¿Dices fans o fanes? La RAE aclara cuál es el plural correcto
El diccionario académico admite dos formas para el plural de fan, pero una de ellas suele generar más dudas entre los hablantes.
El diccionario académico admite dos formas para el plural de fan, pero una de ellas suele generar más dudas entre los hablantes.
Revoluciona Ilia Malinin estos Juegos Olímpicos de Milán-Cortina con esa pirueta hacia atrás que todo el mundo espera ya en sus actuaciones con más ganas que sus siete cuádruples. Estos son más difíciles de ejecutar, pero qué duda cabe que este 'backflip' desprende más espectacularidad. Y el estadounidense lo está explotando para el bien de este deporte, pues gana adeptos cada vez que surca el aire hasta que aterriza. Por el momento le ha valido para coronarse en patinaje y en la modalidad por equipos. Y para hacer de este deporte el más esperado por aficionados y no aficionados. Hoy, en el programa libre individual, podría volver a mostrar al mundo esa destreza (19:00 horas) en la búsqueda de su... Ver Más
Las industrias que consumen mucho petróleo y gas "no pueden sobrevivir en Europa en este momento", según Bart de Wever.
El cocinero Israel Ramos triunfa en su Jerez natal con Mantúa, restaurante abierto en 2017 con el que ha logrado una estrella. Pero su capacidad creativa quedó demostrada siete años antes, en 2010, cuando abrió Albalá, un gastrobar entonces pionero y ahora, tres lustros después, espacio consolidado y una excelente opción para comer en la ciudad gaditana, este año capital española de la gastronomía . Ramos eligió para Albalá un modelo informal con una carta de platos divertidos, sencillos, ricos y sabrosos que enlazan con la tradición jerezana y priman el producto local pero que se abren al mundo en una visión cosmopolita . Platos, además, pensados tanto para compartir como para un picoteo. Sin necesidad de recurrir a la... Ver Más
En el corazón de la Sierra de Gredos nace Indiano , un proyecto joven formado por Maca, Charly y José. Estos tres amigos -de Argentina, Francia y España-, con amplia experiencia previa en la elaboración de vino, han escogido este lugar del mundo para producir el vino que les gustaría beber. Su punto de partida fueron viñas viejas, la mayoría de garnachas centenarias, plantadas hasta los 1.050 metros con orientaciones diversas. La bodega, situada en Cebreros (Ávila), funciona como una cocina con múltiples vasijas donde cada parcela se prueba a diario y vinifica por separado. Trabajan con levaduras autóctonas, combinando racimo entero y uva despalillada, buscando siempre una extracción lenta y medida , y respetando la identidad de cada origen... Ver Más
A primera hora del día, en muchas marisquerías clásicas, el salpicón ya está hecho. Reposa en cámaras frigoríficas, bien tapado, esperando su momento. Es habitual verlo tras esas icónicas campanas de cristal que aún conservan las barras con solera. La receta se sigue al dedillo y aquí no se admiten las prisas. Es un plato que se prepara con antelación, se deja reposar y se sirve frío, cuando los sabores ya se han asentado. Quizá por eso continúa funcionando. Porque conserva una fórmula de antaño que, a día de hoy, sigue resultando eficaz. El salpicón atraviesa actualmente un momento curioso. Se mantiene como un fijo en marisquerías clásicas y barras de siempre, pero empieza a aparecer también en cartas más contemporáneas , reinterpretado y, a veces, cruzado con otras influencias. Esta forma de transitar del recetario popular al discurso actual no es nada nueva, de hecho, forma parte de su historia. Porque antes de convertirse en una ensalada fría de marisco, el salpicón era otra cosa . Para entender por qué esta especie de picadillo frío sigue teniendo presencia en mesas muy distintas entre sí, conviene volver al principio. A cuando todavía no sabía a mar. El salpicón nace en España en torno al siglo XVI , y lo hace lejos de las marisquerías. Durante siglos fue un plato de carne , generalmente de vaca, picada y aliñada con sal, pimienta y vinagre. Una elaboración sencilla, ligada, como tantas otras, al aprovechamiento de restos y a su consumo en casas. El propio nombre , derivado de salpicar, alude a esa mezcla de trozos pequeños unidos por un aderezo. Las referencias literarias no dejan lugar a dudas. Sebastián