Cuando Trump sea ‘Lame Duck’

Cuando Trump sea ‘Lame Duck’

Dentro de año y poco Trump entrará en el segundo bienio de su mandato presidencial. Entonces recibirá el apodo que se les suele dar a los presidentes norteamericanos, que no pueden repetir y que están en la última fase de su segundo mandato, o sea Lame Duck o Pato Cojo. Además suele ocurrir con frecuencia que los presidentes norteamericanos y –a la vez sheriffs del imperio yankee– pierden las elecciones bianuales para la renovación parcial del Congreso y Senado norteamericanos. Da la impresión de que también Trump puede volver a estar en minoría en el Congreso y más difícilmente en el Senado en los dos últimos años de su segundo mandato. En tal hipótesis, la imagen ideológica de la derecha podría sufrir un verdadero colapso; es decir, si Trump quedase en minoría, aunque tuviera en sus manos numerosas competencias, perderá otras muy importantes, como las de imponer, modificar y baldraguear con los aranceles a su antojo, que es como ha hecho las mayores injusticias y locuras.

La independencia de los bancos centrales

La independencia de los bancos centrales

En Estados Unidos, a donde recientemente me he mudado por motivos profesionales, ha levantado una enorme polvareda la decisión del presidente de Trump de destituir a Lisa Cook, miembro de la junta de gobernadores de la Reserva Federal. Una decisión que ha llevado a la señora Cook a demandar, a su vez, al presidente estadounidense por intentar cesarla. No entraremos aquí en los detalles concretos y complejos de este caso, pero sí vale la pena detenerse en un tema de fondo que afecta a la estabilidad institucional y económica de cualquier nación: la independencia de los bancos centrales.