'Bun bo nam bo': cómo preparar en casa la ensalada vietnamita de fideos de arroz con carne

'Bun bo nam bo': cómo preparar en casa la ensalada vietnamita de fideos de arroz con carne

Hablamos de una ensalada templada o fría que se monta por capas y se mezcla justo antes de comer Los trucos para hacer un sofrito perfecto, listo para usar como base de arroces, guisos o pastas A simple vista parece un cuenco más de los muchos que pueblan Instagram: fideos blancos, hojas verdes, tiras de carne, algo crujiente por encima. Sin embargo, basta acercarlo a la nariz para que el perfume de las hierbas frescas, la lima y la salsa de pescado empiece a contar otra historia. El bun bo nam bo es uno de esos platos que resumen la filosofía de la cocina vietnamita, un juego constante entre frescura, equilibrio y contraste que ha logrado saltar de los puestos callejeros del sudeste asiático a restaurantes de medio planeta y, cada vez con más frecuencia, a las cocinas domésticas. Aunque su nombre pueda despistar a quienes ya han oído hablar del bun bo Hue , la contundente sopa imperial del centro del país, aquí no hay caldo ni cucharas humeantes. Estamos ante una ensalada templada o fría que se monta por capas y se mezcla justo antes de comer. Es ligera, pero saciante, aromática y consigue que ingredientes muy sencillos se comporten de forma sabrosa y delicada. El secreto está en la armonía. Los fideos de arroz, suaves y discretos, funcionan como una base suave. Las verduras crudas aportan la frescura. Las hierbas –menta, cilantro, albahaca tailandesa si se tiene a mano– dan un golpe fragante que parece limpiar el paladar a cada bocado. Luego llega la ternera salteada, intensa, ligeramente caramelizada por el azúcar y la salsa de pescado, impregnada a menudo de ajo o citronela. Y, para rematar, el crujiente de los cacahuetes tostados y de la cebolla frita. Nada sobra, nada falta. Comer mejor sin caer en la monotonía Quizá por eso se ha convertido en uno de los platos favoritos de quienes buscan comer mejor sin caer en la rutina. Tiene proteínas magras, abundancia de vegetales, carbohidratos ligeros y un aliño vibrante que despierta el apetito sin necesidad de salsas pesadas. En Vietnam es habitual encontrarlo en locales modestos donde cada comensal personaliza su cuenco a su gusto. Se sirve la base y luego cada cual ajusta la cantidad de salsa, añade más chile o incorpora hierbas extra. Esa idea de plato vivo, que se transforma en la mesa, también forma parte de su encanto y explica por qué resulta tan agradecido prepararlo en casa cuando hay invitados. Se puede dejar casi todo listo con antelación y terminar el montaje en el último momento. Wok Además, frente a lo que podría parecer, no exige técnicas complicadas ni equipamiento especial. Un wok ayuda, pero una sartén amplia funciona igual de bien. La mayor dificultad suele ser encontrar algunos ingredientes concretos, aunque cada vez es más sencillo gracias a la proliferación de supermercados asiáticos y a que muchos productos, como la salsa de pescado o los fideos de arroz, ya forman parte del paisaje habitual de la gran distribución. Equilibrio del aliño Para quienes nunca se han lanzado con la cocina vietnamita, el bun bo nam bo es una puerta de entrada ideal. No requiere largas cocciones ni elaboraciones previas y ofrece resultados espectaculares en poco tiempo. Lo fundamental es respetar el equilibrio del aliño, ese punto donde lo dulce, lo salado y lo ácido conviven sin que ninguno domine. Si se logra, el plato prácticamente se hace solo. Estos son los ingredientes básicos para cuatro personas: 350 gramos de fideos de arroz finos 300 gramos de ternera tierna en tiras, como lomo o solomillo Una zanahoria rallada o en juliana muy fina Medio pepino en bastones Un puñado generoso de brotes de soja Hojas de menta fresca Cilantro fresco Albahaca, preferiblemente tailandesa aunque no es imprescindible Cacahuetes tostados picados Cebolla o chalota frita Un diente de ajo Salsa de pescado Zumo de lima Azúcar Vinagre de arroz Chile fresco o salsa picante, opcional Aceite vegetal La preparación comienza por los fideos, que se hidratan o cuecen siguiendo las instrucciones del fabricante hasta que quedan tiernos, pero elásticos. Conviene enfriarlos bajo el grifo para cortar la cocción y evitar que se apelmacen. Mientras reposan, la carne se marina brevemente con ajo, salsa de pescado y un toque de azúcar que ayudará a que se dore con rapidez cuando toque pasar por el fuego. El salteado debe ser rápido y a temperatura alta. La idea es sellar la ternera para que conserve los jugos y adquiera ese punto ligeramente caramelizado que contrasta con la frescura del resto de elementos. En apenas unos minutos estará lista y podrá esperar templada mientras se organiza el resto. El gusto de cada uno El aliño merece atención aparte. En un cuenco se mezclan zumo de lima, salsa de pescado, azúcar y unas gotas de vinagre de arroz hasta que el conjunto resulte equilibrado. No hay una proporción única porque depende del gusto de cada casa. Algunos prefieren que predomine la acidez, otros suavizan con más dulce. Lo importante es probar, ajustar y recordar que después se repartirá por todo el plato. El montaje es casi un ritual. Primero los fideos, luego las verduras, las hierbas, la carne y finalmente el puñado de cacahuetes y la cebolla frita. Cuando el aliño cae por encima, el cuenco se transforma. Se mezcla todo y, de pronto, cada tenedor reúne frío y calor, suavidad y crujiente. No hace falta haber pisado Hanói o Ho Chi Minh para sentir que, durante un rato, la cocina se llena del bullicio de un mercado callejero vietnamita. Puedes paladear estos sabores y viajar con la imaginación.

