Zenda recomienda: Después de Eternidad, de Maxim Ósipov

Zenda recomienda: Después de Eternidad, de Maxim Ósipov

La propia editorial apunta, acerca de la obra: “Eternidad es un lugar remoto, un pequeño pueblo minero más allá del círculo polar ártico, que sorprendentemente cuenta con su propio teatro; las peripecias de su compañía teatral durante las convulsas décadas finales del siglo XX se recogen en el cuaderno que el antiguo director del lugar,... Leer más La entrada Zenda recomienda: Después de Eternidad, de Maxim Ósipov aparece primero en Zenda .

Diego Bri, un paso al frente total en el Córdoba CF: goles, galones y versatilidad

Diego Bri, un paso al frente total en el Córdoba CF: goles, galones y versatilidad

No es una obviedad, sino una consecuencia... El buen momento del Córdoba CF no responde a una sola causa, sino a la suma de rendimientos individuales que, con sus matices, están empujando al colectivo blanquiverde en este tramo del campeonato. Y es que mientras algunas piezas aún buscan el punto de madurez definitivo -en términos de rendimiento-, otras han entendido el mensaje y han dado un paso adelante. Entre ellas, con claridad creciente, aparece Diego Bri. De hecho, el ilicitano se ha convertido en un comodín de garantías y en una de las armas más fiables de Iván Ania en este arranque de segunda vuelta en LaLiga Hypermotion.

El sindicato CIG denuncia una plaga de insectos en los quirófanos del hospital Quirón de A Coruña

El sindicato CIG denuncia una plaga de insectos en los quirófanos del hospital Quirón de A Coruña

El sindicato CIG-Saúde registró una denuncia ante la Inspección de servicios sanitarios de la Consellería de Sanidade de Galicia advirtiendo de una plaga de insectos en la zona de quirófanos y esterilización del Hospital QuirónSalud de A Coruña. "Hechos de gravedad que pueden afectar a la salud de las personas", afirman en la denuncia, a la que ha tenido acceso Praza.gal . "Se tiene conocimiento de que, desde comienzos de enero de 2026, el centro registró incidencias relacionadas con la presencia de moscones en el interior de los quirófanos del área quirúrgica y en el área de esterilización", describe el sindicato en su escrito. Isabel Golpe, secretaria de la CIG-Saúde de A Coruña, explica a Praza.gal que los quirófanos del hospital Quirón permanecieron solo un día cerrados, mientras se procedió a la fumigación de la zona, donde la empresa contratada para el control de plagas por parte de Quirón llevó a cabo una investigación "señalando como primer indicio que los moscones podrían proceder de la presencia de cadáveres animales". En ese día los técnicos no lograron localizar el foco, pero sí constataron "la presencia de roedores en las instalaciones ". "Al día siguiente de la fumigación los quirófanos ya estaban funcionando", destaca Golpe. La central sindical reclama una "respuesta ágil" de la Inspección al tratarse de una "alerta sanitaria" en zonas del hospital que tienen que permanecer "estériles" . Se trata de un centro privado, que además atiende a pacientes del Sergas que son derivados allí para cirugías. "Cuestionamos la efectividad de las medidas adoptadas, ya que tenemos constancia de que la presencia de moscones continúa a día de hoy , a pesar de haberse restaurado completamente la actividad quirúrgica", aseveran en su denuncia dirigida a la Inspección de servicios sanitarios. "A pesar de persistir el problema de que varias empresas especializadas en el tratamiento de plagas visitaron en los días posteriores el centro sin encontrar el foco del problema ni darle solución efectiva, el hospital retomó la programación quirúrgica con total normalidad sin tener en cuenta los perjuicios que la falta de esterilización puede causar en las y los pacientes ", inciden desde CIG-Saúde, que hizo pública la denuncia este lunes. Ernesto López, secretario de Acción Sindical de la CIG de A Coruña, advierte que este problema sanitario se viene arrastrando desde hace más de un mes, sin que hasta ahora se lograse resolver. De hecho –relata– ante la persistencia de las moscas y moscones, "la solución fue colocar trampas luminescentes en las zonas de quirófano y esterilización, sin garantizar las condiciones de control ambiental". " Como no consiguen controlar la plaga, Quirón prefiere poner en riesgo a las personas antes que perder dinero" , asevera. Hace pocas semanas que la CIG-Saúde se concentró delante del hospital Quirón de A Coruña "contra la represión sindical " por el despido de uno de sus delegados de este centro, que era además el delegado de prevención. Desde el sindicato no descartan que las denuncias de este representante de los trabajadores al respecto de los problemas detectados en los últimos meses tengan relación con su despido . "Esta empresa, que hace negocio en contra de la salud, lleva años persiguiendo a las delegadas y delegados de la CIG –que tiene la mayoría en el comité del Hospital QuirónSalud de A Coruña– con el objetivo de silenciar y terminar con quien pueda ser testimonio de cualquier práctica que priorice el rendimiento económico frente a la calidad asistencial", afirmaron en un comunicado el pasado 22 de enero tras el despido de este delegado.