de Covarrubias lo recoge en su 'Tesoro de la lengua castellana' (1611) como «carne picada y aderezada con sal». Y en Don Quijote de la Mancha, Cervantes escribe que Alonso Quijano cenaba «salpicón las más noches», una frase que ha pasado a formar parte del imaginario gastronómico del Siglo de Oro. También Quevedo lo menciona en sus textos, confirmando su presencia en la dieta cotidiana de la época. Durante los siglos XVII y XVIII, el salpicón se consolida como un plato humilde y funcional . Primero caliente o templado, más tarde, cada vez más habitual en frío. El vinagre conserva y, además, se convierte en su aliño perfecto. Esa condición será decisiva para su evolución posterior. El paso del salpicón a los productos del mar fue una evolución lógica que se produce en paralelo en varias zonas costeras. En Andalucía occidental, especialmente en Huelva y Cádiz, la cultura de los aliños fríos y las tapas favorece la incorporación de mariscos cocidos a la concepción original del plato. En Galicia , la abundancia de producto y el desarrollo de la industria conservera en el siglo XIX ayudan a fijar versiones marineras del salpicón. A finales de ese siglo ya entran en juego los salpicones de langosta , pero todavía lejos del lujo actual. El plato sigue siendo sencillo, el marisco sustituye a la carne y el salpicón se convierte en un plato ideal para temperaturas más cálidas. Mientras tanto, el concepto viaja. En Latinoamérica perviven versiones de salpicón de carne –especialmente en México o Centroamérica– y aparecen otras marinas, con cítricos, frutas o picantes. Más allá de los ingredientes concretos, el salpicón es una técnica . Y ahí reside buena parte de su vigencia. No es complicado y el resultado suele ser exquisito. Producto cocido, bien tratado y de calidad, verduras crudas que aporten crujiente, una vinagreta de proporciones medidas y algo esencial, el reposo en frío. El salpicón ideal no debería nadar en aceite ni resultar excesivamente ácido. Pulpo, gambas, mejillones, langostinos, buey de mar o bogavante forman parte del repertorio habitual, pero el principio es siempre el mismo. También las verduras: cebolla o cebolleta, pimientos rojo y verde, a veces incluso tomate. Todo en su justo equilibrio . Pocas ciudades han adoptado el salpicón con tanto entusiasmo como Madrid . Lejos de la costa, la capital ha construido una cultura del marisco basada en el comercio, el transporte y la restauración. Responde a aquella manida frase de que «Madrid es el mejor puerto». Y en ese ecosistema, el salpicón ha sido históricamente un plato clave, agradecido, perfecto para la barra y el aperitivo. Y para ello, el grupo Pescaderías Coruñesas es una referencia indiscutible, con más de 100 años de travesía. Desde El Pescador hasta O'Pazo, pasando por Filandón o Lhardy, el salpicón forma parte siempre de sus cartas convertido ya en clásico, que convive con otras propuestas como el salmón ahumado o el célebre lenguado Evaristo. El de marisco es el rey , para el que aseguran que el único secreto es servirse de los mejores ingredientes frescos y de primer nivel. Lo conforman gamba blanca, langostino, carabinero, mejillón, cebolla, aceite de oliva, vinagre y sal. Una oda al mar que en algunos de los espacios se replica con bogavante. Otro nombre imprescindible es Rafa, el restaurante con más solera de la calle Narváez comandado por Rafa y Miguel Ángel Andrés. Todos la conocen por su ensaladilla, pero en esta marisquería histórica el salpicón alcanza categoría de emblema. Especialmente el de bogavante de más reciente incorporación, pero también el clásico de la casa, elaborado con langostinos y carabineros. El esquinazo de la calle Ponzano con José Abascal atesora una de las cervecerías míticas de la ciudad, de esas de estar apretado en barra disfrutando con una caña bien tirada. Ese lugar es El Doble , el bastión de Jesús del Puerto. Mariscos, latas, embutidos... y salpicones, como el de langostinos con nada más que cebolla, vinagre y AOVE. Sencillez que triunfa en cualquier momento. Si de clásicos hablamos, no se puede olvidar el nombre de dos grandes de la ciudad, Sacha Hormaechea y Juanjo López. El primero, alma máter de la botillería y fogón más laureada de la ciudad, Sacha, ha hecho suyo el que denomina como salpicón de lujo . Se sirve