Viernes de Dolores: Sevilla abre la puerta de la Semana Santa en los barrios
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Viernes de Dolores: Sevilla abre la puerta de la Semana Santa en los barrios

Se acaban las hojas que arrancar del calendario. Es Viernes de Dolores en Sevilla y los nazarenos volverán a llenar las calles de la ciudad durante los diez días más esperados por todos los cofrades. Las hermandades de las Vísperas abren oficialmente la puerta de la Semana Santa y de las estaciones de penitencia, manifestaciones públicas de una fe heredada de siglos que se renuevan cada año por primavera. Y esa puerta se abre en sentido figurado y también literal, puesto que uno de los grandes estrenos de la jornada es que la hermandad de Bellavista por fin puede volver a salir con sus pasos desde un templo siete años después. Esto se debe a la reciente inauguración y bendición de la nueva puerta lateral de la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús y Dulce Nombre de María, que hace unos años se convirtió en sede canónica de la hermandad después de que Palacio abandonase la idea de reconstruir su antigua iglesia. Los cofrades más meridionales de la capital hispalense abandonan de esta forma las salidas desde una carpa que venían realizando desde 2022, un hito que bien merece retrasar un año los avances en la ejecución del nuevo y ambicioso paso de palio de la Virgen del Dulce Nombre. Poco antes de eso echarán a andar los primeros nazarenos en el Polígono Sur, los que estrenaron sus túnicas blancas y sus antifaces verdes el año pasado, cuando Bendición y Esperanza se convirtió en la hermandad de penitencia número 71 de Sevilla. Los cofrades de la parroquia de Jesús Obrero, que tuvieron como invitada de honor a la Esperanza de Triana el pasado mes de octubre, volverán a poner de manifiesto la fuerza que tienen en uno de los barrios más pobres de España la devoción y el trabajo diario de sus cofrades para mejorar la situación de sus vecinos. Las multitudes estarán presentes desde el primer día de cofradías. Se lleva años hablando del auge de las Vísperas, pero este ya se ha consolidado hasta el punto de que el Viernes de Dolores se superan las dos mil túnicas. Casi la mitad de ellas saldrán en el extremo septentrional de la ciudad, cruzando la Ronda Urbana Norte. Pino Montano es un hervidero y su barrio se vuelca por completo con esta cofradía que atrae a tantas personas que eligen a Nuestro Padre Jesús de Nazaret y la Virgen del Amor como las primeras imágenes que verán en la calle cuando salgan de San Isidro Labrador a media tarde bajo un sol radiante. Un sol que no es cliché, porque, si el pasado año había cierta incertidumbre acerca de cómo podía portarse la meteorología , en esta ocasión no hará falta consultar un sólo pronóstico. Después de los temporales de los pasados meses, la lluvia ni está ni se la espera, y los cielos estarán despejados para acompañar la salida de las seis hermandades y la agrupación parroquial —la de Paz y Misericordia de Rochelambert, donde sueñan con vestir el hábito nazareno dentro de poco— que hacen estación de penitencia este Viernes de Dolores con unas temperaturas más que primaverales, ya que la previsión apunta a unos 24 grados de máxima y 11 de mínima. Pueden respirar tranquilos los alumnos del Claret, ya que verán el cielo del mismo color que sus antifaces cuando salgan de su parroquia. Marcarán las seis de la tarde y la hermandad de la Misión se echará a las calles de Heliópolis con la incomparable banda sonora de las Cigarreras tras un paso de misterio que visita distintas residencias e incluso el hospital Virgen del Rocío. La decana de la jornada, como señaló su hermano mayor en el cabildo de toma de horas, no renuncia a cumplir sus reglas y reitera su voluntad de hacer estación de penitencia a la Catedral, como lleva reclamando desde el año 2008. Una vez comience a caer la tarde, el Viernes de Dolores cobrará una nueva dimensión en los alrededores de la Catedral y también en el barrio Voluntad. La hermandad de Pasión y Muerte , que va consolidando su salida de los Salesianos de Triana, volverá a dejar claro que el viejo arrabal puede tener una cofradía de silencio, ruan y esparto cuando haga estación de penitencia con su crucificado de Navarro Arteaga a la parroquia de Santa Ana, tal y como hacían antaño todas las corporaciones del barrio. Del mismo modo, la antiquísima talla del Cristo de la Corona , venerada por una hermandad mucho más joven —el año pasado conmemoró sus bodas de plata—, saldrá del patio de los Naranjos para discurrir por las gradas de la Catedral buscando algunos de los puntos más emblemáticos del Centro de la ciudad. Su cortejo de nazarenos morados de cola anunciará tanto a los sevillanos más despistados como a todo aquel que visite la ciudad que el tiempo ha llegado: se ha abierto la puerta de una nueva Semana Santa.

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