Rusia confirma el acuerdo para reanudar la próxima semana las negociaciones sobre Ucrania
Kiev adelantó que la reunión podría tener lugar el 17 y 18 de febrero en Miami Putin mantiene la invitación al diálogo a Zelenski y los líderes europeos
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Cualquier animal que pasaba bajo los arcos del puente de Zubiri, situado en Navarra y construido en torno al siglo XI, quedaba curado milagrosamente de la rabia ¿Cómo es posible que hubiera bisontes hace 4.000 años en lo que hoy es Navarra? ¿Desde cuántos caminos se puede hacer el Camino de Santiago? El Camino de Santiago francés alberga entre sus senderos historias que entrelazan la fe con lo sobrenatural destacando, entre otras localidades, la villa navarra de Zubiri . Situada estratégicamente entre Roncesvalles y Pamplona, esta localidad de la comunidad de Navarra debe su identidad y su propia denominación al majestuoso puente medieval que cruza el río Arga. El término euskera “ Zubiri” se traduce literalmente como “el pueblo del puente”, lo que subraya la importancia vital de esta estructura arquitectónica para los vecinos. Ya en el año 1097 documentos históricos mencionan la donación de esta villa junto al puente a la seo pamplonesa por parte del rey Pedro I. Esta construcción no es solamente un paso físico para los caminantes, sino el epicentro de una comunidad que ha crecido a su sombra durante muchos siglos. Hoy en día, el puente sigue siendo una de las paradas más emblemáticas para quienes inician su ruta jacobea tras cruzar los Pirineos. Su presencia evoca la perseverancia de miles de viajeros que han transitado por estas piedras buscando consuelo espiritual o simplemente una vía de paso. Cruzar sus arcos supone entrar en un territorio donde el tiempo parece haberse detenido entre el murmullo del agua y la fría piedra antigua. El puente destaca por su característico perfil de lomo de dromedario y una construcción robusta que data aproximadamente de los siglos XI o XII , según los expertos. Su diseño arquitectónico cuenta con dos grandes arcos de medio punto y un pilar central reforzado con un tajamar para resistir las fuertes crecidas. Antiguamente, este enclave estaba vinculado a la asistencia sanitaria de la zona, pues muy cerca existía una leprosería dedicada a Santa María Magdalena. Esta combinación de puentes y hospitales era extremadamente común en la ruta jacobea, ofreciendo refugio y cuidados básicos a los caminantes más exhaustos. A pesar de los muchos siglos transcurridos, la estructura mantiene su esencia original La pendiente pronunciada a ambos lados del puente permitía históricamente el paso del ganado , que era el motor fundamental de la economía local navarra. A pesar de los muchos siglos transcurridos, la estructura mantiene su esencia original, permitiendo que el cauce del río fluya libremente bajo sus arcos centenarios. Para los arquitectos e historiadores actuales, representa un ejemplo magnífico de la ingeniería civil aplicada a la protección del peregrino medieval. Es un monumento que no solo une riberas físicas, sino que también sirve de puente espiritual entre el pasado y el presente. La fascinación que despierta este lugar emana principalmente de su sobrenombre más conocido por todos: el puente de la rabia o de Santa Quiteria . Este apelativo no es fruto de la casualidad, sino que responde a una serie de creencias y ritos vinculados estrechamente a la medicina popular. Y es que, durante generaciones, los habitantes de la zona y los viajeros han atribuido a esta sólida construcción medieval propiedades curativas milagrosas contra dicha enfermedad. Hasta mediados del siglo XX, antes de la llegada de la vacuna antirrábica, el puente era la última esperanza para muchos ganaderos de la región. La leyenda sugiere que la estructura posee un poder místico capaz de sanar o prevenir infecciones graves en todos los seres vivos. Este legado de ritos y creencias se suma a otros elementos mágicos del entorno, como la conocida y cercana fuente de Batueco . Los peregrinos que cruzan el Arga se encuentran de pronto inmersos en una atmósfera cargada de misticismo y de una devoción muy tradicional. Es un punto donde la historia documentada cede el paso a la rica tradición oral que forma el patrimonio inmaterial navarro. La fe en los poderes del puente ha persistido en la memoria colectiva, desafiando con éxito el paso de los años. Según la tradición más extendida, cualquier animal que pasaba bajo los arcos del puente quedaba automáticamente curado milagrosamente de la rabia o de otras dolencias. El rito principal consistía en obligar a los animales enfermos a caminar tres veces consecutivas alrededor del pilar central situado en el río. Este acto simbólico buscaba la intercesión divina necesaria para erradicar el mal que afectaba