Adriana Hest pone a la ultraderecha contra la pared de la verdad: "El fascismo se basa siempre en mentiras"

Adriana Hest pone a la ultraderecha contra la pared de la verdad: "El fascismo se basa siempre en mentiras"

'Con Franco se vivía mejor', 'los inmigrantes viven de paguitas y reciben más ayudas que la gente de aquí', 'el Estado no sirve para nada', 'las elecciones están manipuladas', 'el cambio climático no existe' o 'la mayoría de las denuncias de violencia de género son falsas'. Estos son solo algunos de los cincuenta bulos más repetidos del discurso de la extrema derecha que la politóloga y jurista Adriana Hest (Madrid, 2000) se ha propuesto desmontar con datos en La ultraderecha contra la verdad ( Grou , 2026), un nuevo libro donde explica negro sobre blanco lo que ya hace a través de las redes sociales, donde acumula cerca de 300.000 seguidores solo en Instagram y TikTok. ¿Por qué escribir un libro como La ultraderecha contra la verdad ? Porque en redes sociales veo que la gente que está en contra de mis argumentos utiliza muchísimos bulos, así que subo más vídeos intentando desmontar todos esos argumentos basados en falacias. Y de ahí a este libro. ¿El mayor enemigo del fascismo es la verdad? Es así. En la actualidad hay una narrativa completamente falsa que está dominando el debate. Y eso es lo que más me preocupa, porque consensos que antes teníamos súper claros de repente los estamos debatiendo bajo falacias. Y me preocupa muchísimo porque además ahora con el tema de la inteligencia artificial el problema se ha agravado todavía más y nos está costando mucho desmentir todas estas falacias que sostienen al fascismo, que al final siempre se basa en mentiras, en negar la ciencia, en el irracionalismo. Todos esos son síntomas de fascismo y por eso tenemos que combatirlo con la verdad. Y para ello, lo bueno es que se supone que tenemos de nuestra parte cierta objetividad. ¿El fascismo odia la ciencia y el conocimiento porque ahí está la verdad más pura? ¿Por eso lo niega y ridiculiza? Y eso es bastante desesperante, la verdad. Lo vimos en la pandemia, con Trump diciendo que había que inyectarse lejía. O incluso ahora con todas las borrascas que hemos vivido en España y la gente diciendo que por eso el cambio climático no existe, cuando nunca han escuchado realmente a los científicos. Es muy significativo ese empeño constante en señalarles como los enemigos a batir. ¿Son los científicos los peores villanos para el fascismo? Es horrible porque además hemos visto campañas de odio y de acoso contra científicos, que es una barbaridad. Que nos señalen a los que estamos en las redes sociales no es normal, pero tiene su sentido. Pero señalar a científicos y dedicarse a acosarles es horrible. Y en redes sociales acosan a periodistas y comunicadores, pero si pueden ser mujeres, para ellos mucho mejor, pues así pueden mostrar su machismo y atacar a ese feminismo que es también otro de sus grandes némesis. Todo el odio que hay hacia el feminismo al final se sustenta en mentiras, que también es una reacción a esa ola de feminismo que vivimos, cuando las mujeres salieron a la calle, plantaron cara y empezaron a hablar de conductas machistas, algo que ha molestado muchísimo. Esto es una reacción a que nos dimos cuenta de que había que cambiar muchas cosas que sobrepasaban el marco de la ley, conductas individuales que suponen un prejuicio para muchos hombres. Y al final se basa en mentiras porque sustentarlo en verdades es muy difícil. ¿Por qué cala tanto este discurso de odio? Para mucha gente yo creo que ha sido maravilloso que de repente se normalice la homofobia o el machismo y poder decir abiertamente que lo son, aunque sea con buenas palabras. También creo que estamos viviendo una crisis muy diferente a todas las anteriores, con la vivienda, con el mercado laboral, en la que vemos que las economías crecen pero no se reparten las ganancias, y ese es el caldo de cultivo perfecto para sembrar un poco de odio entre las personas, buscar un responsable, como puede ser la inmigración, y responsabilizarle de todo lo que nos pasa. Es un discurso muy fácil en el que es sencillo instalar el odio porque la política no está sabiendo responder a todos estos problemas que tiene la población, que al final