como testigo en el juicio y defendió que la compañía ya no imponía como metas aumentar el uso de los usuarios, también menores, como hizo en el pasado (pero Meta acaba de aprobar un programa de compensación con acciones a los ejecutivas para lograr un crecimiento disparado de la compañía que sitúe su valoración en más de nueve billones de dólares; en la actualidad es de 1,5 billones). Zuckerberg defendió que el éxito de sus productos es que ofrecen algo «útil» a los usuarios y el consejero delegado de Instagram, Adam Mosseri, sostuvo en el juicio que la red social no es «clínicamente» adictiva. «Durante años, las compañías de redes sociales se han enriqueciendo yendo a por menores a la vez que ocultaban su diseño adictivo y peligroso», reaccionaron los abogados de la demandante en un comunicado. «El veredicto de hoy es un referéndum -por parte de un jurado, contra toda una industria- de que ha llegado el momento de la rendición de cuentas». El veredicto llega en un momento de creciente concienciación, dentro y fuera de EE.UU., sobre los posibles efectos perniciosos de las redes sociales en los más jóvenes. En 2024, el que fuera asesor médico de la Casa Blanca de Joe Biden, Vivek Murthy, defendió que las redes sociales deberían incluir etiquetas de advertencia sobre sus riesgos para la salud mental en los adolescentes, de la misma manera que las cajetillas de tabaco advierten del daño a la salud de los cigarrillos. En Australia, su Gobierno prohibió el pasado diciembre las redes sociales para los menores de 16 años , una decisión que el Gobierno de Pedro Sánchez también anunció para España a comienzos del mes pasado y que otros países, como Malasia, consideran. Hasta ahora, en EE.UU. las redes sociales han tenido la protección de la Ley de Decencia en las Comunicaciones, de 1996, cuya Sección 230 evita la responsabilidad de las compañías sobre lo que los usuarios comparten. El impacto de esta decisión del jurado de Los Ángeles se tendrá que comprobar a partir de ahora. Meta reaccionó asegurando que calibrará su respuesta legal al veredicto y habrá que ver cómo se desarrollan los recursos y si el resto de batallas legales pendientes resultan definidas por lo ocurrido en este caso. Con el tabaco fueron necesarias décadas de batalla legal para imponer indemnizaciones multimillonarias y forzar a las compañías a no promocionar sus productos entre menores. El resultado fue el descenso en el consumo de cigarrillos.
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