Giro inaudito en el tiempo: el METEOCAT confirma las mejores noticias y la gente no se lo cree

Giro inaudito en el tiempo: el METEOCAT confirma las mejores noticias y la gente no se lo cree

Meteocat confirma las mejores noticias y la gente no se lo cree, estamos ante una serie de mapas del tiempo que nos traen importantes noticias. Lo que está por llegar es un destacado cambio que puede acabar siendo lo que nos afectará de lleno, en estos días en los que parece que no salimos de … Continuar leyendo "Giro inaudito en el tiempo: el METEOCAT confirma las mejores noticias y la gente no se lo cree"

La revolución del robot Da Vinci en la sanidad pública cumple el primer año en el Clínico de Valladolid: "Menos complicaciones"

La revolución del robot Da Vinci en la sanidad pública cumple el primer año en el Clínico de Valladolid: "Menos complicaciones"

Castilla y León ha superado en 2025 los 5.000 pacientes intervenidos con cirugía robótica en 2025, una tecnología que se ha consolidado como un aliado clave para profesionales y pacientes de la sanidad pública de la comunidad. Con más de 320 profesionales formados, este tipo de intervenciones se han multiplicado por siete, alcanzando las 2.000 operaciones solo en el último año, lo que demuestra su creciente implantación en la sanidad pública. El Hospital Clínico de Valladolid es uno de los centros pioneros, donde el robot Da Vinci ha cumplido su primer año. Alejandro Romero, cirujano general y coordinador del programa de cirugía robótica del hospital, explica que durante este periodo han realizado más de 200 intervenciones, una cifra que considera notable "para ser el primer año". Las especialidades que más se benefician de esta plataforma son Urología y Cirugía General, que concentran cerca del 80% de los procedimientos. Principalmente se aplica en las cirugías más complejas, y en el caso del Clínico, "el 70% de esas cirugías han sido oncológicas", según detalla Romero. Las ventajas para el paciente son notables. Aunque los tiempos quirúrgicos pueden alargarse debido a la preparación y a la minuciosidad del proceso, la precisión que aporta el robot es su mayor baza. Según Romero, esta exactitud "hace que haya menos sangrados y menos complicaciones", lo que se traduce directamente en una "recuperación más pronta del paciente". En cirugías oncológicas complejas, como la de cáncer de colon, la estancia hospitalaria se ha reducido "más o menos un día". Además, los pacientes se quejan menos y "demandan menos analgésicos", lo que les permite incorporarse antes a su rutina diaria y reduce el riesgo de complicaciones como los trombos. Para los profesionales, la tecnología también supone un cambio radical. El cirujano opera desde una consola con una visión 3D inmersiva, como si estuviera "dentro del abdomen del paciente", describe el doctor. Desde allí, controla los cuatro brazos del robot, lo que permite que "toda la cirugía esté controlada por un solo cirujano". Sin embargo, el uso de esta avanzada tecnología conlleva retos, principalmente en la formación y el mantenimiento de las competencias. El Doctor Romero subraya la importancia de la práctica continua, ya que operar con poca frecuencia puede llevar a perder la destreza adquirida. "Si yo hago una intervención cada 3 meses, la experiencia que voy adquiriendo, la voy perdiendo", advierte.

La revolución del robot Da Vinci en la sanidad pública cumple el primer año en el Clínico de Valladolid: "Menos complicaciones"

La revolución del robot Da Vinci en la sanidad pública cumple el primer año en el Clínico de Valladolid: "Menos complicaciones"