al ganado, esencial para la supervivencia de las familias. El uso específico del número tres en el ritual no es algo arbitrario, pues se asocia comúnmente con la perfección y la protección espiritual divina. Otras variantes de la leyenda aseguran que el simple paso físico por el puente prevenía eficazmente que los animales contrajeran la temida enfermedad. De esta manera, el puente se transformó en un centro de peregrinación veterinaria espontánea donde acudían personas de toda la comarca colindante. Los relatos de sanaciones milagrosas alimentaron durante años la fama del lugar, convirtiéndolo en un hito absolutamente indispensable del Camino de Santiago . Incluso en la actualidad, se dice que todavía hay personas que llevan a sus mascotas para realizar este antiguo y curioso ritual. La fe de los antiguos habitantes ha dejado una huella imborrable en la percepción actual de este monumento pétreo. También las personas No solo los animales eran los únicos beneficiarios de estas supuestas facultades místicas, pues existen leyendas locales que incluyen también a los seres humanos . Una vertiente de la historia asegura que las personas infectadas por la rabia podían hallar alivio seguro descendiendo directamente hasta el cauce del río. Una vez en el agua, debían rodear el pilar central tres veces, replicando con exactitud el mismo rito que se aplicaba habitualmente al ganado enfermo. Otra versión popular sostiene que el milagro ocurría si el enfermo cruzaba el puente por su punto más elevado en tres ocasiones distintas. Estas prácticas reflejan la desesperación y la profunda fe de una época donde la medicina científica era casi inexistente en las áreas rurales. Aunque la ciencia moderna ha desmentido estos poderes, la carga simbólica y emocional del puente permanece hoy intacta en la cultura popular. La leyenda del puente de la rabia ha trascendido el ámbito puramente local para integrarse de lleno en la literatura y el arte del Camino de Santiago . Crónicas medievales y guías modernas para peregrinos mencionan este enclave como un punto de referencia místico y totalmente obligatorio. La persistencia de estos relatos en las comunidades rurales es un testimonio del poder de la tradición oral para preservar la identidad propia. En la actualidad, Zubiri celebra festividades y diversos eventos que conmemoran la rica historia y las leyendas asociadas a su puente medieval. Estas celebraciones suelen incluir recreaciones de los rituales antiguos, permitiendo que las nuevas generaciones conecten con su pasado más inmaterial.
Cualquier animal que pasaba bajo los arcos del puente de Zubiri, situado en Navarra y construido en torno al siglo XI, quedaba curado milagrosamente de la rabia ¿Cómo es posible que hubiera bisontes hace 4.000 años en lo que hoy es Navarra? ¿Desde cuántos caminos se puede hacer el Camino de Santiago? El Camino de Santiago francés alberga entre sus senderos historias que entrelazan la fe con lo sobrenatural destacando, entre otras localidades, la villa navarra de Zubiri . Situada estratégicamente entre Roncesvalles y Pamplona, esta localidad de la comunidad de Navarra debe su identidad y su propia denominación al majestuoso puente medieval que cruza el río Arga. El término euskera “ Zubiri” se traduce literalmente como “el pueblo del puente”, lo que subraya la importancia vital de esta estructura arquitectónica para los vecinos. Ya en el año 1097 documentos históricos mencionan la donación de esta villa junto al puente a la seo pamplonesa por parte del rey Pedro I. Esta construcción no es solamente un paso físico para los caminantes, sino el epicentro de una comunidad que ha crecido a su sombra durante muchos siglos. Hoy en día, el puente sigue siendo una de las paradas más emblemáticas para quienes inician su ruta jacobea tras cruzar los Pirineos. Su presencia evoca la perseverancia de miles de viajeros que han transitado por estas piedras buscando consuelo espiritual o simplemente una vía de paso. Cruzar sus arcos supone entrar en un territorio donde el tiempo parece haberse detenido entre el murmullo del agua y la fría piedra antigua. El puente destaca por su característico perfil de lomo de dromedario y una construcción robusta que data aproximadamente de los siglos XI o XII , según los expertos. Su diseño arquitectónico cuenta con dos grandes arcos de medio punto y un pilar central reforzado con un tajamar para resistir las fuertes crecidas. Antiguamente, este enclave estaba vinculado a la asistencia sanitaria de la zona, pues muy cerca existía una leprosería dedicada a Santa María Magdalena. Esta combinación de puentes y hospitales era extremadamente común en la ruta jacobea, ofreciendo refugio y cuidados básicos a los caminantes más exhaustos. A pesar de los muchos siglos transcurridos, la estructura mantiene su esencia