Rufián descarta convertirse en líder de la izquierda estatal y solo planea alianzas territoriales como candidato de ERC

Rufián descarta convertirse en líder de la izquierda estatal y solo planea alianzas territoriales como candidato de ERC

Yolanda Díaz anima a la participación en el acto del portavoz de Esquerra Republicana: "Todo lo que sirva para ensanchar la esperanza, bienvenido sea"; el portavoz republicano defiende una lista única de las izquierdas catalanas para las próximas elecciones generales Rufián, sobre su plan para la izquierda: “Quizá tengo un 0% de apoyo político, pero creo que tengo apoyo popular” Gabriel Rufián no aspira a convertirse en el líder de los partidos de la izquierda estatal al estilo del papel ejercido en la actualidad por Yolanda Díaz o anteriormente por Pablo Iglesias. El portavoz de ERC, que ha despertado grandes expectativas entre buena parte del electorado progresista tras su anuncio de una ronda de encuentros con representantes de otros proyectos políticos como Más Madrid o EH Bildu, descarta, de hecho, la ruptura y salida de su partido. Y solo se plantea tejer alianzas con otras formaciones “desde el territorio”. Es decir, desde su posición de candidato a las generales en las listas de los republicanos. El movimiento de Rufián, que también ha generado zozobra entre los distintos aparatos de los partidos de izquierdas (incluido el suyo), aspira a apelar al conjunto de formaciones progresistas a organizarse “de manera diferente” de cara al próximo ciclo electoral y con vistas a frenar el auge de la extrema derecha. “O hablamos entre nosotras y nosotros o nos vamos al carajo. La única buena noticia es que, por unos días, hablamos de lo que vamos a hacer nosotros, y no de Trump o Ayuso”, dijo este miércoles desde la tribuna del Congreso. Con ese objetivo, y según ha podido confirmar elDiario.es de fuentes directas del equipo del portavoz de Esquerra, el primer reto pasaría por conseguir aunar a todas las fuerzas progresistas y soberanistas o independentistas catalanas a la izquierda del PSC en un “frente común democrático”. Es decir, una lista única de las izquierdas catalanas para las próximas elecciones generales con Rufián al frente. El plan, que de momento no ha encontrado respaldo ni en los Comuns ni en la propia dirección de Esquerra, pasaría porque ese ejemplo de unidad cundiera luego en otros territorios del estado para poder tejer alianzas amplias. “Yo quiero seguir representando a ERC, y no es una frase hecha. Yo estoy aquí por ERC, por gente que me puso cuando no me conocía nadie. No me estoy vendiendo, no estoy diciendo que quiera liderar nada. Estoy diciendo que no nos pongamos a hacer lo de siempre, que intentemos hacer alguna otra cosa para ilusionar”, dijo este miércoles durante una entrevista en TVE. En esa misma entrevista, Rufián subrayó que su movimiento no forma parte de ningún paso dirigido a ocupar el liderazgo de espacios estatales, como Izquierda Unida, Sumar o Más Madrid, sino que su foco está en los territorios. “Debe ser un espacio liderado por primera vez por formaciones soberanistas, independentistas, nacionalistas, no desde un despacho de una universidad de Madrid o desde un plató de Madrid. Gente que, humildemente, estos seis años hemos demostrado muchas cosas. ¿Quién ha sido más patriota estos seis años, Aizpurua o Ayuso? La patria es la gente, el otro. A eso es a lo que voy”. Yolanda Díaz anima a acudir a los dos actos de la izquierda Pese a todo, las intenciones de Rufián han provocado suspicacias en algunos de los partidos de lo que todavía sigue siendo Sumar en el Gobierno. Tampoco ha ayudado que su tándem para este primer acto sea Emilio Delgado, enfrentado a la dirección de Más Madrid, que amaga con disputar una posible candidatura de primarias para la Comunidad de Madrid. A pesar de esas reticencias mostradas por la mayoría de las direcciones de los partidos de la izquierda a lo expresado por Rufián, la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, se desmarcó este miércoles del discurso general y celebró los movimientos de estos últimos días. “Como siempre he dicho desde hace muchísimos años, todo lo que sirva para ensanchar la esperanza, bienvenido sea. Va de movilizar a la gente, no va de otra cosa, no va de hablar de nosotros mismos. Va de la gente. Y todo lo que sume, el acto del 18, el acto del 21, todo lo que ayude, bienvenido sea”, dijo en unas declaraciones a la prensa en los pasillos del Congreso. Yolanda Díaz, según recuerdan estos días en su entorno, nunca ha sido en su trayectoria política celosa de las siglas y de las estructuras cerradas de los partidos. Esa mentalidad la llevó a impulsar Alternativa Galega de Esquerda cuando era dirigente de Izquierda Unida. Y por eso tampoco cree que en un momento como el actual haya que hablar de “marcas”, como dijo también en sus declaraciones a la prensa. “Se gana un país no desde una esquina, sino desde una propuesta de mayorías. No me gustan las esquinas, lo digo como aviso a navegantes de discusiones muy intensas que hay en la gente progresista. Los proyectos que generan esperanza son los que van dirigidos a mayorías sociales. No ganamos juntando cosas, ganamos emocionando a la gente, construyendo proyectos creíbles, desde la diversidad pero siendo conscientes de que tenemos intereses comunes”, dijo la vicepresidenta este miércoles por la tarde en unas jornadas sobre democracia. Las palabras de Díaz son en realidad una suerte de ánimo a todos los que componen el espacio político de la izquierda a acudir también a un acto como el que celebrarán Rufián y Delgado en la sala Galileo. Por eso sus declaraciones no sentaron demasiado bien en el seno de algunos de los partidos que componen la alianza en ciernes que están construyendo las formaciones que ahora forman parte de Sumar en el Gobierno. “Hay que tener claro lo que está pasando en el país, y hablar de personas, de marcas, de elementos que están fuera de la sociedad española, creo que es un enorme error. No va de eso, va de ganar el país, de entender que la gente necesita esperanza y que les demos fuerzas, razones y poder ayudar a cambiar sus días”, añadió la vicepresidenta. La referencia a las “personas” fue una forma de cambiar el eje de la discusión que se ha instalado en el espacio desde que el martes se anunciara el acto del 21 de febrero, que servirá como disparador para la nueva coalición de cara a las generales. Tras las palabras del líder de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, hablando sobre “actualizar” los liderazgos, la conversación pasó a estar centrada en si la vicepresidenta segunda repetirá como candidata en esta futura alianza. Hay quien cree en el espacio de Sumar que la conversación abierta por Rufián no se debe leer en una clave de enfrentamiento o de “telenovela de izquierda” como planteó Maíllo el pasado martes, sino como una ventana de oportunidad para reactivar de diferentes formas al electorado progresista aletargado.

