El alcalde de Grazalema, sobre el regreso de los 1.600 desalojados: "Cuando volvamos será con la certeza de que estamos seguros"
Ha pasado ya una semana desde que Grazalema se quedó en silencio. El desalojo preventivo de sus 1.600 vecinos obligó a vaciar el municipio y a reordenar, de golpe, la vida cotidiana fuera de casa. Desde entonces, Ronda se ha convertido en el refugio y el punto de apoyo: el polideportivo El Fuerte funciona como centro de operaciones, los vecinos están alojados con familiares, en hoteles, casas turísticas o en viviendas cedidas por los propios rondeños, los niños ya han sido escolarizados y el día a día transcurre entre la espera, la incertidumbre y la necesidad de noticias concretas. Para toda España, Grazalema y Ronda, representados en sus alcaldes, están dando un ejemplo de mano tendida y lealtad institucional.