radican en el sistema económico, que es muy difícil de cambiar. Ante eso, personas a las que les causaba ya de antes incomodidad el feminismo o el colectivo LGTB, se plantean que si hay alguien el Congreso diciendo esas cosas también las pueden decir ellas. "Los avances en materia de derechos humanos nunca son una amenaza", defiende. Pero esa es justo la amenaza para el fascismo. Me parece realmente horrible la necesidad de tener que escribir este libro, y que el debate que estemos teniendo en la actualidad sea sobre los derechos humanos. Debates tan básicos como que la igualdad nos beneficia o que no hay que invadir países en nombre de la democracia para quitar derechos. Son todos debates de una gran bajeza moral, y creo que hay que combatirlos porque se han normalizado muchísimo. Ahí tenemos a Bad Bunny defendiendo que "solo el amor es más fuerte que el odio" y miles de ultras de extrema derecha atacándole por cantar en español en la Super Bowl. Es una frase muy bonita, pero si gana la mentira a la verdad, ¿puede ganar el odio al amor? Es lo que está pasando en la actualidad. Lo que ha hecho Bad Bunny me parece increíble, y he visto críticos de todos los lados. Para la izquierda no es suficientemente de izquierda, para la derecha es una absoluta locura y una falta de respeto que cante en español, a pesar de que hay tantísima gente que habla español en Estados Unidos en realidad. Estos son actos que dan siempre un poco la esperanza , que es lo que nos falta, la movilización, incluso el amor. Desde la otra derecha utilizan muchísimo los sentimientos y creo que nosotros también tenemos que movilizarlos para combatir esto de alguna manera, porque por ahora yo siento que estamos perdiendo en todos los sentidos esta batalla cultural o como lo queramos llamar. Este tipo de actos sirven para movilizarnos, y sí que podemos hablar del amor frente al odio, porque la ultraderecha para mí se resume en odio. Algo que se ve en el aumento de los delitos de odio, incluso de terrorismo de ultraderecha. También habla de los bulos sobre los inmigrantes que ellos dicen que colapsan la sanidad, reciben paguitas, quitan el trabajo a los españoles... En resumen, todos los problemas que tenemos son culpa de la inmigración: A mí no me paga suficiente mi jefe porque mi vecino es migrante. Es terrible porque además está generando un odio que se ve a través de las redes sociales y me preocupa muchísimo cómo se está deshumanizando no sólo a los migrantes, sino a cualquier persona racializada. En vez de hablar de los problemas que tienen estas personas en la sociedad, les estamos oprimiendo más porque gana el discurso de que hay alguien que está peor que yo. También entra aquí un poco el tema de la meritocracia, de sentir que hay alguien más pobre que nosotros y que no estamos tan mal, y es muy fácil generar odio hacia un colectivo que ya es vulnerable de por sí, sobre el que existen diferencias. En tiempos de crisis, como vimos en los años 30, es muy fácil movilizar el odio hacia un colectivo y plantear que si le erradicamos nosotros vamos a estar muchísimo mejor y se van a solucionar todos los problemas. En el libro desmiente con datos medio centenar de argumentos políticos falsos para vencer al odio. Por ejemplo, eso de que con Franco se vivía mejor que supuestamente se ha instalado tanto entre los jóvenes. Esto es tan fácil de desmontar. Con el franquismo tenemos un problema muy grave que se ve muchísimo en la gente joven, que no es consciente de lo que fue. Por supuesto que hay un interés en reescribir la Historia. Además, el fascismo siempre se basa en intentar volver a un tiempo supuestamente mejor en el pasado, que en realidad nunca existió. Es igual que Trump, que siempre dice que quiere volver a la época dorada, pero no sabemos muy bien a qué época se refiere. Y aquí, entre líneas, igual no dicen 'queremos volver al franquismo', pero está claro de lo que hablan muchas veces y lo hacen otra vez a través de falacias o de convertir al franquismo en algo que no fue. Pienso en los típicos bulos de la seguridad social, en que se podía acceder a una vivienda... al final cambia el foco y en vez de estar aquí demandando cambios en el sistema que tenemos de vivienda para considerarla como un derecho, lo que estamos debatiendo