de cola de bogavante fresca, aliñada con una vinagreta simple con cebolla, tomate y huevo y como excepción, se sirve templado. El segundo, al frente de La Tasquita de Enfrente , arrancó con este plato allá por 2018 y desde entonces, repite año tras año. Se elabora, en este caso, con langostinos de Sanlúcar, brevemente escaldados, que se dejan enfriar. Y aquí viene el punto distintivo: con las cabezas hacen una emulsión de aceite y vinagre, con pimienta, hasta darle una textura de color rojizo. Solo añaden un poco de cebolla y lo sirven tal cual. «Pretendemos darle protagonismo al langostino y al aliño, que es de textura suave y delicada, pero con sabor», explican. También en la reciente apertura asesorada por el chef, La Cocina de Juanjo, en La Moraleja, el sevillano Javier Sánchez emplea los langostinos de Sanlúcar, que acompaña de una picada fina de verduras tomate, cebolla, pimiento y un aliño de aceite y vinagre. A toda esta hornada de clásicos se han ido uniendo, en los últimos años y meses, otras tantas propuestas que siguen muy a la altura. Una de las mejores sucursales de cocina gallega de Madrid, el ya más que consolidado Alabaster , sirve un salpicón gallego de buey de mar, cigalas y mejillones. Por otra parte, la tradición andaluza encuentra en Madrid otros intérpretes. En Surtopía el salpicón se entiende como un aliño andaluz: ventresca cocinada a la sal y desmenuzada, mezclada con piriñaca gaditana (pimientos y cebolla en 'brunoise'), huevo y vinagre de Jerez, rematada con codorniz, rabanitos y aceituna para servir a temperatura ambiente. En Tragabuches , Dani García convierte el salpicón en una receta con firma: verduras aliñadas y reposadas (cebolleta, pimientos italianos, tomate carnoso) cuya esencia se escurre y se emulsiona hasta lograr una crema untuosa que baña langostino tigre y mejillón al vapor. La cocina más contemporánea también ha encontrado en el salpicón un territorio fértil. Ardia, el nuevo restaurante de Nazario Cano en la capital, propone una versión actual de salpicón de bogavante con crema de marisco, pico de gallo y mango. Mientras que en Brassa Fina , Víctor Infantes y Saúl González afinan el mismo salpicón de bogavante con algo de técnica: emulsionan el aceite y el vinagre con parte del coral del crustáceo, logrando una vinagreta más profunda y ligada que se vierte sobre el propio crustáceo. Todos ellos demuestran que el plato sigue más vivo que nunca .
Quien pueda celebrar algo sin involucrar comida, que tire la primera piedra. Fuera de los manidos bombones y flores, en San Valentín una mesa compartida suele ser el mejor plan. El encuentro de a dos merece un sitio bien escogido, con una propuesta gastronómica de calidad y detalles que hagan de ese momento compartido una ocasión. Aquí, algunas ideas en Madrid. El plan combina novedad y abolengo. Y es que Memories acaba de abrir sus puertas en el Palacio de Liria , en el espacio donde funcionaron sus caballerizas, y detrás de esta propuesta gastronómica están los creadores de Casa Mories y Taberna Sabina. En el nuevo espacio, donde el diseño y el arte son parte clave de la experiencia... Ver Más
El Consejo de Europa ha dado el último golpe a plataformas como Shein, Temu o Aliexpress . En plena guerra comercial, con Donald Trump gobernando a golpe de arancel, en Europa también fijan sus estrategias en este nuevo escenario internacional. La Unión dio este miércoles el último paso para imponer un arancel a los pequeños paquetes que entran en cualquier país. Se trata de una decisión en plena reforma aduanera de la UE, que tiene como uno de sus ejes centrales la creación de una nueva autoridad aduanera que apoyaría a las administraciones nacionales de esta materia, así como permitiría una evaluación de riesgos más rápida y precisa para detectar el fraude. El pasado noviembre de 2025, el Consejo ya acordó eliminar el umbral de exención de derechos de aduana, que en la actualidad permite que las mercancías valoradas en menos de 150 euros estén exentas de derechos de aduana, pero eso cambia a partir de 2026. A partir del 1 de julio de 2026 , fecha en la que entra en vigor el nuevo arancel. Se trata de una tasa que se aplicará de manera temporal hasta 2028, pero el mecanismo permite prorrogarlo si para entonces sigue sin aprobarse la reforma