Familias de Ferrol alzan la voz contra el colapso de la Atención Temprana
La asociación Aspanemi de Narón ha denunciado el 'deterioro' que sufre el servicio de Atención Temprana en el área sanitaria de Ferrol, un recurso que consideran fundamental para niños de 0 a 6 años con necesidades especiales. La organización mantendrá este viernes una reunión con la gerencia del área para trasladar una situación que califican de insostenible. El principal problema que señalan las familias es la constante rotación de profesionales, que impide un seguimiento adecuado de los menores. Montse Fraga, directiva y usuaria de Aspanemi, explica que la situación es especialmente grave en el caso de los logopedas, con cambios continuos en los últimos meses. 'En dos meses se cambiaron' varias veces de terapeuta, lamenta. Esta falta de continuidad es crítica para niños de 0 a 6 años, que no tienen tiempo de vincularse con los terapeutas en sesiones que, en ocasiones, apenas duran media hora. Como resultado, algunas familias están pidiendo el 'alta voluntaria' para buscar ayuda en el sector privado, hartas de la inestabilidad del servicio. Desde la asociación critican que el servicio no funciona como el equipo multidisciplinar que debería ser. Fraga subraya que la Atención Temprana 'no es una rehabilitación normal', sino que 'hay que trabajar con toda la familia'. Denuncia que el equipo 'no cuenta con psicólogos ni trabajadores sociales' que asesoren y acompañen a los padres desde el 'momento cero' para aceptar y gestionar la nueva realidad familiar. La situación obliga a muchas familias a 'recurrir a gabinetes privados', lo que supone un gran coste emocional y económico. 'Recurren a pedir créditos, a la desesperación, a agarrarse a un clavo ardiendo', lamenta Fraga. A esto se suma el gasto y el tiempo de desplazamiento para familias de toda el área sanitaria, que abarca hasta Ortegal. Ante esta situación, Aspanemi exigirá a la gerencia del área sanitaria en la reunión de este viernes que se atienda a las familias, se frene el deterioro y se busquen alternativas, como derivar el servicio a las mancomunidades o servicios sociales. La urgencia es máxima, como demuestra el caso de un niño de 6 años que sigue en lista de espera para logopedia, un tratamiento que debería haberse iniciado mucho antes.