Mouliáa rectifica y anuncia que mantendrá la acusación contra Errejón: "Voy a ir hasta el final"

Mouliáa rectifica y anuncia que mantendrá la acusación contra Errejón: "Voy a ir hasta el final"

La actriz anunció hace solo seis días renunciaba a seguir en el procedimiento por “razones estrictamente personales y de salud” La Fiscalía no acusará a Iñigo Errejón por la agresión sexual denunciada por Elisa Mouliaá y pide el archivo Elisa Mouliaá cambia de criterio y anuncia ahora a los medios que seguirá como acusación particular en el procedimiento iniciado contra el exdiputado Íñigo Errejón. Ante las puertas de los juzgados de Plaza Castilla, la actriz ha expresado su indignación con el escrito de la Fiscalía, a lo que ha atribuido su rectificación. “He decidido que voy a continuar adelante en el procedimiento porque es deleznable que la fiscalía haya escrito un escrito de absolución diciendo que además sí hubo consentimiento”, ha dicho Mouliáa a los medios visiblemente nerviosa. Mouliaá ha anunciado que va “a ir hasta el final”. La actriz ha asegurado que está sufriendo por atreverse a haber dicho “la verdad para proteger a las mujeres”. “No me he inventado una sola coma (...) Ninguna víctima se merece esto por haber dado la cara”, ha añadido. La actriz denunció en octubre de 2024 que el exdiputado la había agredido sexualmente tres años antes. Hace sólo seis días, Mouliaá había anunciado a través de sus redes sociales que renunciaba a seguir en la causa. En su mensaje adjuntaba un pantallazo de un escrito presentado al juzgado en el que alegaba “razones estrictamente personales y de salud”. Sin embargo, ese escrito no estaba firmado por su abogado y su procurador “como es preceptivo”, por lo que el instructor de la causa, Adolfo Carretero, requirió a la actriz que subsanara ese defecto para dar trámite a su petición de archivo. Le advirtió de que, si no lo hacía, el procedimiento continuaría al haberse dictado ya auto de apertura de juicio oral y haber formulado el escrito de acusación en el que había reclamado tres años de cárcel para que el fuera portavoz parlamentario de Sumar. El pasado noviembre, el juez Adolfo Carretero propuso sentar en el banquillo al exportavoz de Sumar al considerar que existen “indicios” de que agredió sexualmente a Mouliaá. Según el magistrado, propinó a la actriz “un beso inconsentido” y le realizó “tocamientos sexuales con un leve forcejeo”. Errejón impugnó esa decisión ante los jueces de la Audiencia Provincial, que tenían previsto reunirse este lunes para deliberar sobre su recurso. Los magistrados, sin embargo, optaron por dirigirse a Carretero para pedirle que aclarase si había recibido el escrito por el que la actriz comunicó que renunciaba a la acusación e instándole a aclarar si había tomado alguna decisión al respecto. La Fiscalía también ha pedido el archivo de la causa y ha anunciado que, si finalmente hay juicio, pedirá su libre absolución. El Ministerio Público sostiene que no hay pruebas de que Errejón “fuera consciente por los hechos anteriores y por la forma en la que actuó la denunciante” de que ella no deseaba esa relación. En su escrito de conclusiones, la fiscal afirma que la actriz no puso “oposición” cuando el exdiputado le dio un primer beso y que, después, él accedió cuando ella le dijo que parara porque no le estaba agradando un encuentro sexual debido a la “premura” y “vehemencia” con la que él estaba actuando. Este martes, el instructor había citado a Errejón para notificarle la apertura de juicio oral en su contra pero suspendió la citación por “seguridad jurídica”. La defensa del exparlamentario En él se solicita la suspensión de una comparecencia judicial y el archivo definitivo de la causa basándose en la renuncia de la denunciante.

Mouliáa rectifica y anuncia que mantendrá la acusación contra Errejón: "Ahora sí que sí voy a ir hasta el final"

Mouliáa rectifica y anuncia que mantendrá la acusación contra Errejón: "Ahora sí que sí voy a ir hasta el final"