aduanera y, más concretamente, el Centro Aduanero de Datos. La UE busca con estas prácticas protegerse de algunas prácticas que consideran deseleales y un riesgo también para el consumidor europeo. El Consejo afirma que «muchos paquetes que entran en la UE se infravaloran deliberadamente para aprovechar esta laguna legal, lo que crea una situación de desigualdad para las empresas europea». Según datos de la Comisión Europea, en 2024 entraron 4,6 millones de paquetes de comercio electrónico de menos de 150 euros. El 91% de estos vino de China. Esta exención arancelaria ha provocado también que en los últimos tiempos este tipo de plataformas de comercio crecieran significativamente. Asimismo, desde la primavera de 2024 Shein y Temu figuran en la lista de platadormas online de mayor tamaño que deben someterse a reglas más estrictas de la ley de europea de Servicios Digitales. El arancel para los paquetes con un valor inferior a 150 euros será de tres euros . Pero tiene un matiz importante: no se aplicará por paquete sino por categoría de artículo. Llevado a la moda significa que si un consumidor pide dos jerseys de lana y otro de algodón, aunque lleguen en el mismo paquete, no se aplicará un incremento de tres euros sino de seis. Tres euros por los jerseys de lana y otros tres por el jersey de algodón ya que son dos categorías diferentes. Un arancel es básicamente un impuesto que se aplica a un bien que se ha fabricado en el extranjero, normalmente por cuestiones estratégicas. Cuando se plantea las empresas pueden asumir el coste íntegro, tratar de que sus proveedores bajen los precios, repartirlo con el consumidor final o que el coste recaiga íntegramente en el consumidor final. En muchas ocasiones esta última opción es la que prima. Se estima que los consumidores españoles podrían acabar pagando 540 millones de euros por el abono de este arancel puesto que, según la Agencia Tributaria, España recibe 180 millones de envíos de este tipo por este valor total. Otra de las cuestiones será ver cómo se refleja en las compras a través de estas plataformas como, por ejemplo, saber en cuántos paquetes llegará un pedido o de si se avisará de la existencia del arancel. A principios de 2025 Estados Unidos también puso fin a una exención denominada 'de minimis' que permitía a cualquier persona enviar paquetes con un valor inferior a 800 dólares sin pagar aranceles ni pasar por inspecciones. Esto afectó también a empresas como Shein y Temu.
El ministro de Defensa alemán admitió que podrían quedarse sin reservas militares que puedan ofrecer a Kiev.
La falta de combustible hace cada vez más penosa la vida de los habitantes de la isla
Esta es la selección que han hecho los críticos de ABC de los discos que se han publicado esta semana. «Pff… como me suena está portada…». «Vamos, es que está portada la he visto yo en algún sitio, es que estoy seguro». «¿Y por qué le habrá llamado esta a su disco 'Jessica Pratt'?». Uno nunca se acuesta sin aprender algo nuevo y el mangurrián que aquí escribe ayer aprendió –después de mucho escuchar el 'nuevo' disco de Asher– que en realidad es un remake, una rendición del primer trabajo de la cantante californiana Pratt. Por homenajear ha replicado hasta la portada. Pues nada, tarea doble para este crítico en crisis. Esta declaración de amor no alcanza la magia contenida y desnuda de la propuesta original pero sirve de interesantísimo experimento sonoro: ¿cómo sería la Jessica Pratt del universo paralelo en el que le flipa el noise? Sería un universo bien rico en matices, un poco como el sello que acoge a la artista, ruidista a la par que disfrutable. Asher, además de clavar unas voces super exigentes, toca todos los instrumentos: baterías, guitarras, bajos, sintetizadores… y lo hace con estilo, con onda. Secundamos su reivindicación hecha en redes sociales: «No es solo un homenaje, sino un disco por derecho propio». El músico malagueño vuelve con canciones originales tres años después, en un álbum en el que deja patente de nuevo su abono al 'si funciona, no lo toques'. Un puñado de canciones donde, como acostumbra, le canta a la vida, el optimismo, la cotidianeidad y a encontrar la calma entre las múltiples tormentas a las que cada uno se enfrenta en su día a día. Precisamente con el tema que da título al