es que con el franquismo se vivía mejor y teníamos vivienda, por lo que tendríamos que volver a un autoritarismo y es legítimo pensar como pensaban los líderes franquistas. Pero todo lo que vemos son, de nuevo, falacias. Y así de paso borramos la conciencia y la identidad de clase. Claro, vamos a por el que está más abajo en vez de ir a por el que está arriba, que es donde radica el problema, en la desigualdad. ¿Los asesinatos de ciudadanos en las calles de Minneapolis son el extremo del uso de la mentira del fascismo ante nuestros propios ojos? Además incluso les llamaban terroristas, te cuentan una versión completamente diferente, aunque la realidad esté grabada, y lo peor es que la gente se lo cree. Bueno, entiendo que no se lo creen porque lo ven con sus propios ojos, pero deciden creérselo porque es una versión que sustenta sus argumentos. Por eso, creo que tenemos que conseguir tener la fuerza y llamar al sentido común para tratar de erradicar todo esto y que la verdad coja más fuerza. Es muy difícil porque Trump preside Estados Unidos y luego los dueños de las redes sociales forman parte también del movimiento MAGA. Es un luchar contra todo, de hecho, porque ahora con las redes sociales todo se ha llevado a un punto que nunca habíamos visto antes. Me resulta hasta difícil dar métodos para conseguir que la verdad vuelva a formar parte del debate, pero espero que todas las barbaridades que están pasando sean vistas por la gente y decidamos informarnos y tomar medidas. Y creo que desde los poderes públicos también habrá que hacer algo. ¿Y los medios de comunicación qué pueden hacer? Hay muchísimos medios de comunicación que están haciendo un trabajo increíble, desmontando bulos y contando historias individuales. Lo que pasa es que los bulos corren muy rápido, porque normalmente suelen ser sensacionalistas, van al miedo, o son noticias que resultan increíbles, se repostean mucho, llegan a mucha gente... Y en el trámite desde que sale un bulo hasta que lo desmontas ya ha conseguido instalarse. Es muy difícil combatirlos. ¿Somos más pero hacemos menos ruido? ¿Tenemos que decir esto más? Sí que tenemos que repetirlo mucho, ya no solo personas de izquierda, sino demócratas que están interesadas en que nuestro país vaya bien, exista una igualdad y que no lleguemos a la barbarie que está llegando Estados Unidos. Es cierto que también se junta mucho la desafección política, que hay personas que no votan o no tienen ganas de movilizarse porque la política no está sabiendo responder a los problemas de la gente. Pero tenemos que ir hacia una movilización y, por supuesto, hacia una unión de la izquierda, que no sé muy bien qué está haciendo. Me parece una absoluta barbaridad lo que han hecho en Aragón, muy poco inteligente por su parte, pero ahora al menos parece que hay movimientos y ganas de juntarse, que creo que es lo que hay que hacer. Porque sí que somos más. ¿Hay que decir que somos más demócratas y que no vivimos en una dictadura? Esa es otra falacia, porque dicen que vivimos en una dictadura y acto seguido proceden a decir cincuenta barbaridades incluso en programas de máxima audiencia. Ese es otro argumento que se cae por sí solo. Habría que mirarse un poquito a uno mismo y ver lo que está pasando en Estados Unidos, con ese aumento del autoritarismo, creo que está el riesgo de ir hacia más autoritarismo. No creo que vayamos a ver una dictadura como la vimos el siglo pasado, pero quizás de otra manera sí. Eso hay que decirlo, porque no estamos ahora mismo en ese punto en España, pero podemos estarlo y ya lo vemos en muchos países, como Hungría, que ha visto muy perjudicado su sistema de derechos por determinados partidos políticos. Esa es una realidad. ¿Qué le gustaría provocar en el lector con este libro? Devolver la realidad al debate público es un primer paso. Creo que hemos llegado un poco tarde, aunque yo llevo años hablando de esto y nadie me tomaba en serio. Cuando surgía Vox yo decía que era ultraderecha y la gente se reía de mí comparándolo con Hitler, pero creo que a día de hoy esas personas ya no se ríen viendo lo que está pasando en el mundo. Ahora es cuando nos están empezando a tomar en serio por señalar y decir que esto es extrema derecha y que hay un riesgo real para todos.