La actriz, que anunció hace solo seis días que renunciaba a seguir en el procedimiento por “razones estrictamente personales y de salud”, alude al "escrito de absolución" de la Fiscalía para justificar su cambio de criterio La Fiscalía no acusará a Iñigo Errejón por la agresión sexual denunciada por Elisa Mouliaá y pide el archivo Elisa Mouliaá cambia de criterio y anuncia ahora a los medios que seguirá como acusación particular en el procedimiento por abuso sexual contra el exdiputado Íñigo Errejón. Ante las puertas de los juzgados de Plaza Castilla, la actriz ha expresado su indignación con el reciente escrito de conclusiones en el que la Fiscalía afirma que “no hay delito” , al que ha atribuido su rectificación. “He decidido que voy a continuar adelante en el procedimiento porque es deleznable que la Fiscalía haya escrito un escrito de absolución diciendo que además sí hubo consentimiento”, ha dicho Mouliáa a los medios visiblemente nerviosa. Mouliaá ha anunciado que va “a ir hasta el final”. La actriz ha asegurado que está sufriendo por atreverse a haber dicho “la verdad para proteger a las mujeres”. “No me he inventado una sola coma (...) Ninguna víctima se merece esto por haber dado la cara”, ha añadido. La actriz denunció en octubre de 2024 que el exdiputado la había agredido sexualmente tres años antes. Hace sólo seis días, Mouliaá había anunciado a través de sus redes sociales que renunciaba a seguir en la causa. En su mensaje adjuntaba un pantallazo de un escrito presentado al juzgado en el que alegaba “razones estrictamente personales y de salud”. Sin embargo, ese escrito no estaba firmado por su abogado y su procurador “como es preceptivo”, por lo que el instructor de la causa, Adolfo Carretero, requirió a la actriz que subsanara ese defecto para dar trámite a su petición de archivo. Le advirtió de que, si no lo hacía, el procedimiento continuaría al haberse dictado ya auto de apertura de juicio oral y haber formulado el escrito de acusación en el que había reclamado tres años de cárcel para que el fuera portavoz parlamentario de Sumar. El pasado noviembre, el juez Adolfo Carretero propuso sentar en el banquillo al exportavoz de Sumar al considerar que existen “indicios” de que agredió sexualmente a Mouliaá. Según el magistrado, propinó a la actriz “un beso inconsentido” y le realizó “tocamientos sexuales con un leve forcejeo”. Errejón impugnó esa decisión ante los jueces de la Audiencia Provincial, que tenían previsto reunirse este lunes para deliberar sobre su recurso. Los magistrados, sin embargo, optaron por dirigirse a Carretero para pedirle que aclarase si había recibido el escrito por el que la actriz comunicó que renunciaba a la acusación e instándole a aclarar si había tomado alguna decisión al respecto. La Fiscalía también ha pedido el archivo de la causa y ha anunciado que, si finalmente hay juicio, pedirá su libre absolución. El Ministerio Público sostiene que no hay pruebas de que Errejón “fuera consciente por los hechos anteriores y por la forma en la que actuó la denunciante” de que ella no deseaba esa relación. En su escrito de conclusiones, del pasado enero y conocido esta semana, la fiscal afirma que la actriz no puso “oposición” cuando el exdiputado le dio un primer beso y que, después, él accedió cuando ella le dijo que parara porque no le estaba agradando un encuentro sexual debido a la “premura” y “vehemencia” con la que él estaba actuando. Este martes, el instructor había citado a Errejón para notificarle la apertura de juicio oral en su contra pero suspendió la citación por “seguridad jurídica”. La defensa del exparlamentario solicita la suspensión de una comparecencia judicial y el archivo definitivo de la causa basándose en la renuncia de la denunciante.

"Hay que explicar a las nuevas generaciones qué ha constituido el terrorismo de ETA y ponerlos en su sitio, que no es fuera de la sociedad totalmente, pero desde luego no como merecedores de normalización"

"Hay que explicar a las nuevas generaciones qué ha constituido el terrorismo de ETA y ponerlos en su sitio, que no es fuera de la sociedad totalmente, pero desde luego no como merecedores de normalización"

La reciente noticia sobre el etarra 'Txeroki', uno de los jefes más sanguinarios de la banda terrorista, que ha comenzado a disfrutar de un régimen de semilibertad tras cumplir solo 18 de los 400 años de su condena, ha provocado una comprensible indignación en la sociedad y, especialmente, entre las víctimas del terrorismo. Este hecho ha reabierto el debate sobre el sentido del sistema penal español y las expectativas de la sociedad frente a delitos de extrema gravedad, un tema analizado por el profesor de Ética Ricardo Calleja en la sección ‘Laboratorio de ideas’ del programa ‘Herrera en COPE’, conducido por Jorge Bustos. Ricardo Calleja ha explicado que, si bien la reacción emocional de enfado es “necesaria y normal”, como sociedad “tenemos que aceptar que nos hemos dado unas normas”. Nuestro sistema penal excluye la pena capital y la cadena perpetua, y en su lugar, “aspiramos a rehabilitar al reo”. Estos principios, según el profesor, son las reglas del juego que no se pueden alterar en detrimento del condenado y conectan con los fundamentos morales de nuestra cultura. Esta visión, calificada por Calleja como “contracultural”, se enfrenta directamente al auge del “populismo punitivo”, resumido en la frase “que se pudra todo el mundo en la cárcel”. El experto ha recordado que la concepción de las penas ha evolucionado desde una acción retributiva, que buscaba reequilibrar el orden social, hacia una idea moderna, impulsada por juristas como Beccaria, que incluye un fin disuasorio, preventivo y de reinserción del delincuente. El debate, moderado por Jorge Bustos, ha abordado uno de los puntos más delicados del sistema: qué ocurre cuando los delincuentes no se arrepienten, reinciden y “siguen suponiendo un riesgo”. Calleja ha admitido la dificultad de compaginar “el respeto a los derechos del reo” y la concepción “humanista y garantista” del derecho penal con la necesidad de evitar que “gente peligrosa campe por nuestras calles” y reabra heridas tan profundas como las de un asesinato terrorista. En el caso concreto del etarra 'Txeroki', la indignación se ve agravada por el contexto político. Bustos ha calificado como “absolutamente insoportable” que los herederos políticos de la banda terrorista, en alusión a EH Bildu, organicen homenajes a terroristas mientras apoyan al Gobierno de la nación y aspiran a gobernar en Euskadi. Estos actos, según Calleja y pese a estar prohibidos, provocan “la exaltación del victimario a costa de las víctimas”. Para el profesor de Ética, el foco no debe estar tanto en cambiar las normas del derecho penal, sino en “esta batalla de la cultura, de la memoria colectiva”. Ha insistido en la importancia de “explicarle a las nuevas generaciones qué ha constituido el terrorismo de ETA” y poner a los terroristas en su sitio, que “no es fuera de la sociedad totalmente, pero, desde luego, no como merecedores de homenaje ni de normalización”. Ambos comunicadores han concluido que esta batalla por el relato se está perdiendo. Calleja, citando al autor Álvaro d’Ors, ha afirmado que se está cumpliendo la máxima de que, en esta ocasión, “la historia la escriben los que supuestamente han perdido la batalla”. Los terroristas, “derrotados por el estado de derecho”, ha finalizado, “sin embargo, nos escriben la historia”, lo que exige una respuesta para favorecer una “verdadera y justa memoria democrática”.

"Hay que explicar a las nuevas generaciones qué ha constituido el terrorismo de ETA y ponerlos en su sitio, que no es fuera de la sociedad totalmente, pero desde luego no como merecedores de normalización"

"Hay que explicar a las nuevas generaciones qué ha constituido el terrorismo de ETA y ponerlos en su sitio, que no es fuera de la sociedad totalmente, pero desde luego no como merecedores de normalización"

La reciente noticia sobre el etarra 'Txeroki', uno de los jefes más sanguinarios de la banda terrorista, que ha comenzado a disfrutar de un régimen de semilibertad tras cumplir solo 18 de los 400 años de su condena, ha provocado una comprensible indignación en la sociedad y, especialmente, entre las víctimas del terrorismo. Este hecho ha reabierto el debate sobre el sentido del sistema penal español y las expectativas de la sociedad frente a delitos de extrema gravedad, un tema analizado por el profesor de Ética Ricardo Calleja en la sección ‘Laboratorio de ideas’ del programa ‘Herrera en COPE’, conducido por Jorge Bustos. Ricardo Calleja ha explicado que, si bien la reacción emocional de enfado es “necesaria y normal”, como sociedad “tenemos que aceptar que nos hemos dado unas normas”. Nuestro sistema penal excluye la pena capital y la cadena perpetua, y en su lugar, “aspiramos a rehabilitar al reo”. Estos principios, según el profesor, son las reglas del juego que no se pueden alterar en detrimento del condenado y conectan con los fundamentos morales de nuestra cultura. Esta visión, calificada por Calleja como “contracultural”, se enfrenta directamente al auge del “populismo punitivo”, resumido en la frase “que se pudra todo el mundo en la cárcel”. El experto ha recordado que la concepción de las penas ha evolucionado desde una acción retributiva, que buscaba reequilibrar el orden social, hacia una idea moderna, impulsada por juristas como Beccaria, que incluye un fin disuasorio, preventivo y de reinserción del delincuente. El debate, moderado por Jorge Bustos, ha abordado uno de los puntos más delicados del sistema: qué ocurre cuando los delincuentes no se arrepienten, reinciden y “siguen suponiendo un riesgo”. Calleja ha admitido la dificultad de compaginar “el respeto a los derechos del reo” y la concepción “humanista y garantista” del derecho penal con la necesidad de evitar que “gente peligrosa campe por nuestras calles” y reabra heridas tan profundas como las de un asesinato terrorista. En el caso concreto del etarra 'Txeroki', la indignación se ve agravada por el contexto político. Bustos ha calificado como “absolutamente insoportable” que los herederos políticos de la banda terrorista, en alusión a EH Bildu, organicen homenajes a terroristas mientras apoyan al Gobierno de la nación y aspiran a gobernar en Euskadi. Estos actos, según Calleja y pese a estar prohibidos, provocan “la exaltación del victimario a costa de las víctimas”. Para el profesor de Ética, el foco no debe estar tanto en cambiar las normas del derecho penal, sino en “esta batalla de la cultura, de la memoria colectiva”. Ha insistido en la importancia de “explicarle a las nuevas generaciones qué ha constituido el terrorismo de ETA” y poner a los terroristas en su sitio, que “no es fuera de la sociedad totalmente, pero, desde luego, no como merecedores de homenaje ni de normalización”. Ambos comunicadores han concluido que esta batalla por el relato se está perdiendo. Calleja, citando al autor Álvaro d’Ors, ha afirmado que se está cumpliendo la máxima de que, en esta ocasión, “la historia la escriben los que supuestamente han perdido la batalla”. Los terroristas, “derrotados por el estado de derecho”, ha finalizado, “sin embargo, nos escriben la historia”, lo que exige una respuesta para favorecer una “verdadera y justa memoria democrática”.