Faro de Vigo
La implantación del código infarto en toda España, que empezó en 2001 y se prolongó durante casi 20 años, ha supuesto un gran impacto en la atención de una de las principales causas de mortalidad al agilizar al máximo la respuesta en una patología en la que el reloj corre en contra. Pero de nada sirve que los servicios y profesionales que tienen que asistirle estén perfectamente coordinados, si el propio paciente no da la voz de alerta.
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