original La pendiente pronunciada a ambos lados del puente permitía históricamente el paso del ganado , que era el motor fundamental de la economía local navarra. A pesar de los muchos siglos transcurridos, la estructura mantiene su esencia original, permitiendo que el cauce del río fluya libremente bajo sus arcos centenarios. Para los arquitectos e historiadores actuales, representa un ejemplo magnífico de la ingeniería civil aplicada a la protección del peregrino medieval. Es un monumento que no solo une riberas físicas, sino que también sirve de puente espiritual entre el pasado y el presente. La fascinación que despierta este lugar emana principalmente de su sobrenombre más conocido por todos: el puente de la rabia o de Santa Quiteria . Este apelativo no es fruto de la casualidad, sino que responde a una serie de creencias y ritos vinculados estrechamente a la medicina popular. Y es que, durante generaciones, los habitantes de la zona y los viajeros han atribuido a esta sólida construcción medieval propiedades curativas milagrosas contra dicha enfermedad. Hasta mediados del siglo XX, antes de la llegada de la vacuna antirrábica, el puente era la última esperanza para muchos ganaderos de la región. La leyenda sugiere que la estructura posee un poder místico capaz de sanar o prevenir infecciones graves en todos los seres vivos. Este legado de ritos y creencias se suma a otros elementos mágicos del entorno, como la conocida y cercana fuente de Batueco . Los peregrinos que cruzan el Arga se encuentran de pronto inmersos en una atmósfera cargada de misticismo y de una devoción muy tradicional. Es un punto donde la historia documentada cede el paso a la rica tradición oral que forma el patrimonio inmaterial navarro. La fe en los poderes del puente ha persistido en la memoria colectiva, desafiando con éxito el paso de los años. Según la tradición más extendida, cualquier animal que pasaba bajo los arcos del puente quedaba automáticamente curado milagrosamente de la rabia o de otras dolencias. El rito principal consistía en obligar a los animales enfermos a caminar tres veces consecutivas alrededor del pilar central situado en el río. Este acto simbólico buscaba la intercesión divina necesaria para erradicar el mal que afectaba al ganado, esencial para la supervivencia de las familias. El uso específico del número tres en el ritual no es algo arbitrario, pues se asocia comúnmente con la perfección y la protección espiritual divina. Otras variantes de la leyenda aseguran que el simple paso físico por el puente prevenía eficazmente que los animales contrajeran la temida enfermedad. De esta manera, el puente se transformó en un centro de peregrinación veterinaria espontánea donde acudían personas de toda la comarca colindante. Los relatos de sanaciones milagrosas alimentaron durante años la fama del lugar, convirtiéndolo en un hito absolutamente indispensable del Camino de Santiago . Incluso en la actualidad, se dice que todavía hay personas que llevan a sus mascotas para realizar este antiguo y curioso ritual. La fe de los antiguos habitantes ha dejado una huella imborrable en la percepción actual de este monumento pétreo. También las personas No solo los animales eran los únicos beneficiarios de estas supuestas facultades místicas, pues existen leyendas locales que incluyen también a los seres humanos . Una vertiente de la historia asegura que las personas infectadas por la rabia podían hallar alivio seguro descendiendo directamente hasta el cauce del río. Una vez en el agua, debían rodear el pilar central tres veces, replicando con exactitud el mismo rito que se aplicaba habitualmente al ganado enfermo. Otra versión popular sostiene que el milagro ocurría si el enfermo cruzaba el puente por su punto más elevado en tres ocasiones distintas. Estas prácticas reflejan la desesperación y la profunda fe de una época donde la medicina científica era casi inexistente en las áreas rurales. Aunque la ciencia moderna ha desmentido estos poderes, la carga simbólica y emocional del puente permanece hoy intacta en la cultura popular. La leyenda del puente de la rabia ha trascendido el ámbito puramente local para integrarse de lleno en la literatura y el arte del Camino de Santiago . Crónicas medievales y guías modernas para peregrinos mencionan este enclave como un punto de referencia místico y totalmente obligatorio. La persistencia de estos relatos en las comunidades rurales es un testimonio del poder de la tradición oral para preservar la identidad propia. En la actualidad, Zubiri celebra festividades y diversos eventos que conmemoran la rica historia y las leyendas asociadas a su puente medieval. Estas celebraciones suelen incluir recreaciones de los rituales antiguos, permitiendo que las nuevas generaciones conecten con su pasado más inmaterial.