'Bun bo nam bo': cómo preparar en casa la ensalada vietnamita de fideos de arroz con carne

'Bun bo nam bo': cómo preparar en casa la ensalada vietnamita de fideos de arroz con carne

Hablamos de una ensalada templada o fría que se monta por capas y se mezcla justo antes de comer Los trucos para hacer un sofrito perfecto, listo para usar como base de arroces, guisos o pastas A simple vista parece un cuenco más de los muchos que pueblan Instagram: fideos blancos, hojas verdes, tiras de carne, algo crujiente por encima. Sin embargo, basta acercarlo a la nariz para que el perfume de las hierbas frescas, la lima y la salsa de pescado empiece a contar otra historia. El bun bo nam bo es uno de esos platos que resumen la filosofía de la cocina vietnamita, un juego constante entre frescura, equilibrio y contraste que ha logrado saltar de los puestos callejeros del sudeste asiático a restaurantes de medio planeta y, cada vez con más frecuencia, a las cocinas domésticas. Aunque su nombre pueda despistar a quienes ya han oído hablar del bun bo Hue , la contundente sopa imperial del centro del país, aquí no hay caldo ni cucharas humeantes. Estamos ante una ensalada templada o fría que se monta por capas y se mezcla justo antes de comer. Es ligera, pero saciante, aromática y consigue que ingredientes muy sencillos se comporten de forma sabrosa y delicada. El secreto está en la armonía. Los fideos de arroz, suaves y discretos, funcionan como una base suave. Las verduras crudas aportan la frescura. Las hierbas –menta, cilantro, albahaca tailandesa si se tiene a mano– dan un golpe fragante que parece limpiar el paladar a cada bocado. Luego llega la ternera salteada, intensa, ligeramente caramelizada por el azúcar y la salsa de pescado, impregnada a menudo de ajo o citronela. Y, para rematar, el crujiente de los cacahuetes tostados y de la cebolla frita. Nada sobra, nada falta. Comer mejor sin caer en la monotonía Quizá por eso se ha convertido en uno de los platos favoritos de quienes buscan comer mejor sin caer en la rutina. Tiene proteínas magras, abundancia de vegetales, carbohidratos ligeros y un aliño vibrante que despierta el apetito sin necesidad de salsas pesadas. En Vietnam es habitual encontrarlo en locales modestos donde cada comensal personaliza su cuenco a su gusto. Se sirve la base y luego cada cual ajusta la cantidad de salsa, añade más chile o incorpora hierbas extra. Esa idea de plato vivo, que se transforma en la mesa, también forma parte de su encanto y explica por qué resulta tan agradecido prepararlo en casa cuando hay invitados. Se puede dejar casi todo listo con antelación y terminar el montaje en el último momento. Wok Además, frente a lo que podría parecer, no exige técnicas complicadas ni equipamiento especial. Un wok ayuda, pero una sartén amplia funciona igual de bien. La mayor dificultad suele ser encontrar algunos ingredientes concretos, aunque cada vez es más sencillo gracias a la proliferación de supermercados asiáticos y a que muchos productos, como la salsa de pescado o los fideos de arroz, ya forman parte del paisaje habitual de la gran distribución. Equilibrio del aliño Para quienes nunca se han lanzado con la cocina vietnamita, el bun bo nam bo es una puerta de entrada ideal. No requiere largas cocciones ni elaboraciones previas y ofrece resultados espectaculares en poco tiempo. Lo fundamental es respetar el equilibrio del aliño, ese punto donde lo dulce, lo salado y lo ácido conviven sin que ninguno domine. Si se logra, el plato prácticamente se hace solo. Estos son los ingredientes básicos para cuatro personas: 350 gramos de fideos de arroz finos 300 gramos de ternera tierna en tiras, como lomo o solomillo Una zanahoria rallada o en juliana muy fina Medio pepino en bastones Un puñado generoso de brotes de soja Hojas de menta fresca Cilantro fresco Albahaca, preferiblemente tailandesa aunque no es imprescindible Cacahuetes tostados picados Cebolla o chalota frita Un diente de ajo Salsa de pescado Zumo de lima Azúcar Vinagre de arroz Chile fresco o salsa picante, opcional Aceite vegetal La preparación comienza por los fideos, que se hidratan o cuecen siguiendo las instrucciones del fabricante hasta que quedan tiernos, pero elásticos. Conviene enfriarlos bajo el grifo para cortar la cocción y evitar que se apelmacen. Mientras reposan, la carne se marina brevemente con ajo, salsa de pescado y un toque de azúcar que ayudará a que se dore con rapidez cuando toque pasar por el fuego. El salteado debe ser rápido y a temperatura alta. La idea es sellar la ternera para que conserve los jugos y adquiera ese punto ligeramente caramelizado que contrasta con la frescura del resto de elementos. En apenas unos minutos estará lista y podrá esperar templada mientras se organiza el resto. El gusto de cada uno El aliño merece atención aparte. En un cuenco se mezclan zumo de lima, salsa de pescado, azúcar y unas gotas de vinagre de arroz hasta que el conjunto resulte equilibrado. No hay una proporción única porque depende del gusto de cada casa. Algunos prefieren que predomine la acidez, otros suavizan con más dulce. Lo importante es probar, ajustar y recordar que después se repartirá por todo el plato. El montaje es casi un ritual. Primero los fideos, luego las verduras, las hierbas, la carne y finalmente el puñado de cacahuetes y la cebolla frita. Cuando el aliño cae por encima, el cuenco se transforma. Se mezcla todo y, de pronto, cada tenedor reúne frío y calor, suavidad y crujiente. No hace falta haber pisado Hanói o Ho Chi Minh para sentir que, durante un rato, la cocina se llena del bullicio de un mercado callejero vietnamita. Puedes paladear estos sabores y viajar con la imaginación.

