Un español prueba la ración de comida del ejército de Francia y opina sobre su sabor: «Tengo muchas ganas»
Quien trabaja como militar se expone a condiciones muy adversas , desde pasar largos y extenuantes entrenamientos hasta tener que desplazarse a lugares remotos de misión, donde los recursos pueden estar muy limitados. Entre ellos, la comida es uno de los elementos más importantes que alguien del ejército debe tener a su disposición para mantenerse con la energía necesaria. En las situaciones más extremas, las raciones especiales de comida son algo imprescindible que un militar lleva entre su equipo. Estos kits de alimentación están pensados para resistir al paso del tiempo y a las adversidades como las temperaturas extremas, ocupando el mínimo espacio posible y sin pesar mucho. Además, la comida que suele incluirse en estas raciones debe asegurar el aporte de nutrientes necesario para que el militar reciba el chute de energía que le haga poder desempeñar sus funciones correctamente y estar lo más preparado posible para cualquier misión. Aunque el sabor no es la prioridad en los kits militares de comida, puede que a muchos les genere curiosidad saber cómo están esas bolsas de comida liofilizada o esas latas preparadas que, a priori, pueden no tener muy buena pinta. Sobre esto es experto Aruncinante , un creador de contenido que lleva años probando este tipo de comida y mostrándolo por redes sociales, ofreciendo una visión cercana y curiosa sobre las raciones de comida de diferentes ejércitos. En uno de sus últimos vídeos, el influencer ha compartido su cata de un menú militar de 24 horas del ejército de Francia , en el que viene una buena cantidad de alimentos y Aruncinante describe como «una experiencia gastronómica única». Con expectación, el comunicador muestra que vienen productos como muesli que se mezcla con agua, sopa, café soluble, dos platos en lata que serían los principales e incluso unos dulces, entre otroas cosas. Empieza por lo que sería una opción de desayuno: «Efectivamente, es un muesli de chocolate y que bueno, no tiene muy mala pinta. Y está bueno». A continuación prueba unas galletas que traen tres sabores y decide probar las de cereales con una mermelada de ciruela por encima, mezcla que también le parece agradable: «Francia no decepciona». Al probar una bebida energética soluble de menta y fresa es cuando emite su primera opinión negativa sobre este menú: «con este poquito de agua, a ún así sabe horrible . ¿Por qué todos saben a suero y no le dan un sabor potente?» se pregunta. Llega el momento de probar uno de los platos principales: gamba y pollo estilo asiático . Para ello, monta el hornillo para poder calentar la lata de comida, que también viene en el kit junto con «una bolsita, pastillas potabilizadoras, palillos higiénicos, no pueden faltar las cerillas y esto que es como para agarrar el hornillo» Mientras calienta la comida, comenta las barritas energéticas que trae el pack: «pasta de melocotón, chocolate negro y barrita de cereales con cafeína». Decide probar esta última que puede «ayudar a despertar un poco en situaciones complicadas». Abre una lata de Brandade de Nîmes sin saber bien qué es, y descubre que «es como un mousse de pescado … pero está muy rico… estos franceses son...». Luego prueba el plato que estaba calentando, que le sorprende positivamente: «ni tan mal… muy bueno, otro aprobado ». Después prepara la pasta y salmón , entremedias tomando una sopa que no le gusta mucho, mientras calienta este último plato principal: «El salmón tiene un sabor muy presente y disimula la textura de la pasta… está tremendo, otro plato increíble ». Finaliza probando algo que tiene «muchas ganas de probar»: el postre. Se trata de una especie de flan algo más denso de lo normal: «Un flan de caramelo en una ración militar me parece lo más [...] está muy muy rico», termina valorando el catador, que echa de menos un chicle como guinda a todo el menú, aunque él va preprado y se toma uno que llevaba encima.