El atleta Joan Pere Carbonell, tras completar siete maratones en continentes distintos en la 777: "Ha sido y será la mejor experiencia de mi vida"
El deporte puede ser un banco de pruebas de la vida, de lo que una persona es capaz de aguantar con la fuerza de su motivación y por la determinación por superarse. No es necesario acudir a una prueba deportiva extrema para comprobarlo, cada uno tiene diferentes retos en su vida para intentar cumplirlos, que es lo importante. Pero si una prueba puede poner de manifiesto la capacidad de adaptación del ser humano es la que acaba de completar el atleta mallorquín Joan Pere Carbonell. La 777 o el World Marathon Challenge, siete maratones en siete días y en continentes distintos: Antártida, Sudáfrica, Australia, Dubái, España, Brasil y Estados Unidos. En concreto tras la Antártida, Ciudad del Cabo, Perth, Dubái, Madrid, Fortaleza y Miami. El mallorquín está aún en una nube por la euforia del reto conseguido, una experiencia que reconoce en DEPORTES COPE BALEARES que le ha cambiado la vida y que es la mejor experiencia de su vida. Su motivación no sólo era deportiva y personal, pretendía llamar la atención y recaudar dinero para la investigación de la enfermedad de su hija, la ictiosis. Carbonell explica cómo se encuentra: "He podido descansar, pero este estado de felicidad en el que estoy ahora mismo supera con creces el cansancio acumulado. Estoy feliz de haber cumplido el reto, probablemente la mejor experiencia de mi vida". La Antártida, algo único.- El desafío empezaba en la Antártida, donde ya había corrido Carbonell. El atleta calvianer corrió en el continente helado en 2022, lo que le daba una gran conocimiento. "Tenía la experiencia de la Antártida y saber en qué condiciones íbamos a correr y me daba algo de ventaja sobre los demás, saber cómo gestionar la carrera. Es un ambiente totalmente distinto al habitual. Es un paraje incomparable que cuando piensas que estás corriendo allí intentas gestionar las emociones. Un paraje inhóspito completamente, cubierto de nieve completamente y es incomparable. Además teníamos rachas de viento muy fuertes, había que cubrirse completamente el cuerpo, con la sensación de que te empujaban porque no avanzabas e ir muy abrigado. Estábamos a unos -15 o -20 pero lo peor era el viento. Intentas abrigarte, luego cuando lo tienes a favor tu cuerpo está sudando. Es una mezcla de sensaciones, tu cuerpo suda aunque no lo notes. Hay que evitarlo porque cuando te pega de frente el viento el contraste térmico te puede pasar factura. Se corre sobre un poquito de todo, es como si estuvieras en la playa con la nieve y otras veces sobre hielo. Tienes que ir con mucho cuidado a no resbalarte, con la sobrecarga de correr en esa superficie". ¿Y cómo les trasladaron hasta la Antártida? "Aterrizas con un avión de carga ruso diseñado especialmente para aterrizar en esas condiciones. No es un avión comercial normal. Tiene 50 ruedas por lo que nos dijeron. Llegas allí, aterrizas, tienes que preparar algo la carrera, corres y de vuelta al avión. Llevaba la bandera española, la bandera mallorquina, incluso comida típica de aquí como las "quelitas" con sobrasada aunque estaba completamente prohibido, pero no lo pude evitar". Contraste de temperaturas.- Del frío extremo pasaron al calor extremo: "Pasamos de -15 o -20 a 30 grados en Ciudad del Cabo. Lo gestionas de la mejor manera. No fue de las peores. Fue distinto en Perth donde ya fueron casi 40 grados. Fue casi donde lo pasé peor, tuve que gestionarme las fuerzas porque se hacía muy largo. Estábamos corriendo con unas temperaturas altísimas, humedad, cansancio. Más dura fue aún la de Miami. Donde más disfruté fue en Madrid, allí estaba toda mi familia y amigos, hasta 50 personas apoyándome. Fue muy emocionante ver a tanta gente. Hasta los compañeros de la expedición estaban alucinados de la gente que había venido". ¿El peor momento? "En Miami sin duda, en la última carrera. Se juntó el cansancio acumulado y el frío que no te esperas en Miami, pero corríamos a las 2h de la madrugada. Luego molestias en la rodilla, el cuerpo además dijo basta de tanto complemento, geles, barritas, el estómago dijo basta y corrí en condiciones extremas. Lo pasé fatal pero sobreviví al reto". Resiliencia extrema.- El atleta mallorquín ha ido al límite y ha comprobado de lo que es capaz con el poder mental: "Es sorprendente, con lo que me quedo, lo que el cuerpo es capaz de aguantar. El cuerpo decía basta y la cabeza decía tienes que acabar el reto. El poder mental es determinante. Ha sido y será la mejor experiencia de mi vida, me ha cambiado en el sentido de ver el apoyo que he recibido de tanta gente que me ha dado alas a completar el reto. Ahora lo estoy saboreando de una manera que no esperaba. Estoy en una nube aún, feliz de conseguirlo y de ver que tanta gente me ha estado animando y lo bien que se han portado. Instituciones también como el Ayuntamiento de Calviá, el Govern, amigos, gente apoyando por la buena causa que son fondos para la ictiosis, hemos conseguido fondos importantes. Todo esto ha hecho que sea la mejor experiencia de mi vida". La felicitación de la familia.- La gran motivación era hacer más conocida la enfermedad de su hija, la ictiosis, un dolencia que afecta a la piel. ¿Qué le ha dicho su familia y en particular su hija? "Mi hija está súper orgullosa de su padre y toda la familia igual por todo lo que he conseguido, aunque eran muy reticentes a que lo consiguiera, de hecho no eran partidarios de que lo hiciera, no querían, pero luego al verme convencido me apoyaron, muy orgullosos y yo de poder contarlo".