Castilla y León ha superado en 2025 los 5.000 pacientes intervenidos con cirugía robótica en 2025, una tecnología que se ha consolidado como un aliado clave para profesionales y pacientes de la sanidad pública de la comunidad. Con más de 320 profesionales formados, este tipo de intervenciones se han multiplicado por siete, alcanzando las 2.000 operaciones solo en el último año, lo que demuestra su creciente implantación en la sanidad pública. El Hospital Clínico de Valladolid es uno de los centros pioneros, donde el robot Da Vinci ha cumplido su primer año. Alejandro Romero, cirujano general y coordinador del programa de cirugía robótica del hospital, explica que durante este periodo han realizado más de 200 intervenciones, una cifra que considera notable "para ser el primer año". Las especialidades que más se benefician de esta plataforma son Urología y Cirugía General, que concentran cerca del 80% de los procedimientos. Principalmente se aplica en las cirugías más complejas, y en el caso del Clínico, "el 70% de esas cirugías han sido oncológicas", según detalla Romero. Las ventajas para el paciente son notables. Aunque los tiempos quirúrgicos pueden alargarse debido a la preparación y a la minuciosidad del proceso, la precisión que aporta el robot es su mayor baza. Según Romero, esta exactitud "hace que haya menos sangrados y menos complicaciones", lo que se traduce directamente en una "recuperación más pronta del paciente". En cirugías oncológicas complejas, como la de cáncer de colon, la estancia hospitalaria se ha reducido "más o menos un día". Además, los pacientes se quejan menos y "demandan menos analgésicos", lo que les permite incorporarse antes a su rutina diaria y reduce el riesgo de complicaciones como los trombos. Para los profesionales, la tecnología también supone un cambio radical. El cirujano opera desde una consola con una visión 3D inmersiva, como si estuviera "dentro del abdomen del paciente", describe el doctor. Desde allí, controla los cuatro brazos del robot, lo que permite que "toda la cirugía esté controlada por un solo cirujano". Sin embargo, el uso de esta avanzada tecnología conlleva retos, principalmente en la formación y el mantenimiento de las competencias. El Doctor Romero subraya la importancia de la práctica continua, ya que operar con poca frecuencia puede llevar a perder la destreza adquirida. "Si yo hago una intervención cada 3 meses, la experiencia que voy adquiriendo, la voy perdiendo", advierte.