Las consecuencias de cerrar escuelas por mal tiempo: clases perdidas y familias que no pueden cuidar a sus hijos

Las consecuencias de cerrar escuelas por mal tiempo: clases perdidas y familias que no pueden cuidar a sus hijos

Cada vez es más frecuente que las comunidades suspendan clases por temporales, pero pese a la experiencia de la pandemia el cierre no se suele complementar con docencia online; padres y madres tienen dificultades para faltar también al trabajo aunque el Estatuto del trabajador contempla el supuesto ¿Deben los colegios ser responsables de la conciliación familiar? “No somos guarderías, nuestro trabajo no es cuidar” Pedro Navareño no recuerda que en los 20 años que lleva ejerciendo la docencia en Extremadura se hayan suspendido nunca antes las clases por alertas meteorológicas, más allá del calor en verano. Hasta que el pasado 27 de enero recibió un aviso por el que la Junta le notificaba que al día siguiente el colegio que dirige, el Centro Rural Agrupado El Manantial, cerraría forzosamente sus puertas por la lluvia intensa, nieve y fuertes rachas de viento. Como todos los de la región. “ Se suspenden las clases debido a las condiciones meteorológicas ”, decía la Junta en su aviso. Los episodios graves o extremos se suceden cada vez más a menudo , también en territorios que los habían esquivado hasta ahora, y con ellos se paraliza la actividad docente en los colegios, con la consiguiente pérdida de aprendizaje. Se está viviendo estos días, tren de borrascas mediante, en varias comunidades autónomas, que han cerrado sus centros educativos por precaución ante las copiosas lluvias y el fuerte viento. Catalunya ha decretado que este jueves no hay clases por el fuerte viento. Nadie quiere pillarse los dedos con un posible accidente, especialmente tras la dana de 2024. Mejor cerrar sin necesidad, piensan las administraciones, que abrir cuando no se debe. Así, Andalucía, Extremadura, Catalunya y Galicia han cerrado clases en diversos puntos de sus territorios esta semana o la pasada por los temporales. La Comunitat Valenciana mandó a sus escolares a casa en otoño por lluvias, como algunas provincias catalanas. En algunas comunidades es habitual en los últimos cursos que, en los meses de verano, cuando aprieta la canícula, los niños puedan irse a casa a mediodía. Pero el plan se acaba ahí, en cortar las clases. Pese a que la pandemia demostró que era posible la enseñanza remota (mejor o peor, pero algo), ninguna administración tiene un protocolo operativo para que la pérdida de clases no se transforme automáticamente en pérdida académica, confirman varios directores. En la notificación de Extremadura, sin ir más lejos, ni se aludía a lo académico. El Ministerio de Educación asegura que esto es competencia de las comunidades autónomas. Tampoco se ofrece una solución a las familias, que ven cómo los niños no pueden acudir al colegio, pero, aunque sí está contemplado sobre el papel en el Estatuto del trabajador, en términos reales padres y madres no tienen la misma dispensa, lamentan profesionales y la principal federación de AMPAs del país. Sin planes docentes “En Andalucía, cuando decidieron suspender la presencialidad la semana pasada, la Junta envió un primer mensaje en el que la Consejería hablaba de trabajar con teledocencia en función de cada proyecto educativo”, cuenta Jorge Delgado, responsable de la Asociación Andaluza de Director@s de Infantil, Primaria y Residencias Escolares (Asadipre), “pero cinco minutos después enviaron el mismo mensaje quitando la parte de la teledocencia”. Delgado, director del CEIP Blas Infante, de Écija, explica que los centros tienen (o deberían tener) un plan alternativo a las clases presenciales directas a través de plataformas, pero la realidad es que con carácter general, más allá de alguna iniciativa particular, no se está aplicando. En Andalucía, la Junta, al tercer día de suspensión, acabó instando a los centros a realizar docencia telemática. “Habría que intentar establecer algún tipo de protocolo”, concede el también presidente de la federación estatal de directivos y directivas de centros públicos de educación infantil y primaria (Fedeip), “porque este año han sido tres días, pero estos fenómenos cada vez se están convirtiendo en más habituales”. También reconoce Delgado la dificultad de la tarea. “No sabes en qué condiciones están los niños y niñas en sus casas”, cuenta, aunque la mayoría de las comunidades hicieron mucha publicidad de que habían provisto de equipos a quienes no los