Un hombre acusado de abusar de su hija de tres años en Mallorca niega los hechos y habla de «venganza» familiar

Un hombre acusado de abusar de su hija de tres años en Mallorca niega los hechos y habla de «venganza» familiar

Un interno del centro penitenciario de Palma acusado de aprovechar las visitas de su hija, de tres años, para agredirla sexualmente ha negado los hechos de forma tajante este miércoles, durante el juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Palma. En su declaración ante el tribunal, el procesado ha asegurado que la denuncia responde a una represalia por parte de la madre de la menor y de su entorno familiar. «Imagino que es porque ellos son mallorquines y yo forastero. Nunca me quisieron ni me aceptaron», ha afirmado en su declaración. La Fiscalía solicita para el acusado una pena de 18 años de prisión por varios delitos de abuso y agresión sexual que, según el escrito de acusación, se habrían producido en 2018. El Ministerio Público sostiene que el procesado, con antecedentes por violencia de género y delitos sexuales, aprovechaba las visitas de su hija en el centro penitenciario para realizarle tocamientos. Asimismo, reclama el pago de una indemnización de 30.000 euros en concepto de daños morales a la menor. A preguntas del fiscal y del letrado de la acusación particular, el acusado se ha descrito como «un padre normal que quiere a sus hijos» y ha sostenido que la denuncia le resulta «muy extraña». Desde el banquillo ha reiterado su inocencia con rotundidad: «Juro por mi vida que ni me he acercado a ella». El acusado ha declarado durante el interrogatorio que nunca pasó la noche a solas con la menor y que, en el marco del régimen de visitas, ambos se alojaban en la vivienda de su madre, situada en la localidad mallorquina de Cala Rajada, pese a que él residía en un piso en Palma. Asimismo, ha manifestado que tuvo conocimiento de la denuncia el día que acudió al punto de encuentro familiar, si bien —según su versión— no le facilitaron más información en ese momento. Posteriormente, ha asegurado haber acudido a distintas dependencias policiales, tanto locales como nacionales, en varios municipios para tratar de conocer los detalles del caso y que no fue hasta ocho meses después, tras ser detenido en Extremadura, cuando pudo acceder al contenido de la denuncia. La madre de la menor también ha comparecido en la vista oral y ha afirmado que la niña empezó a mostrar comportamientos sexualizados impropios de su edad, que atribuye al acusado. «Lo aprendió de su padre, supongo que en el punto de encuentro», ha declarado ante el tribunal. El juicio continúa con la práctica del resto de pruebas y testimonios antes de que el caso quede visto para sentencia. El tribunal deberá valorar ahora las declaraciones de las partes y el conjunto de las diligencias practicadas para determinar si quedan acreditados los hechos imputados.

