Diario CÓRDOBA
La calle Ancha respira ya un ambiente diferente. Los naranjos florecen y embadurnan de esencia de azahar al pueblo de Montilla. La ciudad despierta y la vida renace en las calles; con ello, la Semana Santa marca el punto de partida de la primavera, tal y como sucede desde hace más de cinco siglos. Los adoquines de las calles son testigos de los últimos preparativos: los repiques de tambores, las prisas para asistir a los cultos o la chiquillería que se agolpa incesante para vivir los instantes previos a la salida.
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