tenían durante la pandemia. Las familias también creen que es necesario un plan. “Con la covid la enseñanza online dejó que desear, y hay estudios que dicen que el alumnado perdió alrededor de medio curso (depende de la etapa). Pero ninguna autonomía se planteó compensar este desfase, por ejemplo con algunos días extras cada curso”, sostiene María Sánchez Marín, presidenta de Ceapa. Porque, además, los calendarios escolares (que establecen las comunidades autónomas dentro de un marco general) suelen ir al mínimo legal, 175 días, o muy cerca, lo cual deja sin margen de reacción a los centros cuando se pierden clases. Es más, cuenta Sánchez Marín, tras el temporal Filomena, que costó tres días de clase en Castilla La Mancha, el Gobierno regional recuperó dos de ellos al final del curso “para llegar al mínimo”. Los sindicatos lo tienen recurrido. “Es que no solo no se recupera esa posible pérdida [de la pandemia], sino que se suma sobre ella. La suspensión de clases sin alternativa es añadir más desfase a este desfase”, lamenta. La teoría dice que los colegios e institutos deberían tener esos planes alternativos. Se exigen sobre el papel en las órdenes de principio de curso, y hay centros que los tienen elaborados, pero luego lo normal es que no se apliquen o que se haga de manera voluntaria o a medias, como puede ser enviar una serie de ejercicios a través de una plataforma sin mayor seguimiento, según confirman varios directores. “En el 20 se demostró que se puede hacer. Hay conectividad, todas o casi todas las autonomías han implementado la digitalización docente (el profesorado debe acreditar un nivel de competencia mínimo), está la compra de dispositivos para que todo el mundo que no tuviera pudiera conectarse, algo que pasó entonces”, enumera Sánchez Marín. “Pero todo este trabajo de formación y compra de tecnología se pierde. Se suspenden las clases y nadie dice nada”, cierra. Hay iniciativas, aunque sin mucho recorrido. La Generalitat valenciana anunció el pasado octubre que negociaba con las asociaciones de familias un protocolo que incluyera la atención educativa en el caso de cierre de escuelas, pero el proyecto acabó cayendo en saco roto. Según la Confederación de AMPAs Gonzalo Anaya, no fue por temas académicos: la Generalitat quería poner en manos de los equipos directivos la decisión sobre cuándo cerrar los centros, algo a lo que se negaron. La Conselleria de Educación no ha contestado a las preguntas de este periódico al respecto. ¿Quién cuida a los niños? El problema del cierre escolar no se limita a la pérdida académica. En Catalunya van a vivir este jueves el último episodio de cierre de escuelas por temporales meteorológicos, informa Pau Rodríguez, una decisión que arrastra en la comunidad autónoma una larga disputa laboral, puesto que muchas familias se ven obligadas a quedarse en casa con sus hijos, y al mismo tiempo no tienen claro si pueden ausentarse del trabajo. En este sentido, la Generalitat asegura que ante avisos de este tipo los trabajadores deben teletrabajar y, si no es posible, tienen derecho al permiso retribuido por “imposibilidad” de acceder a su puesto de trabajo como consecuencia de las recomendaciones, limitaciones o prohibiciones al desplazamiento por fenómenos meteorológicos adversos, tal como se incluyó en el Estatuto de los Trabajadores, aunque ese artículo 37.3.g genera muchas dudas. Sí, tercia María Sánchez Marín, presidenta de Ceapa, la principal federación de asociaciones de padres y madres del país, el Estatuto del Trabajador contempla desde la pandemia, “previo aviso y justificación”, un permiso retribuido de cuatro días por “imposibilidad de acceder al centro de trabajo o transitar por las vías de circulación necesarias para acudir al mismo, como consecuencia de las recomendaciones, limitaciones o prohibiciones al desplazamiento establecidas por las autoridades competentes”, pero “es insuficiente en algunas regiones, que exceden esos cuatro días porque cada vez es más habitual suspender”, y además el redactado es ambiguo. “En Andalucía, la semana pasada, la comunicación se hizo muy tarde y muchos profesionales no podían asumirlo ya”, cuenta. El problema es transversal. “En Extremadura ha habido un gran malestar, porque está bien que cierren escuelas, pero miles de trabajadores no han cesado la actividad”, cuenta el director Navareño. Desde Ceapa entienden que no es función de la escuela ejercer de guardería , pero a la vez sostienen que “el sistema productivo está montando así”, cierra su presidenta.