La guerra en Ucrania ha entrado de lleno en su fase Frankenstein: drones cosidos a otros drones convertidos en engendros letales

La guerra en Ucrania ha entrado de lleno en su fase Frankenstein: drones cosidos a otros drones convertidos en engendros letales

Desde que los primeros drones pasaron de ser simples plataformas de vigilancia a armas capaces de cambiar batallas enteras , la guerra en Ucrania ha ido incorporando estas máquinas por capas, siempre a golpes de necesidad y adaptación. Primero los UAV de reconocimiento, luego los drones armados, después los enjambres y la munición merodeadora. Lo último ha transformado la guerra en una nueva fase. Drones con drones. La guerra en Ucrania ha cruzado un umbral inquietante al entrar de lleno en su fase Frankenstein , donde drones “cosidos” a otros drones dan lugar a engendros improvisados, pero altamente letales. Rusia ha empezado a usar plataformas aéreas mayores como nodrizas que transportan y lanzan FPV de ataque muy lejos del frente. La consecuencia es clara: se rompe la idea de que los FPV son armas tácticas de corto alcance y se inaugura una nueva capa estratégica basada en híbridos ensamblados con lógica de campo de batalla, no tanto de laboratorio. En Xataka Francia y Alemania han acordado darle a España la peor noticia: una en la que el F-35 y su “botón” son los ganadores Gerbera como portador de muerte. En este escenario aparece un actor principal. El dron Gerbera , ligero, rudimentario y barato, nació como un simple señuelo para saturar defensas durante ataques tipo Shahed . Con el tiempo pasó a portar pequeñas cargas explosivas y ahora ha sido adaptado para algo aún más inquietante: llevar un FPV colgado y soltarlo en pleno vuelo. De hecho, hay fotografías y vídeos difundidos a comienzos de este mes de febrero que muestran esta evolución ya en uso , no como experimento aislado sino como patrón emergente. Si se quiere, este tipo de “dron Frankenstein” ha empezado a caminar por sí solo . Un nodriza lanando un FPV La lógica del injerto. Las primeras evoluciones las habíamos contado el año pasado. La razón de esta combinación entre drones no es solo técnica, sino profundamente operativa . Un dron de ala fija puede volar cientos de kilómetros, pero carece de la agilidad necesaria para cazar objetivos pequeños o móviles. El FPV, en cambio, puede, por ejemplo, entrar por una ventana, seguir a una persona o golpear un punto exacto, y lanzarlo desde una nodriza resuelve su gran limitación histórica: el alcance . Es la suma de dos debilidades que juntas se convierten en una fortaleza. Enjambres futuros y la sombra del Shahed. Aunque el Gerbera solo puede cargar un FPV, al menos por ahora, todo apunta a que es un banco de pruebas para algo mayor. La lógica industrial y militar sugiere que plataformas más grandes como los Shahed podrían t ransportar varios drones de ataque, aumentando las probabilidades de impacto y permitiendo atacar múltiples objetivos en una sola misión. Es más, el concepto recuerda vagamente a una suerte de bombardero que no lanza bombas, sino pequeños cazadores autónomos. El Frankenstein todavía está en fase temprana, pero su forma final ya se intuye. La telaraña de comunicaciones. Plus: ante las limitaciones impuestas por el bloqueo de Starlink por parte de SpaceX hace pocos días, Rusia ha recurrido a un invento que no habíamos visto en la guerra: conjuntos de radios en malla de origen chino que permiten a los drones comunicarse entre sí y extender el control en saltos sucesivos. Hablamos de un sistema que ya es de por sí bastante caro , pero reduce la dependencia de satélites y abre la puerta a operaciones más profundas y de mayor impacto. A medio plazo, los expertos rusos apuntan a otra mutación o variante del monstruo volador: conjuntos de FPV con mayor autonomía y capacidad de decisión propia , en este caso menos dependientes del operador humano y mucho más difíciles de neutralizar. De fondo: más IA . En Xataka “Vuela” a ras del agua, llega a 185km/h y no necesita aeropuerto: la nueva promesa que prueba una compañía de Singapur Del campo de batalla a problema global. Es posiblemente la última de las patas a analizar con la aparición de estos modelos . Ucrania ha demostrado una capacidad excepcional para derribar drones portadores antes de que lancen su carga, pero ahora el concepto ya está fuera de la botella. Los FPV lanzados desde “madres” nodrizas pueden destruir radares, sistemas antiaéreos, aviones en tierra o incluso columnas blindadas a distancias hasta hace muy poco impensables, todo a un coste irrisorio frente a misiles tradicionales. Dicho de otra forma, esta novedosa fase Frankenstein no es solo una rareza de la guerra en Ucrania: es un adelanto inquietante del futuro de los conflictos, uno donde la innovación apunta a estar “cosida” a toda prisa con piezas disponibles y resultados devastadores. Imagen | UNITED24 En Xataka | Ucrania ha encontrado lo que necesitaba en un aliado inesperado. España tenía la pieza que le faltaba frente a los drones shahed En Xataka | Rusia ha activado el blindaje "diente de león": cuando más espantoso es el tanque, más confundido están los drones de Ucrania - La noticia La guerra en Ucrania ha entrado de lleno en su fase Frankenstein: drones cosidos a otros drones convertidos en engendros letales fue publicada originalmente en Xataka por Miguel Jorge .

