La OCDE rebaja al 2,1% el crecimiento de España por la guerra en Oriente Medio, que “pondrá a prueba a la economía mundial”
Canarias Ahora

La OCDE rebaja al 2,1% el crecimiento de España por la guerra en Oriente Medio, que “pondrá a prueba a la economía mundial”

El organismo recomienda que las medidas para paliar los efectos de la guerra en Oriente Medio se enfoquen a hogares y empresas vulnerables. Además, desaconseja subsidios o rebajas fiscales -como ha hecho España- ya que desincentivan el ahorro energético y añaden presión a las cuentas públicas El INE confirma que la economía española creció un 2,8% en 2025 con un acelerón en la recta final del año La OCDE ha recortado en una décima, hasta el 2,1%, la previsión de crecimiento del producto interior bruto (PIB) de España en 2026 y en otra décima, hasta el 1,7%, el previsto para 2027, debido a los efectos del conflicto en Oriente Medio, que “pondrá a prueba a la resiliencia de la economía global”. La organización ha publicado este jueves la actualización de sus proyecciones económicas que ya anticipan una ralentización de la actividad en todo el planeta, arrastrada por la guerra iniciada por Israel y Estados Unidos contra Irán y unos precios elevados que reducirán el crecimiento En el caso de España, si bien las primeras cifras muestran un efecto contenido sobre el crecimiento, la previsión de inflación cambia drásticamente. La OCDE estima que los precios subirán un 3% en 2026, siete décimas más que lo que anticiparon en diciembre, y se ralentizarán hasta el 2,2% en 2027 (0,4 puntos porcentuales más). La inflación subyacente, que es la que excluye de su cálculo a la energía y a los alimentos frescos por ser más volátiles, también se verá afectada por el conflicto. Este dato es el que los economistas denominan como inflación ‘núcleo’ del sistema productivo y ya estaba siendo muy ‘pegajosa’ para la actividad productiva antes del conflicto. Lo será más tras el estallido de la guerra: el 2,7% en 2026 (0,5 puntos más) y el 2,1% en 2027 (0,3 más). Las previsiones publicadas este jueves se suman a las del Fondo Monetario Internacional (FMI) de la semana pasada , que ya apuntó a un recorte de dos décimas del crecimiento este año, también hasta el 2,1%, pese al comportamiento “firme” de la economía española. “La amplitud y la duración del conflicto son muy inciertos, pero un periodo prolongado de precios de la energía altos elevará notablemente los costes para las empresas y subirá la inflación en los precios al consumidor, con consecuencias negativas para el crecimiento”, señala el informe publicado este jueves. “Un periodo prolongado de disrupción también podría dar lugar a significativos desabastecimientos energéticos que podrían rebajar aún más el crecimiento”, incide. La guerra contrarresta los “vientos de cola” de la IA La OCDE apunta que el crecimiento mundial se va a desacelerar en 2026 al 2,9%, desde el 3,3% que avanzó en 2025, debido a los efectos negativos del conflicto bélico, que contrarrestará los “vientos de cola” de las inversiones en tecnología, la bajada de los aranceles efectivos de Estados Unidos tras la sentencia del Tribunal Supremo que tumbó buena parte de estas tarifas, así como del arrastre para la economía del vigor que demostró la economía el año pasado. De no haber sido por el conflicto, dice el documento, habría actualizado al alza el crecimiento global. La rebaja de previsiones no afecta solo a España. En el caso de la eurozona, el recorte es de cuatro décimas y la OCDE prevé que el crecimiento sea raquítico este año, del 0,8% en 2026. El mismo porcentaje que crecerán Alemania y Francia, ambas con una rebaja de 0,2 puntos con respecto a la anterior proyección, mientras que Italia avanzará un 0,4%. Como señala la OCDE, la economía mundial estaba mostrando una solidez notable antes del estallido del conflicto, gracias a la fuerza de la inversión, del consumo de las familias y de las inversiones en el área de la tecnología, fundamentalmente para el desarrollo de la Inteligencia Artificial. Y a pesar de la volatilidad comercial de los aranceles impuestos por la Casa Blanca. El organismo sí alerta de las consecuencias que puede tener el conflicto sobre las cadenas de suministro globales. “Los fertilizantes son un riesgo particular, ya que el Golfo Pérsico supone un 34% de las exportaciones mundiales de urea y en torno al 20% de las exportaciones de fosfato diamónico y amoníaco anhidro en 2024”, dice el documento, que subraya que los precios se han disparado un 40% desde mediados de febrero, lo que puede tener un efecto directo sobre las cosechas y el coste de la alimentación de cara a 2027. Pero la zona es fundamental, también, para la producción de aluminio, el suministro de helio (clave para la producción de chips), el turismo… Prevé que el BCE suba los tipos de interés La OCDE recomienda a los bancos centrales que permanezcan “vigilantes” ante posibles repuntes en la inflación, pero que sean “cuidadosos” en cuanto a los efectos que puedan tener potenciales subidas de los tipos de interés sobre el crecimiento económico. De hecho, el organismo cree que, a diferencia de las proyecciones anteriores, el Banco Central Europeo llevará a cabo un “modesto incremento” de las tasas en el segundo trimestre “para ayudar a asegurar que las expectaciones de inflación permanezcan bien ancladas pese a los mayores precios de la energía”. Sobre las medidas de emergencia para mitigar estos repuntes, la OCDE apunta que cualquier medida discrecional “deberían estar enfocadas a los hogares con mayor necesidad y a las empresas viables, perservar los incentivos para rebajar el uso energético y tener mecanismo claros de expiración”. En este sentido, y sobre subsidios y rebajas fiscales -como las que este jueves se votan en el Congreso- señala que si bien son fáciles de implementar, “tendrá costes fiscales más altos” y desincentiva el ahorro energético. “También es más probable que requieran de reducciones compensatorias en otras áreas de gastos si el espacio presupuestario es estrecho”, destaca. Todo esto, en un momento en el que en gasto en defensa, el envejecimiento poblacional y el cambio climático van a poner a prueba las cuentas públicas de decenas de países. De hecho, la organización insiste en la necesidad de recuperar la sostenibilidad de las cuentas públicas, con revisiones del gasto público y potenciales subidas de impuestos en aquellos tributos donde aún hay margen de recaudación.

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