Rufián descarta convertirse en líder de la izquierda estatal y solo planea alianzas territoriales como candidato de ERC

Rufián descarta convertirse en líder de la izquierda estatal y solo planea alianzas territoriales como candidato de ERC

Yolanda Díaz anima a la participación en el acto del portavoz de Esquerra Republicana: "Todo lo que sirva para ensanchar la esperanza, bienvenido sea"; el portavoz republicano defiende una lista única de las izquierdas catalanas para las próximas elecciones generales Rufián, sobre su plan para la izquierda: “Quizá tengo un 0% de apoyo político, pero creo que tengo apoyo popular” Gabriel Rufián no aspira a convertirse en el líder de los partidos de la izquierda estatal al estilo del papel ejercido en la actualidad por Yolanda Díaz o anteriormente por Pablo Iglesias. El portavoz de ERC, que ha despertado grandes expectativas entre buena parte del electorado progresista tras su anuncio de una ronda de encuentros con representantes de otros proyectos políticos como Más Madrid o EH Bildu, descarta, de hecho, la ruptura y salida de su partido. Y solo se plantea tejer alianzas con otras formaciones “desde el territorio”. Es decir, desde su posición de candidato a las generales en las listas de los republicanos. El movimiento de Rufián, que también ha generado zozobra entre los distintos aparatos de los partidos de izquierdas (incluido el suyo), aspira a apelar al conjunto de formaciones progresistas a organizarse “de manera diferente” de cara al próximo ciclo electoral y con vistas a frenar el auge de la extrema derecha. “O hablamos entre nosotras y nosotros o nos vamos al carajo. La única buena noticia es que, por unos días, hablamos de lo que vamos a hacer nosotros, y no de Trump o Ayuso”, dijo este miércoles desde la tribuna del Congreso. Con ese objetivo, y según ha podido confirmar elDiario.es de fuentes directas del equipo del portavoz de Esquerra, el primer reto pasaría por conseguir aunar a todas las fuerzas progresistas y soberanistas o independentistas catalanas a la izquierda del PSC en un “frente común democrático”. Es decir, una lista única de las izquierdas catalanas para las próximas elecciones generales con Rufián al frente. El plan, que de momento no ha encontrado respaldo ni en los Comuns ni en la propia dirección de Esquerra, pasaría porque ese ejemplo de unidad cundiera luego en otros territorios del estado para poder tejer alianzas amplias. “Yo quiero seguir representando a ERC, y no es una frase hecha. Yo estoy aquí por ERC, por gente que me puso cuando no me conocía nadie. No me estoy vendiendo, no estoy diciendo que quiera liderar nada. Estoy diciendo que no nos pongamos a hacer lo de siempre, que intentemos hacer alguna otra cosa para ilusionar”, dijo este miércoles durante una entrevista en TVE. En esa misma entrevista, Rufián subrayó que su movimiento no forma parte de ningún paso dirigido a ocupar el liderazgo de espacios estatales, como Izquierda Unida, Sumar o Más Madrid, sino que su foco está en los territorios. “Debe ser un espacio liderado por primera vez por formaciones soberanistas, independentistas, nacionalistas, no desde un despacho de una universidad de Madrid o desde un plató de Madrid. Gente que, humildemente, estos seis años hemos demostrado muchas cosas. ¿Quién ha sido más patriota estos seis años, Aizpurua o Ayuso? La patria es la gente, el otro. A eso es a lo que voy”. Yolanda Díaz anima a acudir a los dos actos de la izquierda Pese a todo, las intenciones de Rufián han provocado suspicacias en algunos de los partidos de lo que todavía sigue siendo Sumar en el Gobierno. Tampoco ha ayudado que su tándem para este primer acto sea Emilio Delgado, enfrentado a la dirección de Más Madrid, que amaga con disputar una posible candidatura de primarias para la Comunidad de Madrid. A pesar de esas reticencias mostradas por la mayoría de las direcciones de los partidos de la izquierda a lo expresado por Rufián, la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, se desmarcó este miércoles del discurso general y celebró los movimientos de estos últimos días. “Como siempre he dicho desde hace muchísimos años, todo lo que sirva para ensanchar la esperanza, bienvenido sea. Va de movilizar a la gente, no va de otra cosa, no va de hablar de nosotros mismos. Va de la gente. Y todo lo que sume, el acto del 18, el acto del 21, todo lo que ayude, bienvenido sea”, dijo en unas declaraciones a la prensa en los pasillos del Congreso. Yolanda Díaz, según recuerdan estos días en su entorno, nunca ha sido en su trayectoria política celosa de las siglas y de las estructuras cerradas de los partidos. Esa mentalidad la llevó a impulsar Alternativa Galega de Esquerda cuando era dirigente de Izquierda Unida. Y por eso tampoco cree que en un momento como el actual haya que hablar de “marcas”, como dijo también en sus declaraciones a la prensa. “Se gana un país no desde una esquina, sino desde una propuesta de mayorías. No me gustan las esquinas, lo digo como aviso a navegantes de discusiones muy intensas que hay en la gente progresista. Los proyectos que generan esperanza son los que van dirigidos a mayorías sociales. No ganamos juntando cosas, ganamos emocionando a la gente, construyendo proyectos creíbles, desde la diversidad pero siendo conscientes de que tenemos intereses comunes”, dijo la vicepresidenta este miércoles por la tarde en unas jornadas sobre democracia. Las palabras de Díaz son en realidad una suerte de ánimo a todos los que componen el espacio político de la izquierda a acudir también a un acto como el que celebrarán Rufián y Delgado en la sala Galileo. Por eso sus declaraciones no sentaron demasiado bien en el seno de algunos de los partidos que componen la alianza en ciernes que están construyendo las formaciones que ahora forman parte de Sumar en el Gobierno. “Hay que tener claro lo que está pasando en el país, y hablar de personas, de marcas, de elementos que están fuera de la sociedad española, creo que es un enorme error. No va de eso, va de ganar el país, de entender que la gente necesita esperanza y que les demos fuerzas, razones y poder ayudar a cambiar sus días”, añadió la vicepresidenta. La referencia a las “personas” fue una forma de cambiar el eje de la discusión que se ha instalado en el espacio desde que el martes se anunciara el acto del 21 de febrero, que servirá como disparador para la nueva coalición de cara a las generales. Tras las palabras del líder de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, hablando sobre “actualizar” los liderazgos, la conversación pasó a estar centrada en si la vicepresidenta segunda repetirá como candidata en esta futura alianza. Hay quien cree en el espacio de Sumar que la conversación abierta por Rufián no se debe leer en una clave de enfrentamiento o de “telenovela de izquierda” como planteó Maíllo el pasado martes, sino como una ventana de oportunidad para reactivar de diferentes formas al electorado progresista aletargado.

Las consecuencias de cerrar escuelas por mal tiempo: clases perdidas y familias que no pueden cuidar a sus hijos

Las consecuencias de cerrar escuelas por mal tiempo: clases perdidas y familias que no pueden cuidar a sus hijos