El abrazo de Toni Catany a Celso González-Falla

El abrazo de Toni Catany a Celso González-Falla

Desde su nacimiento en 2023, el Centro Internacional de Fotografía Toni Catany no solo se ha ocupado de custodiar el legado del fotógrafo mallorquín, conservarlo como si de un frasco de esencias se tratara, sino que su intención ha sido abrirlo, ponerlo en relación con otros fondos, con otras realidades fotográficas, para enriquecerse y enriquecerlas, haciendo una lectura, en el tiempo y en el espacio, de los intereses de su inspirador. Así se entiende la bellísima organización de su 'colección permanente', que relaciona los 'high ligts' de Catany con piezas de su propia colección fotográfica, cuajada de grandes nombres ('Una historia de la fotografía'); y también la filosofía de sus temporales, como la actual 'From our Hearts', con fondos de... Ver Más

El PP pide la dimisión de Lucas si la línea con Chinchilla no está operativa a finales de este año, como prometió

El PP pide la dimisión de Lucas si la línea con Chinchilla no está operativa a finales de este año, como prometió

El Partido Popular retiró este miércoles del orden del día de la Asamblea Regional su moción para sobre solicitud al Gobierno de la Nación de reapertura al tráfico de pasajeros de la línea Cartagena-Murcia-Albacete por Cieza y Hellín, según dijo, "en un ejercicio real de consenso", con el fin de presentar a corto plazo un texto con el que se pueda aprobar una declaración institucional.

Emerald Fennell, la Camila de 'The Crown' que ha erotizado 'Cumbres borrascosas'

Emerald Fennell, la Camila de 'The Crown' que ha erotizado 'Cumbres borrascosas'

Emerald Fennell (Londres, 1985) tiene 40 años y una larga trayectoria, aunque mucha gente la asocia solo a un filme que fue todo un éxito (escandaloso) en ‘streaming’, ‘Saltburn’, película que se instaló en Prime Video a finales del 2023 para contar la historia de doble y perversa fascinación entre dos estudiantes de Oxford, uno de clase humilde, Barry Keoghan, y otra perteneciente a una distinguida familia, Jacob Elordi. La acción quedaba constreñida en la suntuosa mansión de Saltburn en la que el segundo invitaba el primero a pasar el verano rodeado de excéntricos personajes encarnados por Rosamund Pike, Richard E. Grant y Carey Mulligan. Keoghan ya era un actor especializado en tipología ‘malrrollera’ (‘El sacrificio de un ciervo sagrado’). Para Elordi, que ya había destacado en la serie ‘Euphoria’, todo empezó de verdad con este filme, ya que el mismo año hizo de Elvis Presley en ‘Priscilla’ de Sofia Coppola, y de allí a encarnar a la criatura de Frankenstein, al romántico Heathcliff de ‘Cumbres borrascosas’ y la próxima película de Ridley Scott.