A asociación Vaipolorío da un novo paso na súa misión fundacional de salvagarda e posta en valor do patrimonio do río dos Gafos. Porén, desta volta o foco non se sitúa unicamente no caudal, a etnografía ou na flora das súas ribeiras, senón no patrimonio inmaterial que flúe paralelo á auga: a lingua. O colectivo anunciou este venres a próxima publicación dun libro que recompila unha extensa colección de vocábulos galegos en perigo de extinción, recollidos nas parroquias pontevedresas de Salcedo e Tomeza.
Durante décadas, miles de propietarios han aceptado las condiciones que les ofrece su banco a la hora de contratar un préstamo hipotecario: una cuota fija (por ejemplo, 600 euros) durante 25 o 30 años. Sin embargo, existen estrategias que permiten reducir el plazo del préstamo y ahorrar miles de euros en intereses. Jonathan Cárdenas, experto … Continuar leyendo "Jonathan Cárdenas, experto inmobiliario, sobre cómo ahorrar miles de euros en tu hipoteca: «Hay que decirle al banco…»"
La afiliación media de extranjeros a la Seguridad Social bajó en enero en 47.319 cotizantes, un 1,5% menos respecto al mes anterior, hasta situarse en 3.038.158 ocupados, cerca de máximos, según ha informado este viernes el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, que ha indicado que este descenso está en línea con la tendencia negativa de los meses de enero.
El temporal ha tenido un impacto significativo en infraestructuras: un tramo de la autovía A1, la principal vía entre Lisboa y Oporto, colapsó después de que el dique cediera Leer
Hay frases que sobreviven a sus autores porque no describen una época, sino una condición. "Sufrir y llorar significa vivir", escribió Fiódor Dostoyevski, y más de un siglo después la sentencia continúa resonando con una intensidad incómoda. En un presente obsesionado con la felicidad instantánea, los algoritmos del bienestar y la productividad emocional, la idea de que el dolor forma parte esencial de la vida parece casi subversiva. Sin embargo, en la obra del novelista ruso el sufrimiento no es una consigna romántica ni una exaltación masoquista. Es, sobre todo, una puerta hacia la conciencia. Sus personajes -atormentados, contradictorios, a menudo moralmente ambiguos- atraviesan el dolor como quien atraviesa un espejo: lo que encuentran al otro lado no es consuelo, sino verdad. El dolor como forma de conocimiento En la literatura de Dostoyevski, sufrir implica mirar de frente aquello que normalmente evitamos. La culpa, la injusticia, la pobreza, la fe, el absurdo de la existencia. Llorar no es debilidad, sino una reacción profundamente humana ante la intensidad de estar vivo. Esta visión choca con una cultura contemporánea que tiende a patologizar cualquier malestar. La tristeza se medicaliza, la frustración se oculta y el fracaso se disfraza de oportunidad en discursos de autoayuda que prometen plenitud permanente. Frente a esa narrativa edulcorada, la frase del escritor ruso actúa como un recordatorio incómodo: vivir de verdad incluye el dolor. No porque el sufrimiento sea deseable, sino porque ignorarlo nos vuelve superficiales. Quien no sufre tampoco se transforma. La emoción frente a la anestesia digital El siglo XXI ha perfeccionado mecanismos de evasión que Dostoyevski no pudo imaginar. Pantallas infinitas, entretenimiento constante, distracciones que impiden el silencio. Nunca había sido tan fácil no pensar en nada… ni sentir demasiado. Pero precisamente por eso su frase adquiere nueva fuerza. Llorar, en un mundo que premia la indiferencia irónica, se convierte en un acto casi político. Significa que algo nos importa. Que no estamos completamente anestesiados. El sufrimiento, entendido como sensibilidad ante lo que duele -propio o ajeno-, es también la base de la empatía. Sin esa capacidad de conmovernos, la convivencia se vacía de sentido y la injusticia se vuelve paisaje. Vivir no es estar cómodo Quizá el punto más provocador de la sentencia de Dostoyevski sea su rechazo a identificar vida con comodidad. Hoy, buena parte del imaginario social equipara éxito con ausencia de conflicto: estabilidad económica, equilibrio emocional, experiencias placenteras. Pero esa versión higienizada de la existencia corre el riesgo de convertirnos en espectadores de nuestra propia biografía. El autor ruso propone lo contrario: vivir es implicarse hasta el punto de que algo pueda herirnos. Amar hasta exponernos. Creer hasta dudar. Elegir aun sabiendo que podemos equivocarnos. El sufrimiento aparece entonces no como meta, sino como consecuencia inevitable de tomarse la vida en serio. Hay, además, una lectura moral en la frase. Sufrir conecta al individuo con los demás. Reconocer la propia fragilidad facilita reconocer la ajena. En este sentido, el dolor compartido puede convertirse en el germen de la solidaridad. No...