Cada vez es más frecuente que las comunidades suspendan clases por temporales, pero pese a la experiencia de la pandemia el cierre no se suele complementar con docencia online; padres y madres tienen dificultades para faltar también al trabajo aunque el Estatuto del trabajador contempla el supuesto ¿Deben los colegios ser responsables de la conciliación familiar? “No somos guarderías, nuestro trabajo no es cuidar” Pedro Navareño no recuerda que en los 20 años que lleva ejerciendo la docencia en Extremadura se hayan suspendido nunca antes las clases por alertas meteorológicas, más allá del calor en verano. Hasta que el pasado 27 de enero recibió un aviso por el que la Junta le notificaba que al día siguiente el colegio que dirige, el Centro Rural Agrupado El Manantial, cerraría forzosamente sus puertas por la lluvia intensa, nieve y fuertes rachas de viento. Como todos los de la región. “ Se suspenden las clases debido a las condiciones meteorológicas ”, decía la Junta en su aviso. Los episodios graves o extremos se suceden cada vez más a menudo , también en territorios que los habían esquivado hasta ahora, y con ellos se paraliza la actividad docente en los colegios, con la consiguiente pérdida de aprendizaje. Se está viviendo estos días, tren de borrascas mediante, en varias comunidades autónomas, que han cerrado sus centros educativos por precaución ante las copiosas lluvias y el fuerte viento. Catalunya ha decretado que este jueves no hay clases por el fuerte viento. Nadie quiere pillarse los dedos con un posible accidente, especialmente tras la dana de 2024. Mejor cerrar sin necesidad, piensan las administraciones, que abrir cuando no se debe. Así, Andalucía, Extremadura, Catalunya y Galicia han cerrado clases en diversos puntos de sus territorios esta semana o la pasada por los temporales. La Comunitat Valenciana mandó a sus escolares a casa en otoño por lluvias, como algunas provincias catalanas. En algunas comunidades es habitual en los últimos cursos que, en los meses de verano, cuando aprieta la canícula, los niños puedan irse a casa a mediodía. Pero el plan se acaba ahí, en cortar las clases. Pese a que la pandemia demostró que era posible la enseñanza remota (mejor o peor, pero algo), ninguna administración tiene un protocolo operativo para que la pérdida de clases no se transforme automáticamente en pérdida académica, confirman varios directores. En la notificación de Extremadura, sin ir más lejos, ni se aludía a lo académico. El Ministerio de Educación asegura que esto es competencia de las comunidades autónomas. Tampoco se ofrece una solución a las familias, que ven cómo los niños no pueden acudir al colegio, pero, aunque sí está contemplado sobre el papel en el Estatuto del trabajador, en términos reales padres y madres no tienen la misma dispensa, lamentan profesionales y la principal federación de AMPAs del país. Sin planes docentes “En Andalucía, cuando decidieron suspender la presencialidad la semana pasada, la Junta envió un primer mensaje en el que la Consejería hablaba de trabajar con teledocencia en función de cada proyecto educativo”, cuenta Jorge Delgado, responsable de la Asociación Andaluza de Director@s de Infantil, Primaria y Residencias Escolares (Asadipre), “pero cinco minutos después enviaron el mismo mensaje quitando la parte de la teledocencia”. Delgado, director del CEIP Blas Infante, de Écija, explica que los centros tienen (o deberían tener) un plan alternativo a las clases presenciales directas a través de plataformas, pero la realidad es que con carácter general, más allá de alguna iniciativa particular, no se está aplicando. En Andalucía, la Junta, al tercer día de suspensión, acabó instando a los centros a realizar docencia telemática. “Habría que intentar establecer algún tipo de protocolo”, concede el también presidente de la federación estatal de directivos y directivas de centros públicos de educación infantil y primaria (Fedeip), “porque este año han sido tres días, pero estos fenómenos cada vez se están convirtiendo en más habituales”. También reconoce Delgado la dificultad de la tarea. “No sabes en qué condiciones están los niños y niñas en sus casas”, cuenta, aunque la mayoría de las comunidades hicieron mucha publicidad de que habían provisto de equipos a quienes no los tenían durante la pandemia. Las familias también creen que es necesario un plan. “Con la covid la enseñanza online dejó que desear, y hay estudios que dicen que el alumnado perdió alrededor de medio curso (depende de la etapa). Pero ninguna autonomía se planteó compensar este desfase, por ejemplo con algunos días extras cada curso”, sostiene María Sánchez Marín, presidenta de Ceapa. Porque, además, los calendarios escolares (que establecen las comunidades autónomas dentro de un marco general) suelen ir al mínimo legal, 175 días, o muy cerca, lo cual deja sin margen de reacción a los centros cuando se pierden clases. Es más, cuenta Sánchez Marín, tras el temporal Filomena, que costó tres días de clase en Castilla La Mancha, el Gobierno regional recuperó dos de ellos al final del curso “para llegar al mínimo”. Los sindicatos lo tienen recurrido. “Es que no solo no se recupera esa posible pérdida [de la pandemia], sino que se suma sobre ella. La suspensión de clases sin alternativa es añadir más desfase a este desfase”, lamenta. La teoría dice que los colegios e institutos deberían tener esos planes alternativos. Se exigen sobre el papel en las órdenes de principio de curso, y hay centros que los tienen elaborados, pero luego lo normal es que no se apliquen o que se haga de manera voluntaria o a medias, como puede ser enviar una serie de ejercicios a través de una plataforma sin mayor seguimiento, según confirman varios directores. “En el 20 se demostró que se puede hacer. Hay conectividad, todas o casi todas las autonomías han implementado la digitalización docente (el profesorado debe acreditar un nivel de competencia mínimo), está la compra de dispositivos para que todo el mundo que no tuviera pudiera conectarse, algo que pasó entonces”, enumera Sánchez Marín. “Pero todo este trabajo de formación y compra de tecnología se pierde. Se suspenden las clases y nadie dice nada”, cierra. Hay iniciativas, aunque sin mucho recorrido. La Generalitat valenciana anunció el pasado octubre que negociaba con las asociaciones de familias un protocolo que incluyera la atención educativa en el caso de cierre de escuelas, pero el proyecto acabó cayendo en saco roto. Según la Confederación de AMPAs Gonzalo Anaya, no fue por temas académicos: la Generalitat quería poner en manos de los equipos directivos la decisión sobre cuándo cerrar los centros, algo a lo que se negaron. La Conselleria de Educación no ha contestado a las preguntas de este periódico al respecto. ¿Quién cuida a los niños? El problema del cierre escolar no se limita a la pérdida académica. En Catalunya van a vivir este jueves el último episodio de cierre de escuelas por temporales meteorológicos, informa Pau Rodríguez, una decisión que arrastra en la comunidad autónoma una larga disputa laboral, puesto que muchas familias se ven obligadas a quedarse en casa con sus hijos, y al mismo tiempo no tienen claro si pueden ausentarse del trabajo. En este sentido, la Generalitat asegura que ante avisos de este tipo los trabajadores deben teletrabajar y, si no es posible, tienen derecho al permiso retribuido por “imposibilidad” de acceder a su puesto de trabajo como consecuencia de las recomendaciones, limitaciones o prohibiciones al desplazamiento por fenómenos meteorológicos adversos, tal como se incluyó en el Estatuto de los Trabajadores, aunque ese artículo 37.3.g genera muchas dudas. Sí, tercia María Sánchez Marín, presidenta de Ceapa, la principal federación de asociaciones de padres y madres del país, el Estatuto del Trabajador contempla desde la pandemia, “previo aviso y justificación”, un permiso retribuido de cuatro días por “imposibilidad de acceder al centro de trabajo o transitar por las vías de circulación necesarias para acudir al mismo, como consecuencia de las recomendaciones, limitaciones o prohibiciones al desplazamiento establecidas por las autoridades competentes”, pero “es insuficiente en algunas regiones, que exceden esos cuatro días porque cada vez es más habitual suspender”, y además el redactado es ambiguo. “En Andalucía, la semana pasada, la comunicación se hizo muy tarde y muchos profesionales no podían asumirlo ya”, cuenta. El problema es transversal. “En Extremadura ha habido un gran malestar, porque está bien que cierren escuelas, pero miles de trabajadores no han cesado la actividad”, cuenta el director Navareño. Desde Ceapa entienden que no es función de la escuela ejercer de guardería , pero a la vez sostienen que “el sistema productivo está montando así”, cierra su presidenta.

