COPE
La Semana Santa de Valladolid, declarada de Interés Turístico Internacional, supone un importante motor económico para la ciudad, con un retorno estimado de 21 millones de euros. A las puertas de los días grandes, la ocupación hotelera ya se sitúa entre el 70% y el 85%, y el sector de la restauración también percibe este ambiente positivo con un notable incremento en las reservas. David Herreras, gerente del restaurante Pedro Olivar, ha confirmado esta buena tendencia y ha señalado que las previsiones son incluso mejores que las del año pasado. "La verdad que hay bastantes reservas ya, quizá más que el año pasado", afirma. Los días de mayor afluencia se concentran en el Jueves y Viernes Santo a mediodía, ya que las noches suelen dedicarse a las procesiones. El perfil del cliente durante estas fechas es principalmente el de un turista nacional que acude a pasar el día, en muchos casos procedente de localidades cercanas. Este aumento se ha notado especialmente en las reservas de grupos grandes, que planifican con más antelación, mientras que el cliente local suele aprovechar para salir a segundas residencias. A pesar del optimismo, el sector hostelero se enfrenta al desafío constante de la subida de precios en los productos frescos. Herreras ha explicado que se han visto obligados a repercutir este aumento en la carta. "Es imposible mantener una línea constante en los precios, porque al final estamos subiendo y bajando constantemente", lamenta. Pese a ello, no se ha detectado que los clientes recorten gastos a la hora de salir. Según el gerente de Pedro Olivar, el comensal que acude al restaurante busca disfrutar de la experiencia gastronómica, especialmente de platos estrella como el arroz caldoso con bogavante. "La gente da prioridad al ocio", concluye, indicando que, aunque los costes son una realidad, la gente está dispuesta a hacer un esfuerzo para disfrutar de una buena comida.
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