Descubren que en la Edad Media hasta los leprosos podían comprar el perdón divino: los enfermos ricos lograban evitar el aislamiento y enterrarse en los lugares más sagrados de la Iglesia
Si tenías oro, la lepra no era un castigo divino, sino un inconveniente negociable. Un nuevo estudio bioarqueológico en Dinamarca demuestra que los enfermos adinerados evitaban el aislamiento y compraban entierros VIP junto al altar, desafiando el estigma más temido de la Edad Media.