Vanguardia
La liturgia del perdón regio. Si la justicia fuera un mercado de pulgas, hoy habríamos presenciado la mejor subasta de la temporada. Los términos económicos del acuerdo reparatorio le devolvieron el aire de la calle a Karina Barrón no se miden solo en pesos y centavos —los hay, porque en este sistema el honor tiene factura— sino en el valor de la capitulación.
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