La amenaza de una repetición electoral en Extremadura por el bloqueo de Vox sume al PP en el desconcierto

La amenaza de una repetición electoral en Extremadura por el bloqueo de Vox sume al PP en el desconcierto

Las exigencias de la extrema derecha imposibles de cumplir para María Guardiola encienden las alarmas en el equipo de Feijóo ante una posible caída en las urnas y el contagio a otras comunidades, mientras se azuza una abstención del PSOE que Ferraz descarta Feijóo, sobre el auge de Vox: “El voto de cabreo hay que ponerlo a trabajar” El PP se fue de vacaciones las pasadas navidades con la satisfacción de haber logrado un 43% del voto en Extremadura y un batacazo del PSOE en uno de sus territorios históricos. Un mes y medio después, María Guardiola contempla con miedo la creciente posibilidad de una repetición de los comicios que también ha descolocado a la dirección nacional de Alberto Núñez Feijóo. Hasta el punto de que unos y otros han verbalizado ya, con matices, la petición a los socialistas de que se abstengan . Mientras, Vox se frota las manos en medio de un ciclo que le está colocando en su mejor momento ante los ciudadanos. La Asamblea de Extremadura celebrará el primer debate y votación de investidura a principios del próximo mes de marzo. En el PP dan por hecho que Guardiola cosechará una derrota que abrirá un plazo de dos meses antes de la repetición electoral, un abismo al que los de Feijóo no se quieren asomar ante el riesgo cierto de obtener peores resultados que el pasado 21 de diciembre. Santiago Abascal descolocó a sus teóricos aliados cuando, en el arranque de la campaña extremeña, planteó que Vox iba a exigir entrar en los gobiernos autonómicos de los que se marchó voluntariamente en 2024. En el PP se lo tomaron como un elemento discursivo más de la extrema derecha. Pero desde que terminó el recuento de votos, toda la conversación gira alrededor de su presencia en el Ejecutivo autonómico. “Lo de menos son los puestos. Entiendo yo que deberían ser lo de menos”, dijo Guardiola este martes para poner el foco en que, según aseguró, el acuerdo programático con Vox está prácticamente cerrado. Pero los de Abascal quieren consejerías concretas y con un presupuesto asignado. Vox ha pedido Agricultura, Economía y una vicepresidencia que tendría Interior, Seguridad e Inmigración. Una exigencia que excede, con mucho, la “proporcionalidad” que Feijóo ha reclamado en público a los de Abascal. El líder ultra recogió el guante y, con la mirada puesta más allá de 2027, alienta ya el sorpaso al PP con la misma agenda que ha destruido en toda Europa a la derecha clásica para ser sustituida por una extrema derecha populista. “Lo que no puede ser es que el PP tenga que travestirse de Vox”, espetó Guardiola el martes. Una frase que da muestra de su enfado y que recuerda a 2023, cuando la entonces candidata dio su palabra de que no pensaba gobernar con la extrema derecha. Un viaje a Madrid y una cita con Feijóo y Ayuso la obligaron a cambiar de opinión. Y en Vox anotaron su matrícula. Pero Guardiola dijo algo más el martes: “Llamé al señor [José Luis] Quintana, que es la persona que está al frente de la gestora del PSOE. Le he pedido responsabilidad con lo que han dicho las urnas. Y por supuesto le he pedido la abstención, que es lo que tienen que hacer”. La presidenta en funciones confesó así un movimiento que en el PP creen infructuoso, pero que abrió la puerta a las críticas de Vox. Los de Abascal basan su éxito electoral en la transferencia de voto desde el PP y alientan siempre que pueden el relato que señala a los de Feijóo como “el PSOE azul”, dispuestos a pactar con Pedro Sánchez siempre que sea necesario. Y es cierto que el mismo Feijóo que ha repetido en decenas de ocasiones que jamás pactaría con el ‘sanchismo’ ha terminado negociando y acordando la renovación del CGPJ, del Consejo de Administración de RTVE o una reforma constitucional . O Mercosur en Europa. Feijóo lamenta casi cada semana la ausencia de interlocución institucional con el Gobierno y la falta de información en “asuntos de Estado”, como la política exterior. Feijóo apoya la abstención del PSOE Vox devuelve cada andanada discursiva del PP con el doble de fuerza. Los dirigentes del partido creen que tumbar a Guardiola no les penalizará. La repetición electoral no les da miedo, y mucho menos enredar más aún la madeja en plena campaña de las elecciones en Castilla y León, convocadas para el 15 de mayo. Tras los fiascos extremeño y de Aragón, donde Jorge Azcón convocó para ver cómo perdía dos diputados y Vox duplicaba su presencia, el PP teme problemas también para Alfonso Fernández Mañueco y, ya en junio, para la joya de la corona: la Andalucía de la mayoría absoluta de Juan Manuel Moreno. Tras las recientes elecciones de Aragón, Feijóo reiteró su petición de “proporcionalidad”. Y también exigió “responsabilidad” a Vox . El resultado fue peor para Azcón que para Guardiola, al menos en términos aritméticos. Y mantendrán su estrategia. El giro llegó este miércoles, cuando fuentes de la dirección del PP respaldaron expresamente la opción de una abstención del PSOE para hacer presidenta