disco y que ahonda en la búsqueda de la paz mental arranca el nuevo trabajo, con melodías cálidas, sencillas y efectivas en lo suyo. La carnavalera 'Los compadres' agranda la cuota de alegría en un álbum donde también hay hueco para cantarle a la ansiedad («Un estruendo sordo, una pesadilla, una sombra de horror»), a las ganas, y a una aspiración de existencia simple pero disfrutona sin mucha preocupación. Repite fórmula y funciona, guitarra en mano, sin exceso de arreglos y dándole una vuelta, aunque sin florituras (ni en música ni en letra) al flamenco pop que a lo largo de los años tantos representantes exitosos ha tenido. Él es ahora uno de los elegidos para mantener vivo el legado y va consiguiendo asentarse sin prisa pero sin pausa, una frase hecha que bien podría ser una de sus cotidianas canciones. No está mal. Ahora que casi todo el mundo canta en español, con acento de autotune y hechuras escénicas de Superbowl, vamos a recordar los buenos tiempos de una canción ligera que desapareció del mapa nacional en los primeros ochenta y que Francia supo mantener, aunque fuera por patriotismo y apego a lo que fue y aún es la 'chanson'. Un respeto. Ahora que incluso Trump busca emplazamiento en los jardines de la Casa Blanca para la estatua de Colón, un dizque italiano en la corte de la xenofobia hispana, vamos a ponernos algo en francés, mayormente por tocar un poco los huevos de una España olvidadiza e imperial, a su manera. De la mano de su compatriota Duvall, belga de la francofonía, Schoos rehabilita un dúo que en su nueva e inesperada entrega reivindica el buen gusto de la canción galante, los arreglos de cuerda sin estridencias, las voces bien temperadas y las letras bien escritas, aquí en torno al desencanto de los tiempos febriles que padecemos. Incluso una versión de los Kinks, en su día analistas e ironistas de su propia contemporaneidad, cabe en un álbum con el que descansar de la batalla cultural que de boquilla libra nuestra burguesía intelectual. Vamos a ponernos algo en francés, que ya está bien. Para Mandy, Indiana, la única manera de atravesar el dolor es a través de la verdad. Y el grupo, que se mueve entre Manchester y Berlín, tiene de ambos para poner un puesto. Podríamos enumerar las múltiples operaciones quirúrgicas por las que pasaron el batería, Alex Macdougall, o la vocalista, Valentine Caulfield, durante su grabación –que les llevó a perder, respectivamente, parte de su tiroides y de su visión–, pero esto sería distraernos de la música. En 'URGH', el cuarteto reduce el rock a sus elementos atómicos para reconstruirlo en una especie de monstruo de Frankenstein muy cabreado con techno por sus venas y distorsión por su voz –eso sí, en francés–. Una apisonadora sónica que tritura para llegar a la catarsis y disfrutar si se tienen tendencias masoquísticas.
La reacción contra la plataforma Filmin tras el estreno del documental 'Ícaro: la semana en llamas' va mucho más allá de una simple polémica cultural. Es un síntoma preocupante de la deriva que se produce cuando la realidad resulta incómoda para algunos y se intenta silenciar en lugar de debatir. Atacar una obra audiovisual no solo supone un golpe a la libertad de expresión, sino también un intento de borrar del relato público a quienes estuvieron en primera línea defendiendo el orden constitucional en algunos de los días más difíciles vividos en Cataluña. Lo que estamos viendo no es una discusión legítima sobre el contenido de un documental, sino una estrategia de intimidación. Los actos de presión y vandalismo contra... Ver Más
Durante varios meses, los guías turísticos han tenido que eliminar de su recorrido la parada habitual para mostrar las piezas artísticas expuestas en la fachada del número 32 de la calle de San Vicente Ferrer, en pleno barrio de Malasaña. Andamios y lonas cubrían todo el edificio de esta concurrida calle de la capital y tan solo asomándose entre estas telas se podían contemplar los coloridos azulejos de lo que hasta hace un tiempo era una farmacia casi centenaria. Hoy, estas icónicas representaciones , protegidas a nivel patrimonial, vuelven a ser visibles para el barrio y brillan como el primer día después de años de obras de restauración con el objetivo de recuperar un céntrico inmueble antiguo y deteriorado. En... Ver Más