Cope Zaragoza
Este miércoles, 1 de abril, la humanidad da un paso de gigante en la exploración espacial. Tras más de 50 años de espera, la misión Artemis 2 despegará con cuatro astronautas a bordo, entre ellos, la primera mujer que viajará a la Luna. No pisarán el satélite, pero su viaje orbital de diez días es la prueba de fuego para una nueva era que busca establecer bases lunares permanentes y, en un futuro, conquistar Marte. El objetivo principal de Artemis 2 es ser una misión orbitadora. La nave se acercará a la Luna, dará varias vueltas a su alrededor y regresará a la Tierra. Durante este tiempo, se pondrá a prueba la tecnología de la nave y se estudiarán las reacciones del cuerpo humano en un viaje de estas características, además de realizar observaciones para identificar posibles lugares de aterrizaje en futuras misiones. El lanzamiento, previsto inicialmente para febrero, sufrió varios retrasos. Según el divulgador científico Jorge Alcalde, estos aplazamientos se debieron a los exhaustivos controles de seguridad, donde se detectaron fallos como pequeñas fugas de combustible. Ahora, los técnicos de la NASA consideran que la nave está lista para un despegue seguro. La nave de Artemis 2 representa un salto cualitativo. Está impulsada por uno de los cohetes más potentes jamás creados y, aunque la cápsula guarda similitudes con las del programa Apolo, incorpora décadas de avances en transmisión y recolección de datos. Según Alcalde, estamos ante la “Champions League de las naves espaciales”. La tripulación se ha preparado durante años con un entrenamiento exhaustivo a nivel físico, técnico y psicológico. Este proceso incluye desde la memorización de extensas listas de instrucciones hasta la preparación para la convivencia y la superación de posibles crisis. Como medida de precaución, los astronautas entrarán en cuarentena un día antes del lanzamiento. Esta misión busca sentar las bases para una presencia humana sostenible más allá de la Tierra. El objetivo a largo plazo es poder realizar viajes regulares a la Luna para crear allí una base estable, similar a la actual Estación Espacial Internacional, como paso previo antes de plantearse llegar a Marte. El ingeniero español Carlos García Galán, quien dirigirá la futura base lunar, ha explicado que su construcción se realizará en tres fases. “La primera fase es totalmente robótica”, en ella se experimentará para definir cómo montar la infraestructura. “La segunda fase, y la tercera fase ya viviríamos”, ha afirmado, añadiendo que esta experiencia será clave para “empezar a mirar al planeta rojo”. Una de las grandes novedades de esta nueva carrera espacial es el papel de la inteligencia artificial y la robotización. A diferencia de las misiones Apolo, ahora se busca que los robots trabajen de forma autónoma. “La primera fase de esa base estable [...] va a ser robótica”, ha explicado Alcalde, destacando que ya hay robots en Marte que toman decisiones de forma casi autónoma. Si Artemis 2 culmina con éxito, el panorama de la carrera espacial cambiará por completo. La exploración será más internacional y contará con una implicación cada vez mayor del capital privado, un modelo de colaboración que se perfila como la única vía para que la humanidad pueda, algún día, llegar a Marte.
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