Probamos el OnePlus 15, el móvil que te hará olvidar el cargador

Probamos el OnePlus 15, el móvil que te hará olvidar el cargador

Llevamos tres semanas conviviendo con el nuevo OnePlus 15 . Tres semanas en las que el cargador ha pasado de ser algo de primera necesidad a un objeto casi olvidado al fondo de un cajón, rescatado solo cada dos o tres días (a veces incluso cuatro). Y es que, si hay algo que define al nuevo buque insignia de la firma china, es la ruptura total con una de las mayores ansiedades del siglo XXI : la autonomía. Sin embargo, y todo hay que decirlo, en este viaje hacia la potencia bruta y la energía inagotable, OnePlus parece haber dejado atrás parte de la elegancia y la excelencia fotográfica que tanto nos costó ver madurar en sus predecesores. Hace apenas un mes, la compañía presentó este terminal en Praga bajo la promesa de ser un «salto de dos generaciones». Ahora, y tras someterlo a las pruebas más exigentes, podemos decir que la afirmación es cierta en cuanto al «músculo», pero discutible en lo que respecta al 'ojo' . El OnePlus 15 es un titán de fuerza bruta que, además, acaba de experimentar una bajada de precio. El modelo de base cuesta, en efecto, 979 euros , lejos de los 'flagship' de otras marcas que superan con creces los 1.000 euros. Empecemos por lo que, sin duda, está cambiando las reglas del juego. Porque en un cuerpo de dimensiones contenidas (apenas 8,1 mm de grosor y 215 gramos), los ingenieros de OnePlus han logrado integrar una batería de 7.300 mAh . No es un error tipográfico. Gracias a la tecnología Silicon NanoStack, que incrementa el contenido de silicio en un 15%, la densidad energética se ha disparado en este terminal. En nuestras pruebas de uso real, el resultado fue sencillamente abrumador. Y es que hemos llegado a encadenar hasta cuatro días completos de uso moderado sin pasar por el enchufe . E incluso en las jornadas de mayor estrés, con navegación GPS, juego intensivo y edición de vídeo de propina, llegar a la noche con menos del 40% de batería fue un desafío casi imposible. Y cuando finalmente se agota, la carga rápida SUPERVOOC de 120W devuelve la vida al terminal en apenas 39 minutos. Es, sin lugar a dudas, la mejor experiencia de autonomía que hemos probado en un gama alta en los últimos años. El corazón de esta bestia es el Snapdragon 8 Elite Gen 5 , el chip más avanzado de Qualcomm. Pero OnePlus no se ha limitado a instalarlo, sino que ha construido una arquitectura de triple chip que incluye un coprocesador dedicado a la respuesta táctil y otro independiente para la gestión del Wi-Fi. La fluidez del terminal, en cualquier tarea, es absoluta. Moverse por la interfaz de OxygenOS 16 o ejecutar juegos pesados es una delicia visual, ayudada por una pantalla que alcanza los 165 Hz, la tasa de refresco más alta del mercado. Sin embargo, esta potencia tiene un reverso tenebroso. Aunque en el uso diario el sistema de refrigeración 360 Cryo-Velocity (con materiales aeroespaciales) mantiene el tipo, hemos notado que en pruebas de estrés extremas el terminal puede llegar a calentarse notablemente, activando mecanismos de 'throttling' (reducción de potencia) para proteger los componentes. No es algo que el usuario medio vaya a notar, pero el 'power user' debe saber que el chasis, aunque disipa bien, puede ponerse tibio si le exigimos rendir como si fuera una consola durante horas . Aquí encontramos la primera decisión polémica. Porque OnePlus ha montado un panel LTPO de 6,78 pulgadas con un brillo pico de 1.800 nits. Se ve espectacular, sí, y la respuesta táctil es inmediata gracias al muestreo de 3.200 Hz. Pero la resolución ha bajado de las cifras QHD+ de modelos anteriores, hasta los 1.5K. ¿Se nota eso a simple vista? Honestamente, no. La nitidez sigue siendo excelente. Pero sobre el papel, es un paso atrás respecto al OnePlus 13 o 14. A cambio, ganamos en eficiencia energética y, sobre todo, en una suavidad de movimiento que hace que el resto de móviles parezcan ir a tirones. Si en batería y rendimiento el OnePlus 15 es un 10, hay que decir que en fotografía el terminal deja un sabor agridulce . La marca ha roto su colaboración con la mítica Hasselblad y ha apostado por su propio motor, el DetailMax Engine, acompañado, por cierto, de una reducción en el tamaño de los sensores. Pero veamos. La cámara principal de 50 MP (Sony IMX906) cumple con nota en condiciones de buena luz, ofreciendo un rango dinámico competente y colores vibrantes, aunque quizás algo más saturados de lo que les gustaría a los más puristas. El teleobjetivo periscópico de 50 MP (zoom óptico 3.5x) ofrece resultados nítidos hasta el 7x híbrido, pero a partir de ahí, la inteligencia artificial comienza a «inventarse» texturas, creando ese efecto acuarela tan temido. Las comparaciones son odiosas, pero frente al anterior OnePlus 11 Pro, o incluso el OnePlus 13, se nota una cierta pérdida de «carácter». Las fotos son buenas, notables incluso, pero carecen de la magia en el color y el contraste que Hasselblad había logrado imprimir . Además, el ultra gran angular sufre de noche más de lo que debiera, y el modo macro resulta difícil de domar. Donde sí que hay que admitir que el OnePlus 15 echa el resto es en el vídeo: de hecho, es el único Android capaz de grabar en 4K a 120 fps con Dolby Vision y soporte LOG. Para creadores de contenido, esto es oro puro, aunque para el fotógrafo callejero, rivales como el Pixel 9 Pro o el Vivo X200 Pro están un escalón por encima. En cuanto a diseño, del OnePlus 15 abandona la elegancia del cuero vegano y las curvas suaves para abrazar una estética más industrial y plana, muy en la línea de los últimos iPhone o Samsung. Destaca el acabado Sand Storm, con un tratamiento de micro-oxidación (MAO) que lo hace más duro que el aluminio convencional . Se siente robusto en la mano, casi indestructible, y las certificaciones IP69K (soporta chorros de agua a alta presión y temperatura) lo confirman. Es un tanque vestido de etiqueta. Sin embargo, hemos perdido algo por el camino: el icónico Alert Slider. Ese interruptor mecánico que permitía silenciar el móvil sin mirar ha sido sustituido por la Plus Key, un botón háptico personalizable que imita el «Action Button» de Apple. Es funcional y permite invocar funciones de IA como Mind Space, pero carece del encanto y la inmediatez mecánica que definía a la marca. El software, como no puede ser menos, viene cargado de IA . La integración con Google Gemini es profunda, permitiendo resumir notas, planificar viajes o transcribir reuniones en tiempo real con una precisión asombrosa. La función Mind Space actúa como un 'segundo cerebro', almacenando todo lo que vemos en pantalla para recuperarlo después. Es útil, aunque OxygenOS 16 empieza a sentirse denso, algo recargado de funciones que quizás nunca usemos, alejándose de aquella limpieza minimalista de los primeros años de la marca. Pues depende. Si venimos de un OnePlus 11 Pro o de modelos anteriores, el salto en rendimiento y, sobre todo, en batería, es abismal. La experiencia de olvidarse del cargador durante días justifica por sí sola la compra para muchos usuarios. Además, la reciente bajada de precio lo hace mucho más atractivo que los flagships de 1.400 euros de Samsung o Apple. Con todo, no es un móvil perfecto. Para los que quieren tener la mejor cámara del mercado, por ejemplo, este no es tu terminal. OnePlus ha sacrificado la excelencia óptica en el altar de la autonomía y la potencia bruta. Sin embargo, para los que valoran la potencia y la energía inagotable, el OnePlus 15 es, sin duda, el móvil ideal. Una herramienta de trabajo y juego formidable, ruda y eficaz, aunque haya perdido un poco de esa alma de fotógrafo artista que empezaba a cultivar.

