Juan Bernal, el albañil jubilado que levanta su propio castillo medieval en las afueras de Fortuna, Murcia: "Hice un croquis, una maqueta a escala, un curso de oficial de albañilería y empecé a construir"
En el paraje de Charco Junquera, a las afueras del municipio murciano de Fortuna, se alza una construcción singular: la réplica de un castillo medieval. Su artífice es Juan Bernal Pérez, un vecino de la localidad de 63 años que ha dedicado las últimas tres décadas a levantar, ladrillo a ladrillo, el edificio que siempre había imaginado. La pasión de Juan por las construcciones medievales viene desde la niñez, pero como él mismo relata, le "faltaba tiempo y dinero". La oportunidad surgió al empezar a trabajar en una cantera de mármol, un empleo bien remunerado y con un mes de vacaciones que le proporcionó los dos recursos que necesitaba. Con la constancia como aliada, se formó con un curso de oficial de primera de albañilería y se lanzó a materializar su proyecto. El proceso de construcción ha sido una tarea solitaria y meticulosa. "Lo he hecho yo desde el principio", afirma Juan. Partiendo de un croquis inicial y una maqueta a escala para ajustar cada detalle, como la orientación de las ventanas, ha dedicado sus vacaciones, fines de semana y ratos libres durante 30 años. Todo ello ha sido posible a base de "sacrificio y ahorro", ya que el coste de los materiales hoy en día, según reconoce, haría "casi imposible" un proyecto así con su sueldo. El castillo se distribuye en tres terrazas. Los dormitorios se ubican en un semisótano para protegerlos del ruido del viento, creando un clima estable durante todo el año. La planta superior alberga un salón de casi 100 metros cuadrados con techos de 6 metros y medio de altura, pensado para celebraciones y donde ya festeja Halloween con sus amigos. El acceso a la fortaleza se realiza por un camino con curvas de unos 200 metros. Uno de los elementos más llamativos es la torre del homenaje, la más alta de la construcción. Además, en una de las torres vigía se encuentra una de sus creaciones más especiales, una escultura de una dragón diseñada por él mismo. Esta figura tiene una orientación muy concreta, ya que, como explica, la hizo "mirando justo, justo a la torre de iglesia del pueblo de Fortuna". "Voy a hacer un dragón y que esté mirando a la torre de iglesia", pensó para su torre de vigilante. La obra de Juan Bernal no solo ha transformado el paisaje, sino que también se ha integrado en la vida de sus vecinos. Aunque no todos en el pueblo saben que él es el artífice, los que viven cerca lo aprecian y lo usan como punto de referencia. "Algunos lo utilizan como referencia cuando quedan con algún familiar", explica, indicando que en las indicaciones por GPS se ha vuelto común decir: "verá un castillo así en alto, yo estoy a la derecha, a la izquierda". A día de hoy, la estructura del castillo está acabada por dentro, pero todavía quedan por instalar los sanitarios, la iluminación, pintarlo y amueblarlo. Sin embargo, los planes de Juan no pasan por mudarse allí. Su objetivo es finalizarlo para poder "alquilarlo para hacer fiestas, cumpleaños, bodas, bautizos, para cosas así, para eventos, más bien, como casa rural". Ahora que está jubilado, Juan tiene "todo el tiempo del mundo", pero necesita un último impulso económico para culminar su obra. Para ello, ha contactado con la Cámara de Comercio de Murcia, donde le han ofrecido "una ayuda muy atractiva" con créditos de bajo interés. También está en conversaciones con el grupo de acción local LEADER, una entidad sin ánimo de lucro que impulsa el desarrollo en municipios como Fortuna, con la esperanza de obtener el apoyo necesario para ver su sueño completamente terminado.