La afiliación media de extranjeros a la Seguridad Social bajó en enero en 47.319 cotizantes, un 1,5% menos respecto al mes anterior, hasta situarse en 3.038.158 ocupados, cerca de máximos, según ha informado este viernes el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, que ha indicado que este descenso está en línea con la tendencia negativa de los meses de enero.
16 de diciembre de 1997. Unos 700 niños japoneses fueron hospitalizados con distintos síntomas epilépticos (vómitos, convulsiones o irritación ocular). El motivo de estos crisis epilépticas no fue otro que un capítulo de la serie de dibujos animados Pokémon que estaban viendo.
16 de diciembre de 1997. Unos 700 niños japoneses fueron hospitalizados con distintos síntomas epilépticos (vómitos, convulsiones o irritación ocular). El motivo de estos crisis epilépticas no fue otro que un capítulo de la serie de dibujos animados Pokémon que estaban viendo.
16 de diciembre de 1997. Unos 700 niños japoneses fueron hospitalizados con distintos síntomas epilépticos (vómitos, convulsiones o irritación ocular). El motivo de estos crisis epilépticas no fue otro que un capítulo de la serie de dibujos animados Pokémon que estaban viendo.
16 de diciembre de 1997. Unos 700 niños japoneses fueron hospitalizados con distintos síntomas epilépticos (vómitos, convulsiones o irritación ocular). El motivo de estos crisis epilépticas no fue otro que un capítulo de la serie de dibujos animados Pokémon que estaban viendo.
Hans-Dieter Flick no va poder sortir més enrabiat després de la paupèrrima actuació que el Barça va completar en l'anada de semifinals de la Copa del Rei. La seva decepció era més que evident, i és totalment comprensible, ja que l'equip va signar el seu pitjor partit des que va arribar a la banqueta, fa un any i mig. No solament van ser derrotats per l'Atlètic de Madrid, sinó que van encaixar un contundent quatre a zero, que complica enormement les seves opcions d'accedir a la final. Ara, estan obligats a remuntar, i necessiten pràcticament un miracle. Per sort per al tècnic germànic, disposa de tres setmanes al davant per preparar el partit de tornada, on haurà de canviar el plantejament, després de veure's superat per Diego Pablo Simeone en el particular duel de pissarres . I el principal problema que l'exentrenador de Bayern de Múnic o TSG Hoffenheim va detectar va ser d'indisciplina i d'actitud. Diego Pablo Simeone Els futbolistes que van jugar van estar irreconeixibles, amb pilota i sense. No van inquietar la porteria defensada per Jan Oblak, i no van seguir cap de les seves instruccions. La falta d'intensitat era insultant, i arribaven tard a totes les accions. La derrota al Metropolità va deixar molts assenyalats, i no hi va haver cap peça que estigués al seu nivell habitual. De fet, van poder encaixar encara més gols, doncs ja van arribar al descans amb un desavantatge de quatre dianes. Com expliquen a ‘Bild’, Flick opina que la plantilla del Barça es va relaxar, i no va donar el 100%. Es van estalviar forces per al partit de tornada, i en cap moment es van esforçar per reduir distàncies ni per revertir la situació. Un comportament que ‘Hansi’ no tolera, i que va provocar que la seva xerrada en finalitzar el xoc fos en un to visiblement encès. No va salvar ningú, i va demanar que no es torni a repetir aquesta situació. Perquè han de donar el màxim en tot moment, especialment, quan s'enfronten a un rival d'un nivell similar, que no perdona cap error ni desajust defensiu. Flick es nega a donar per sentenciada l'eliminatòria Veient el resultat, és lògic que molta gent s'atreveixi a donar per sentenciada l'eliminatòria, i col·loqui l'Atleti amb un peu i mig a la final de la Copa del Rei . Però Flick s'hi nega, i encara confia en la remuntada, i a poder revalidar el trofeu que van conquerir l'any anterior. En el seu ADN no hi ha espai per al conformisme, i espera que jugar al Spotify Camp Nou ajudi a aconseguir el que ara mateix sembla un miracle.