Fundación Navega apoya “El Viaje de Juan” en el que será el mayor reto oceánico solidario en solitario para dar visibilidad al linfoma cutáneo

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Antonio Agredano y esos pequeños placeres malévolos: "La venganza, como el salmorejo, es un plato que hay que servir muy frío"

Antonio Agredano y esos pequeños placeres malévolos: "La venganza, como el salmorejo, es un plato que hay que servir muy frío"

Echar una botella de whisky en el carrito del súper sin que lo vea tu mujer, ver cómo alguien se cae en un semáforo o decir que tu suegra viene a comer a casa... Antonio Agredano habla de esas situaciones que, aun sabiendo que hacemos mal, producen un bienestar. La bondad, como todas las virtudes, tiene sus grietas. Vivimos con contención. Respiramos antes de decir alguna burrada. Madrugamos, respetamos las normas, frenamos en ámbar, somos pacientes con los amigos, llamamos a nuestros padres a menudo, intentamos enseñar algunos valores a nuestros hijos. Pero, a veces, las menos veces, nuestra cotidianidad se desborda. Liberamos al kraken que todos llevamos dentro. Y nos sale esa vena macarra, justiciera y maleducada. Son puntos de fuga. Alivios un poco escandalosos. Quiero creer que es consecuencia y no causa. Quiero creer que es una respuesta a toda esa gente que invade espacios ajenos. A ese egoísmo, a esa irresponsabilidad, que en ocasiones nos rodea. Quiero creer que es un cortocircuito, un chispazo, que enseguida se apaga. Y volvemos a nuestro equilibrio. Y las rutinas vuelven a ser rutinas. Y menos mal, porque sólo los necios querrían volver a la jungla y al caos. Para eso están los placeres malévolos. Esas pequeñas venganzas. Comerse la última croqueta del plato. Que te sirvan más vino que a los demás. Encontrarte con el que te adelanta a toda velocidad en el siguiente semáforo. Ver desde tu casa cómo les llueve a los demás. Que pillen al mentiroso sus mentiras. Que a aquel que intentó pisarte las cosas le salgan mal. Yo quiero vivir tranquilo, con una taza de café, asomado sólo a las cosas intrascendentes. La venganza, como el salmorejo, es un plato que hay que servir muy frío. Pero ya hace muchos años que dejó de preocuparme la miseria de los otros. No hay nada que el tiempo no juzgue. No hay nada que los días no suavicen y aguachinen. El rencor va fatal con mi cutis. Los enfados prolongados en el tiempo te dejan la frente llena de arrugas y unas ojeras que no hay corrector que las disimule. Prefiero seguir siendo bueno. Hablo de ser ingenuamente bueno. Tontamente bueno. Sé que no son tiempos para eso. Sé que no es sexy. Pero lo hago por mí. El odio te hace vulnerable, empequeñece, cansa. Pero la bondad, en contra de lo que parece decir nuestro presente, es una coraza contra la mediocridad. La bondad es estar amarrado a puerto mientras la tormenta arrastra contra las rocas a las demás barcas.

Antonio Agredano y esos pequeños placeres malévolos: "La venganza, como el salmorejo, es un plato que hay que servir muy frío"

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