‘The Gold’, el problema de robar más de lo que se quería

‘The Gold’, el problema de robar más de lo que se quería

Desde hace unos meses puede verse en Filmin la segunda temporada de una producción con el nivel que se espera de la BBC, The Gold . El oro al que se alude fue el robado en un golpe fabuloso en 1983. Los cacos buscaban dinero, concretamente un millón de libras, en un almacén de seguridad. Aquella noche, y solo aquella, tres toneladas de oro puro dormían en ese triste polígono industrial. Con el atraco comienza la historia que cuenta la serie. El salto que tienen que dar los delincuentes para blanquear el botín y poder disfrutar de él. Al tiempo comienza la labor policial sabiendo que los lingotes no pueden desaparecer de golpe y una parte tiene que seguir escondida en algún lugar. Los seis episodios que compusieron la primera temporada se estrenaron en 2023 y los siguientes se han hecho esperar hasta el año pasado. La serie estaba concebida para ser así y ahora ha saltado a los años noventa , la internacionalización del crimen y nuevas estructuras de blanqueo. El guionista escocés Neil Forsyth comenzó en este proyecto con un equipo de documentación gracias al que encontró mucha información desconocida para el gran público. Pequeñas noticias poco destacadas, cuando el caso había pasado de moda, a lo largo de años, le han llevado a recopilar datos que ni siquiera conocía el investigador jefe del delito. Con todo el material disponible, Forsyth ha creado un relato repleto de personajes interesantes que van iluminando el proceso de fundir los lingotes, blanquear ese oro y lavar el dinero que iba dando su venta. Dinero que iba pasando de las manos de unos cacos de barrios obreros a ejecutivos sofisticados que se movían por paraísos fiscales y operaciones inmobiliarias de gran escala. Entre los temas que surgen de contar los hechos el autor se fija en la diferente relación con el dinero que tienen las clases bajas y las altas y en sus en distintas formas de corromperse . Nos cuenta de cada personaje su extracción social. La serie tiene el atractivo de contar unos hechos muy basados en los reales y con un estupendo reparto. Por el lado policial encabezado por ese clásico del cine y la televisión del Reino Unido que es Hugh Bonneville , protagonista de Downton Abbey. Interpreta a un oficial incorruptible , hombre necesario para un trabajo en el que la tentación del oro también podría suponer un gran problema. El verdadero Brian Boyce. Ha dado su visto bueno a esta serie, en privado a sus integrantes, ya que se trata de una persona muy reservada. En la primera temporada lideraba el reparto por parte de los criminales el actor Jack Lowden , quien le aporta el humor que ya conocemos los seguidores de Slow Horses , donde encarna al afanoso River. En la segunda tanda va ganando peso el personaje de John Palmer interpretado por Tom Cullen , un fundidor de oro que pasa del negocio legal a ser cómplice del crimen. Esta segunda temporada se filmó en parte en Tenerife, que representa ser al menos cinco países , todos los que implican buen clima. Y una buena ocasión para mostrar el vestuario veraniego de nuevo rico de los criminales. En estos últimos episodios se condensa parte de la información que ha llegado a conocerse de un dinero cuyo rastro llegó, por ejemplo, a los Papeles de Panamá, donde se vio la telaraña de sociedades construidas para despistar a las autoridades. La parte de oro fundida y vuelta al mercado fue tal que se dice que no existe joya en Reino Unido que no contenga al menos una parte de lo sustraído en el robo. La serie comienza con unos ladrones de poca monta a los que persigue toda la policía y va girando a unos criminales sofisticado s que nadan en dinero y a los que una pequeña unidad, cada vez más relegada, tiene que hacer frente. David se convierte en Goliat y a la inversa. La filosofía de Neil Forsyth, el autor del guion, reside en priorizar la historia. Explica que tener personajes apasionantes sin retos a la altura no dice nada. En cambio, los personajes crecen con un desarrollo dinámico , poniéndoles ante circunstancias interesantes.

