Los tanques de tormentas acumulan su récord en 30 años, el doble que el año pasado
Ha sido el mes de enero más lluvioso desde 1996 y las frecuentes precipitaciones han engordado los caudales a su paso por Madrid. Esto ha provocado que se pongan en marcha los 38 tanques de tormentas repartidos por la capital, que se activan cuando la cantidad de agua recogida de los ríos supera la capacidad de tratamiento de estaciones depuradoras o de transporte. Este enero, los excedentes derivados a estas instalaciones han almacenado un total de 1.181.250 metros cúbicos de agua, una cantidad que equivale a más de 470 piscinas olímpicas. Es más del doble que hace un año. El exceso de agua se almacenará allí hasta que, cuando finalicen las lluvias, se pueda volver a transportar y tratar. Para ello, primero tendrán que dispersarse las nubes que cada poco traen a la capital nuevos chubascos, y que han dejado un primer mes del año intenso en lo que a temporales se refiere. Este enero se han registrado 13 días de llenado de tanque. Es el mismo número de jornadas que resultan de la suma de los días que se llenó este mismo mes en los últimos tres años: un día de llenado en 2023, seis en 2024 y seis en 2025. Y las cantidades se mantienen este febrero. En lo que ha transcurrido de mes, ha llovido 3,5 veces más que en febrero del año pasado y el doble de la media de los últimos 20 años. El año pasado, todos los tanques registraron un total de 7,8 millones de metros cúbicos de agua. Para garantizar la correcta contención de agua en la capital en épocas de excesiva lluvia, el Ayuntamiento de Madrid ha terminado la redacción del proyecto de ampliación del tanque de tormentas en Los Mingueles, situado en el distrito de Vicálvaro. Las instalaciones, que ahora mismo cuentan con dos depósitos y una capacidad de almacenamiento de 37.500 metros cúbicos, se duplicarán hasta alcanzar los 75.000 tras la construcción de un tercer y un cuarto depósito. Una vez concluidos los trabajos de ampliación, este tanque también dará cobertura a los nuevos desarrollos del sureste. Pero primero se ha de realizar la licitación y ejecución de obras, que serán llevadas a cabo por parte del Ayuntamiento de Madrid. La inversión rondará los 27 millones de euros. Ahora mismo, Madrid cuenta con cuatro grandes tanques de tormentas en puntos estratégicos y con otros 34 más pequeños repartidos por la ciudad. En total, suman una capacidad de almacenamiento de 1.410.100 metros cúbicos. Los de Butarque y Arroyofresno son los dos más grandes de toda Europa. Este enero, el primero es el que más agua ha almacenado (510.800 metros cúbicos), seguido del de Arroyofresno (441.117 metros cúbicos). El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha destacado el papel clave de estos espacios para eliminar los vertidos directos al río en momentos de intensas lluvias y lograr disminuir la carga contaminante que se produce en estas circunstancias. Lo ha hecho en una visita al tanque de Arroyofresno junto al delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, y el concejal delegado de Limpieza y Zonas Verdes, José Antonio Martínez Páramo. Juntos han recorrido las diversas instalaciones que lo integran, desde la sala de mando hasta el depósito situado en el nivel inferior, en el que se almacena el agua procedente de la red de alcantarillado. El alcalde ha subrayado que se trata de infraestructuras «críticas en momentos difíciles como los que estamos viviendo desde el punto de vista de la lluvia», ya que permiten «aligerar los peligros y los riesgos de inundaciones» en la capital. En las instalaciones, han podido comprobar cómo se retiran las toneladas de residuos sólidos almacenadas y cómo se evita su llegada al cauce del río. Se trata, entre otras cosas, de botellas, toallitas, ramas y colillas. Su capacidad conjunta equivale a «llenar completamente de agua el estadio Santiago Bernabéu», según ha asegurado Almeida, «lo que representa una ventaja operativa y estratégica para evitar daños a la ciudad», como sería el posible desbordamiento del río Manzanares. Además, son de importancia para evitar que colapsen «ni la red de alcantarillado ni las estaciones de tratamiento».