El temporal provoca la caída de parte de la muralla de Castro del Río sobre cinco casas

El temporal provoca la caída de parte de la muralla de Castro del Río sobre cinco casas

La Diputación de Córdoba ya ha pedido permiso a la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía para que autorice las actuaciones de recuperación El presidente de la Diputación de Córdoba, Salvador Fuentes, se ha desplazado este miércoles hasta el municipio de Castro del Río para, acompañado del alcalde, Julio Criado, conocer de primera mano “los daños provocados por un desprendimiento de la muralla” en la Plaza Castilla del Pino, “que ha afectado a cinco casas y en la que actuaremos de urgencia, para lo que ya se ha solicitado la autorización a la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía”. Así lo ha indicado Fuentes quien ha destacado que “la muralla está intacta y no ha sufrido daños, pero sí se ha visto afectado el tapiado debido a la gran cantidad de agua caída y por el aire, por lo que una parte ha cedido y afectado a las viviendas próximas”. “La solución que se ha adoptado ante esta circunstancia es la de cambiar el tapiado en un tramo de 50 metros para convertirlo en un mirador para evitar el efecto pantalla, que es lo que ha provocado su caída arrastrado por el fuerte viento que ha azotado a la zona”, ha explicado Fuentes. Esta medida, además, “garantiza la seguridad de las viviendas próximas a la muralla, de forma que este cambio permitirá sustituir la tapia por un mirador que es más sostenible al ser menos pesado, para evitar sobrecargar a la muralla, lo que además se ejecutará con las autorizaciones pertinentes de Cultura”. Fuentes ha indicado que “ya se ha encargado a los técnicos una memoria con la que poder liberar recursos y poder ejecutar las obras con la mayor urgencia, aunque de momento van a continuar con las labores de limpieza de la zona y se va a prohibir el paso para garantizar las medidas de seguridad de los vecinos”. El máximo responsable de la institución provincial ha recalcado que “vamos a actuar con urgencia, pero hay que esperar a que el tiempo se normalice que, según las previsiones, será a partir del lunes cuando empecemos a tener más estabilidad climática”. De momento, según Fuentes, “el Ayuntamiento está realizando la limpieza de la zona y los servicios de la Diputación están haciendo una labor de auditoría, aunque no será hasta que las aguas se retiren cuando podremos ver la situación real de los daños que ha provocado el temporal”. Finalmente, ha concluido que “vamos a hacer todo lo posible para contar con los recursos económicos suficientes para que los ayuntamientos dispongan de los fondos para hacer frente con urgencia a las infraestructuras dañadas y, especialmente, aquellas incidencias que estén provocando el desalojo de personas”. Por su parte, el alcalde, Julio Criado, ha agradecido la “rápida intervención de la Diputación y el compromiso de la institución provincial para solucionar esta emergencia con la mayor celeridad posible, ante una situación tan compleja como la que se ha producido con el tren de borrascas que hemos sufrido estos días”.

Emerald Fennell, la Camila de 'The Crown' que ha erotizado 'Cumbres borrascosas'

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Emerald Fennell (Londres, 1985) tiene 40 años y una larga trayectoria, aunque mucha gente la asocia solo a un filme que fue todo un éxito (escandaloso) en ‘streaming’, ‘Saltburn’, película que se instaló en Prime Video a finales del 2023 para contar la historia de doble y perversa fascinación entre dos estudiantes de Oxford, uno de clase humilde, Barry Keoghan, y otra perteneciente a una distinguida familia, Jacob Elordi. La acción quedaba constreñida en la suntuosa mansión de Saltburn en la que el segundo invitaba el primero a pasar el verano rodeado de excéntricos personajes encarnados por Rosamund Pike, Richard E. Grant y Carey Mulligan. Keoghan ya era un actor especializado en tipología ‘malrrollera’ (‘El sacrificio de un ciervo sagrado’). Para Elordi, que ya había destacado en la serie ‘Euphoria’, todo empezó de verdad con este filme, ya que el mismo año hizo de Elvis Presley en ‘Priscilla’ de Sofia Coppola, y de allí a encarnar a la criatura de Frankenstein, al romántico Heathcliff de ‘Cumbres borrascosas’ y la próxima película de Ridley Scott.

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