Patricia Oria rompe los mitos sobre la epilepsia con su historia única de superación que comenzó a los 8 meses: "No siempre..."
Con motivo del Día Mundial de la Epilepsia, la historia de Patricia Oria emerge como un testimonio de superación y esperanza. Entrevistada en el programa 'Herrera en COPE en Cantabria', esta mujer de 46 años ha relatado cómo ha sido su vida con una enfermedad que le fue diagnosticada con tan solo 8 meses y que hoy, gracias a una intervención, tiene completamente controlada. Pese a sufrir su primera crisis a los ocho meses, Patricia Oria ha explicado que durante su infancia nunca pensó que su vida 'era distinta que la de los demás'. Aunque sabía que tenía que tomar medicación y evitar ciertos hábitos como trasnochar, 'podía jugar, podía estudiar, todo lo demás lo hice como los demás', afirma. El mérito, asegura, fue de sus padres, que lo llevaron 'con mucho miedo' pero siempre le dieron su espacio para que pudiera hacer 'vida como cualquier otro niño'. En sus primeros años, las crisis eran principalmente convulsivas y se desencadenaban por picos de fiebre o alteraciones emocionales. Sin embargo, a partir de los 11 años, su condición cambió hacia las crisis de ausencia, uno de los tipos más frecuentes. Durante estos episodios, Patricia ha contado que desconectaba, 'decía cosas incoherentes, pero seguía hablando', y su entorno notaba que 'abría mucho los ojos y tragaba saliva muy fuerte'. El punto de inflexión llegó a los 27 años, cuando se volvió farmacorresistente, es decir, la medicación dejó de hacerle efecto: 'Mi vida dio un giro espantoso', ha confesado, ya que pasó a sufrir crisis convulsivas cada mes y medio. Ante esta situación, fue derivada a la unidad de epilepsia del Hospital de Cruces, donde valoraron su caso para una posible cirugía. La intervención quirúrgica, realizada el 13 de marzo de 2009, supuso un cambio 'totalmente' radical en su vida: 'A día de hoy no he vuelto a tener crisis; hace 7 años que no tomo medicación y no tiene nada que ver', ha celebrado Patricia. La operación significó pasar de una vida de incertidumbre, donde incluso un coche le destrozó un abrigo durante una ausencia, a recuperar la normalidad. Patricia Oria ha aprovechado la entrevista para desmentir algunos de los mitos más extendidos sobre la epilepsia. El principal, que siempre se manifiesta con convulsiones: 'El mayor mito es que la epilepsia es una convulsión'. También ha desmentido la creencia de que los afectados se tragan la lengua durante una crisis. 'No nos tragamos la lengua, no convulsionamos siempre', ha insistido. Finalmente, ha reivindicado que las personas con esta enfermedad pueden llevar una vida normal, aunque con ciertas limitaciones: 'Podemos hacer trabajos de oficina, podemos hacer mil cosas', ha señalado, subrayando que la mayoría de los epilépticos no convulsionan y pueden integrarse plenamente en la sociedad.