a Guardiola, incluso siendo conscientes de la dificultad que supondría para gobernar dado que no habría una mayoría asegurada para sacar adelante unos presupuestos. “Preferimos la abstención que gobernar en coalición con Vox” , apuntó un portavoz autorizado del PP a los periodistas en el Congreso. “Si quieren frenar a la extrema derecha, el camino es investir a Guardiola”, añadieron. Pero también prefieren una coalición en el Gobierno que una repetición electoral. “Tiene que haber investidura lo antes posible”, apuntaron las mismas fuentes. “Repetir [elecciones], nunca”, zanjaron, para intentar señalar a Vox por el bloqueo: “Si no quieren rebajar nada, el escenario se complica”. Poco después, desde la dirección del PP se matizaron a sí mismos, sin rectificarse. “Con carácter absolutamente general, preferimos gobiernos en solitario”, apuntaron fuentes oficiales. “Evidentemente, preferimos no entregar ni poder ni consejerías a otros partidos. Puesto que ni Vox ni PSOE pretenden abstenerse a cambio de nada, solo nos queda explorar la consecución de apoyos a cambio de algo. Y ese algo puede ser asientos en los consejos de gobierno”, añadieron. “Con el PSOE no queremos gobernar. La única opción posibilista es analizar el contexto político con Vox en cada comunidad autónoma”, concluyeron. El PP ha pasado así en el escaso mes y medio de 2026 de abrirse a gobiernos de coalición “proporcionales” con Vox a reclamar la abstención del PSOE para investir a Guardiola. Una indefinición que ya se vivió en el anterior ciclo electoral. Feijóo llegó en 2022 a Madrid con la vitola de tener el antídoto contra la extrema derecha y reclamar en público el apoyo mutuo del bipartidismo. Así se lo planteó expresamente a Pedro Sánchez en su ‘cara a cara’ antes de las elecciones de 2023. A la vez, el PP cerró decenas de acuerdos autonómicos y municipales con los ultras, lo que impregnó aquella campaña de las generales. En su investidura fallida, el líder del PP solo recabó los apoyos de Vox, del diputado de UPN y de la representante de Coalición Canaria, que también votó a favor de Sánchez. El PP sigue así sin resolver su relación con Vox. Hace unos días, la cuenta oficial del PP en Twitter escribió “hasta aquí” como respuesta a un mensaje de la formación ultra. Una expresión calcada a la que Pablo Casado ya le espetó a Abascal en el Congreso en 2020, hace ya más de un lustro. El PSOE bloquea la abstención La dirección del PSOE intenta cortar cualquier atisbo de debate sobre la posibilidad de permitir gobernar al PP para que no dependa de la extrema derecha. El expresidente Felipe González lo deslizó en un desayuno informativo tras el descalabro en Aragón en el que recordó que Jorge Azcón tiene más escaños “que toda la izquierda junta”. Pero el mensaje ya no solo llega de la vieja guardia. El alcalde de Mérida, Antonio Rodríguez Osuna, ha abierto la puerta a una abstención negociada si fracasa María Guardiola en una primera investidura: “No puede ser a costa de cualquier cosa”. Tanto en la gestora que pilota la organización desde la debacle de Miguel Ángel Gallardo, como en Ferraz rechazan rotundamente esa posibilidad después de que la presidenta regional en funciones dijera que había contactado con los socialistas, algo que el PSOE niega. “Guardiola ha decidido apostarlo todo a un acuerdo con la ultraderecha de Vox, la tercera fuerza. Ella ha elegido y debe ser consecuente”, responden en la cúpula socialista, que incluso descarta una reunión con el PP después de que dijera que Guardiola dijera que “no negocia con este PSOE”. “Nuestra postura no ha cambiado: el PSOE es la alternativa al PP, no la muleta de la derecha”, apostillan esas fuentes. “El partido no está en eso”, sentencia un miembro del Gobierno, que desdeña las palabras del alcalde de Mérida. Esa misma fuente no cree que vaya a haber una repetición electoral en Extremadura y ve en la pugna el típico tira y afloja de una negociación en pleno ciclo electoral. “Están en el juego. A Guardiola le tienen especiales ganas”, agrega esa fuente: “Nosotros ni muertos a la abstención”. Sin embargo, ese rechazo absoluto lo complica también la postura del candidato del PSOE, Carlos Martínez, que ha puesto a los de Pedro Sánchez en un brete al apostar por que gobierne la lista más votada. Ese es el tradicional mantra de Feijóo que los socialistas siempre han rechazado porque normalmente tienen más socios con los que llegar al Gobierno, pese a no ganar las elecciones. El escenario en Castilla y León es distinto y los socialistas se ven capaces de quedar en primera posición dado que el PP de Alfonso Fernández Mañueco está muy desgastado y en esa comunidad Vox está especialmente fuerte. De hecho, fue allí donde se rompió por primera vez el cordón sanitario a la extrema derecha con su entrada en el Gobierno en 2022. La estrategia de Martínez hace saltar por los aires la de Sánchez, consciente de que el PSOE no será primera fuerza y que, en el mejor escenario, dependerá de todos los socios de izquierdas y nacionalistas para seguir en Moncloa. En Ferraz se apartan de la propuesta: “Cada territorio tiene su autonomía y sus peculiaridades”.