Japón refuerza la estrategia de Trump frente a China

Japón refuerza la estrategia de Trump frente a China

De la victoria de Sanae Takaichi en las elecciones celebradas el pasado día 8 en Japón se pueden extraer varias lecturas, tanto en clave interna como en el marco de la región Indo-Pacífico, destacando las que sirven a Donald Trump para reforzar su estrategia de contención de China. A caballo de una popularidad creciente, y hasta asombrosa si se tiene en cuenta que apenas llevaba en el puesto de primera ministra desde el pasado 21 de octubre, Takaichi decidió convocar unas elecciones a las que formalmente no estaba obligada. Buscaba por esa vía un refrendo popular con el propósito de consolidar su posición personal frente a su propio partido , que la había designado presidenta tras defenestrar internamente a su antecesor, Shigeru Ishiba. Su holgada victoria –con un 68% de los votos– la blindan al menos por un tiempo contra posibles rencillas internas dentro del Partido Liberal Democrático (PLD) y le otorga una base parlamentaria suficiente –con 316 escaños (198 en las elecciones de 2024) de los 465 que componen la Cámara de Representantes– para desarrollar una agenda que vaya más allá de la mera gestión de la herencia recibida . De hecho, con el previsible apoyo del Partido Ishin, partido populista de derechas que ya apoyaba a Takaichi sin formar parte de su gabinete ministerial, podrá superar la barrera de los dos tercios de la Cámara para impulsar reformas estructurales , tanto en el terreno económico como en el seguridad y defensa, y hasta cambios en la Constitución de 1947. Desde su conocida posición ultraconservadora, ha sabido conectar con las demandas de una sociedad atrapada en un declive tanto demográfico como económico , con la generalizada sensación de haber perdido hace tiempo el tren de la innovación tecnológica y con unos raquíticos resultados económicos. Su lema de campaña – Nihon Dai-ichi (Japón primero) – le ha servido para, a partir de aquí, poder salirse del guion habitual, planteando reformas sustanciales de un modelo agotado. Lo previsible, atendiendo a sus propias propuestas, es que Japón entre en una etapa de significativo aumento del gasto público y recorte de impuestos. Un programa que pronto puede generar dudas en la medida en que Japón ya es un país altamente endeudado , con una deuda pública que ronda el 260% del PIB nacional. Más allá de su reconocida postura a favor de restringir aún más la política de inmigración en un país en el que apenas el 3% de sus 123 millones habitantes son extranjeros, es en el terreno de la seguridad y defensa donde cabe esperar movimientos más rotundos. En su corta carrera al frente del ejecutivo nipón, Takaichi ya ha tenido tiempo de provocar las iras de Pekín –con alusiones a que la seguridad de Taiwán es un asunto de interés vital para Tokio– y de alinearse aún más con Estados Unidos –Donald Trump ya le adelantó su apoyo y su deseo de recibirla en la Casa Blanca–. Cabe recordar que desde su derrota en la II Guerra Mundial, Japón se ha visto históricamente limitado en el terreno de la defensa , a la sombra protectora de Washington. Aunque no ha abandonado su tradicional posición pacifista, es un hecho que, desde la etapa del primer ministro Shinzo Abe (2006-2007 y 2012-2020) se viene produciendo una evolución que ahora con Takaichi puede desembocar en un giro geoestratégico de gran alcance. Así, tras haber creado en 2007 un ministerio de defensa (hasta entonces solo había una Agencia de Defensa), los gobiernos del PLD han decidido romper el techo autoimpuesto de no dedicar más del 1% del PIB a ese capítulo, aprobar el despliegue de tropas en el exterior del territorio japonés en el marco de operaciones internacionales de paz, y hasta la exportación de armas a países en conflicto. Actualmente, las todavía denominadas Fuerzas de Autodefensa de Japón ya son, según el Global Firepower 2025, el octavo ejército más poderoso del planeta, con un presupuesto de 61.746 millones de euros para este mismo año (1,8% del PIB nacional), camino de alcanzar el 2% del PIB para el próximo. Esa dinámica que ahora Takaichi va seguramente a reforzar responde, por un lado, a las crecientes tensiones en su vecindad, especialmente en relación con Corea del Norte (que lleva seis pruebas nucleares en lo que va de siglo y ha convertido en rutinario el lanzamiento de misiles sobre el espacio aéreo japonés) y China (con crecientes reclamaciones territoriales en el mar del Este de China y su asedio a Taiwán). Pero también guardan relación con las presiones de Washington para que aumente su apuesta militar , tanto para defenderse mejor como para colaborar más intensamente en la contención de la emergencia de China como principal rival estratégico. En esa línea encaja la incorporación de Japón a la iniciativa estadounidense QUAD (Quadrilateral Security Dialogue), junto con Australia, Estados Unidos e India. Queda por ver si, en esa misma línea, Takaichi se atreve a impulsar el debate ya en marcha sobre la tradicional postura antinuclear . Es evidente que Japón cuenta tanto con la capacidad financiera, como tecnológica para dar un paso de esa naturaleza, incluyendo su propia planta de enriquecimiento de uranio (complejo de Rokkasho, de la Japan Nuclear Fuel Ltd.) y el combustible que le aseguran sus 33 reactores nucleares. ________________________________ Jesús A. Núñez Villaverde es codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH).