Solo gritando (literalmente) puedes desbloquear las redes sociales en Chrome

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Los males de las redes sociales son bastante conocidos, y sus impactos tan bien documentados que Meta, YouTube y TikTok ahora se enfrentan a una demanda por hacer que sus plataformas sean adictivas. Australia ya ha prohibido las redes sociales para adolescentes menores de 16 años, y varios otros países están considerando restricciones similares. Y seamos sinceros: las […] The post Solo gritando (literalmente) puedes desbloquear las redes sociales en Chrome appeared first on Digital Trends Español .

Rusia tiene un tanque tan feo que parecía una broma. Y lo más sorprendente es que los drones de Ucrania no saben qué hacer

Rusia tiene un tanque tan feo que parecía una broma. Y lo más sorprendente es que los drones de Ucrania no saben qué hacer

Desde los primeros meses de la invasión, la guerra en Ucrania se ha convertido en un laboratorio de “tuneo” militar en tiempo real: camiones civiles blindados con puertas de acero, carros con jaulas improvisadas contra misiles antitanque, artillería protegida con troncos o rejas soldadas a toda prisa . Al igual que en otros conflictos largos, cuando la tecnología no llega o no es suficiente, los ejércitos recurren a la chapuza creativa. De ese ecosistema de soluciones feas, urgentes y desesperadas nace la historia del tanque más extraño de esta guerra… y también uno de los más desconcertantes para sus enemigos. Extraño pero blindado. Lo hemos contado otras veces. En el campo de batalla ucraniano, Rusia ha llevado la improvisación hasta un extremo casi caricaturesco, desplegando tanques cubiertos de jaulas , púas, cables, varillas y capas metálicas que les han valido apodos como “tortuga”, “erizo”, “peludo” o, ahora, “diente de león” . A primera vista parecen una broma o un síntoma de decadencia industrial, artefactos grotescos más cercanos a la chatarra que a la ingeniería militar moderna, pero su proliferación responde a una realidad brutal : los drones FPV de Ucrania han convertido el blindaje clásico en algo insuficiente, obligando a Rusia a añadir capas externas cuyo único objetivo es ganar centímetros, tiempo y confusión frente a ataques que antes resultaban letales. En Xataka China está construyendo centrales eléctricas como si no hubiera un mañana: no tienen la IA pero ya tienen la energía Origen y evolución. Estas pantallas protectoras, conocidas popularmente como “cope cages” , comenzaron a verse hace meses, cuando la proliferación de drones transformó la guerra terrestre. Inicialmente se instalaron solo en carros de combate y vehículos blindados, pero pronto se extendieron a una amplia gama de sistemas. Sus diseños varían enormemente : algunas estructuras son burdas y pesadas, otras están mejor planificadas, incorporando jaulas metálicas, placas de acero, cadenas, pinchos, redes de camuflaje e incluso blindaje reactivo para reforzar las zonas más vulnerables. En el caso ruso, algunos tanques han llegado a ser recubiertos por completo , lo que les ha valido el apodo de “tanques tortuga” por su parecido con el caparazón de estos animales. El principio simple que descoloca a los drones. La lógica detrás de estos diseños es tan rudimentaria como eficaz : si el dron explota antes de tocar el casco principal, la onda expansiva pierde gran parte de su capacidad destructiva. En ese sentido, el “último” modelo, el “tanque diente de león”, con varillas metálicas ramificadas y mallas tensadas, funciona como una barrera tridimensional que detona el FPV a distancia, mientras que ya hay versiones con cables, cadenas o púas que buscan el mismo efecto desde ángulos distintos. Incluso ha aparecido una suerte de tanque desbrozadora ruso. Cada centímetro extra entre la carga explosiva y el blindaje aumenta las probabilidades de supervivencia, y en un frente saturado de drones baratos, esa ventaja mínima puede marcar la diferencia entre un vehículo inutilizado y uno que sigue combatiendo. De hecho, este sistema anti-FPV ruso ha migrado a sus UGV . En un vídeo visto en redes los rusos afirman que este UGV "Courier" sobrevivió al ataque de un FPV ucraniano y fue recuperado, aunque recordando que el peso adicional de los cables reducirá la capacidad de carga del vehículo. De la burla inicial a la copa silenciosa. Sí, porque lo que comenzó como objeto de mofa entre los soldados ucranianos riéndose de las jaulas soldadas y perfiles absurdos, ha terminado en imitación . Las propias fuerzas ucranianas han empezado a equipar algunos de sus vehículos con protecciones similares, y el concepto ha saltado incluso a ejércitos de la OTAN, con vehículos occidentales franceses probando soluciones inspiradas en estos “dientes de león”. El mensaje implícito es, ante todo, incómodo: puede que sea feo, tosco y poco elegante, pero en la guerra real está funcionando mejor que muchas soluciones sofisticadas que aún no han llegado al frente. Costes ocultos y límites evidentes. Qué duda cabe, como tantos otros diseños extravagantes en la guerra de Ucrania, estas capas improvisadas no son una panacea. Añaden peso, elevan el perfil del vehículo, reducen la movilidad y no ofrecen protección real frente a artillería precisa o ataques desde abajo, una táctica cada vez más explotada por los drones ucranianos. Además, y aquí también se repite el modus operandi de la guerra, cuanto más tiempo pasa, más aprenden los operadores de FPV a identificar huecos, adaptar trayectorias o usar nuevas técnicas para sortear estos escudos metálicos. Son defensas temporales, eficaces pero condenadas a perder terreno a medida que el adversario descifra cómo romperlas. En Xataka Un hombre se compró una isla desierta en 1962: plantó 16.000 árboles y la convirtió en un santuario anti-ricos Una carrera absurda que define la guerra moderna. Aun así, el hecho central permanece: Rusia ha creado tanques tan extraños que parecían una broma , y durante un tiempo han logrado algo impensable, dejar a los drones enemigos sin una respuesta clara. En una guerra de desgaste, barata y experimental, donde cada día se buscan soluciones de emergencia , estas capas grotescas simbolizan mejor que cualquier doctrina el conflicto actual: una carrera constante de ensayo y error, en la que incluso lo más absurdo puede convertirse, aunque sea por un momento, en la mejor defensa disponible . Imagen | Telegram En Xataka | El frío es tan salvaje que Ucrania ha activado la opción más kamikaze: la de los "50.000 rusos al mes" o darle lo que quiere a Moscú En Xataka | "Un safari humano": salir a la calle en una ciudad de Ucrania equivale ahora mismo a ser un blanco de tiro para los drones - La noticia Rusia tiene un tanque tan feo que parecía una broma. Y lo más sorprendente es que los drones de Ucrania no saben qué hacer fue publicada originalmente en Xataka por Miguel Jorge .

Rusia extrae potasio a cientos de metros de profundidad mientras la sal cede y puede acabar tragándose pueblos enteros

Rusia extrae potasio a cientos de metros de profundidad mientras la sal cede y puede acabar tragándose pueblos enteros

Riesgo de colapso - Ciudades como Berezniki y Solikamsk viven sobre explotaciones de potasio donde los cambios del subsuelo ya han provocado hundimientos Los zapatos de Amos Steinberg, hallados en Auschwitz, que conservan una nota que cuenta su historia antes de morir La estabilidad del suelo no siempre depende de lo que se ve en la superficie, sino de materiales que ceden poco a poco bajo presión. En Rusia , la sal se comporta como una masa que se deforma con el tiempo, y ese movimiento lento puede abrir huecos invisibles bajo pueblos enteros. Hay rusos que podrían caer al abismo por culpa de la sal porque viven o trabajan sobre terrenos donde el subsuelo cambia sin avisar, empujado por excavaciones profundas que no descansan. Ese riesgo no nace de un episodio puntual, sino de una forma de extraer un recurso que exige convivir con desplazamientos continuos. La necesidad de entender cómo funciona ese proceso conduce a un hecho concreto que explica por qué el peligro existe. El terreno cede aunque arriba todo parezca en orden Rusia explota enormes yacimientos de potasio mediante redes subterráneas profundas que dependen de la estabilidad de la sal y requieren control permanente. Según Vandal , esas explotaciones se desarrollan a cientos de metros de profundidad y sostienen parte del suministro mundial de fertilizantes . La información técnica del sector describe complejos que no se parecen a una mina convencional, sino a extensiones horizontales que avanzan durante décadas. Esa escala obliga a mantener la producción mientras el terreno cambia de forma lenta pero constante. La extracción profunda obliga a convivir con movimientos constantes bajo tierra Lejos de limitarse a pozos aislados, las minas forman tramas de galerías que se extienden kilómetros bajo tierra. Las vetas de potasio no aparecen concentradas en un punto, sino repartidas en capas amplias, y eso fuerza a seguir el mineral de manera lateral. Con el paso de los años, cada complejo acumula cientos de kilómetros de túneles conectados por corredores principales. Por esas vías circulan cintas transportadoras, locomotoras eléctricas y vehículos de mantenimiento, creando una red interna pensada solo para maquinaria y turnos de trabajo. El sistema más usado es el de cámara y pilar , que consiste en extraer gran parte del mineral y dejar bloques de sal intactos para sujetar el techo. En las minas rusas, esos pilares alcanzan tamaños comparables a manzanas urbanas. Los cálculos se hacen con modelos geotécnicos que miden la carga superior y la deformación progresiva del material. La sal no se comporta como una roca rígida , ya que fluye lentamente, y esa característica obliga a asumir que el espacio excavado nunca queda completamente quieto. Las consecuencias acaban llegando a pueblos enteros Esa deformación permanente explica la vigilancia continua que hay en estas instalaciones. Las explotaciones tienen sensores, realizan inspecciones periódicas y refuerzan tramos concretos cuando el terreno muestra cambios. También se cierran zonas de forma gradual para evitar fallos en cadena. Estas medidas buscan reducir el riesgo de colapsos que pueden transmitirse hacia arriba, afectando a capas más cercanas a la superficie. El control no elimina el peligro, pero permite anticipar movimientos que, de otro modo, pasarían desapercibidos. Hundimientos enormes, desalojos y barrios levantados sobre galerías activas muestran cómo la vida diaria sigue adelante Los problemas no se quedan bajo tierra. En áreas como Berezniki se han registrado hundimientos que abrieron dolinas de cientos de metros de diámetro tras inundaciones y disolución de la sal. Esos episodios obligaron a desalojos y al cierre de instalaciones . Ciudades como Solikamsk están asentadas sobre minas activas, con calles y edificios situados a pocos cientos de metros del entramado subterráneo. La vida cotidiana, por lo tanto, continúa mientras el terreno inferior sigue cambiando. Todo este esfuerzo se concentra en la cuenca de Verkhnekamsk , en los Urales, una de las mayores reservas de sales potásicas del planeta. Empresas como Uralkali gestionan varias minas y plantas de procesamiento en la zona. La compañía produce alrededor de 11 o 12 millones de toneladas anuales de cloruro de potasio, cerca del 20% de la producción mundial, según datos de sus operaciones. Esa magnitud explica por qué Rusia mantiene estas explotaciones pese a los riesgos evidentes , ya que el potasio resulta esencial para la agricultura y su interrupción tendría efectos inmediatos en los mercados alimentarios.