La amenaza de una repetición electoral en Extremadura por el bloqueo de Vox sume al PP en el desconcierto

La amenaza de una repetición electoral en Extremadura por el bloqueo de Vox sume al PP en el desconcierto

Las exigencias de la extrema derecha imposibles de cumplir para María Guardiola encienden las alarmas en el equipo de Feijóo ante una posible caída en las urnas y el contagio a otras comunidades, mientras se azuza una abstención del PSOE que Ferraz descarta Feijóo, sobre el auge de Vox: “El voto de cabreo hay que ponerlo a trabajar” El PP se fue de vacaciones las pasadas navidades con la satisfacción de haber logrado un 43% del voto en Extremadura y un batacazo del PSOE en uno de sus territorios históricos. Un mes y medio después, María Guardiola contempla con miedo la creciente posibilidad de una repetición de los comicios que también ha descolocado a la dirección nacional de Alberto Núñez Feijóo. Hasta el punto de que unos y otros han verbalizado ya, con matices, la petición a los socialistas de que se abstengan . Mientras, Vox se frota las manos en medio de un ciclo que le está colocando en su mejor momento ante los ciudadanos. La Asamblea de Extremadura celebrará el primer debate y votación de investidura a principios del próximo mes de marzo. En el PP dan por hecho que Guardiola cosechará una derrota que abrirá un plazo de dos meses antes de la repetición electoral, un abismo al que los de Feijóo no se quieren asomar ante el riesgo cierto de obtener peores resultados que el pasado 21 de diciembre. Santiago Abascal descolocó a sus teóricos aliados cuando, en el arranque de la campaña extremeña, planteó que Vox iba a exigir entrar en los gobiernos autonómicos de los que se marchó voluntariamente en 2024. En el PP se lo tomaron como un elemento discursivo más de la extrema derecha. Pero desde que terminó el recuento de votos, toda la conversación gira alrededor de su presencia en el Ejecutivo autonómico. “Lo de menos son los puestos. Entiendo yo que deberían ser lo de menos”, dijo Guardiola este martes para poner el foco en que, según aseguró, el acuerdo programático con Vox está prácticamente cerrado. Pero los de Abascal quieren consejerías concretas y con un presupuesto asignado. Vox ha pedido Agricultura, Economía y una vicepresidencia que tendría Interior, Seguridad e Inmigración. Una exigencia que excede, con mucho, la “proporcionalidad” que Feijóo ha reclamado en público a los de Abascal. El líder ultra recogió el guante y, con la mirada puesta más allá de 2027, alienta ya el sorpaso al PP con la misma agenda que ha destruido en toda Europa a la derecha clásica para ser sustituida por una extrema derecha populista. “Lo que no puede ser es que el PP tenga que travestirse de Vox”, espetó Guardiola el martes. Una frase que da muestra de su enfado y que recuerda a 2023, cuando la entonces candidata dio su palabra de que no pensaba gobernar con la extrema derecha. Un viaje a Madrid y una cita con Feijóo y Ayuso la obligaron a cambiar de opinión. Y en Vox anotaron su matrícula. Pero Guardiola dijo algo más el martes: “Llamé al señor [José Luis] Quintana, que es la persona que está al frente de la gestora del PSOE. Le he pedido responsabilidad con lo que han dicho las urnas. Y por supuesto le he pedido la abstención, que es lo que tienen que hacer”. La presidenta en funciones confesó así un movimiento que en el PP creen infructuoso, pero que abrió la puerta a las críticas de Vox. Los de Abascal basan su éxito electoral en la transferencia de voto desde el PP y alientan siempre que pueden el relato que señala a los de Feijóo como “el PSOE azul”, dispuestos a pactar con Pedro Sánchez siempre que sea necesario. Y es cierto que el mismo Feijóo que ha repetido en decenas de ocasiones que jamás pactaría con el ‘sanchismo’ ha terminado negociando y acordando la renovación del CGPJ, del Consejo de Administración de RTVE o una reforma constitucional . O Mercosur en Europa. Feijóo lamenta casi cada semana la ausencia de interlocución institucional con el Gobierno y la falta de información en “asuntos de Estado”, como la política exterior. Feijóo apoya la abstención del PSOE Vox devuelve cada andanada discursiva del PP con el doble de fuerza. Los dirigentes del partido creen que tumbar a Guardiola no les penalizará. La repetición electoral no les da miedo, y mucho menos enredar más aún la madeja en plena campaña de las elecciones en Castilla y León, convocadas para el 15 de mayo. Tras los fiascos extremeño y de Aragón, donde Jorge Azcón convocó para ver cómo perdía dos diputados y Vox duplicaba su presencia, el PP teme problemas también para Alfonso Fernández Mañueco y, ya en junio, para la joya de la corona: la Andalucía de la mayoría absoluta de Juan Manuel Moreno. Tras las recientes elecciones de Aragón, Feijóo reiteró su petición de “proporcionalidad”. Y también exigió “responsabilidad” a Vox . El resultado fue peor para Azcón que para Guardiola, al menos en términos aritméticos. Y mantendrán su estrategia. El giro llegó este miércoles, cuando fuentes de la dirección del PP respaldaron expresamente la opción de una abstención del PSOE para hacer presidenta a Guardiola, incluso siendo conscientes de la dificultad que supondría para gobernar dado que no habría una mayoría asegurada para sacar adelante unos presupuestos. “Preferimos la abstención que gobernar en coalición con Vox” , apuntó un portavoz autorizado del PP a los periodistas en el Congreso. “Si quieren frenar a la extrema derecha, el camino es investir a Guardiola”, añadieron. Pero también prefieren una coalición en el Gobierno que una repetición electoral. “Tiene que haber investidura lo antes posible”, apuntaron las mismas fuentes. “Repetir [elecciones], nunca”, zanjaron, para intentar señalar a Vox por el bloqueo: “Si no quieren rebajar nada, el escenario se complica”. Poco después, desde la dirección del PP se matizaron a sí mismos, sin rectificarse. “Con carácter absolutamente general, preferimos gobiernos en solitario”, apuntaron fuentes oficiales. “Evidentemente, preferimos no entregar ni poder ni consejerías a otros partidos. Puesto que ni Vox ni PSOE pretenden abstenerse a cambio de nada, solo nos queda explorar la consecución de apoyos a cambio de algo. Y ese algo puede ser asientos en los consejos de gobierno”, añadieron. “Con el PSOE no queremos gobernar. La única opción posibilista es analizar el contexto político con Vox en cada comunidad autónoma”, concluyeron. El PP ha pasado así en el escaso mes y medio de 2026 de abrirse a gobiernos de coalición “proporcionales” con Vox a reclamar la abstención del PSOE para investir a Guardiola. Una indefinición que ya se vivió en el anterior ciclo electoral. Feijóo llegó en 2022 a Madrid con la vitola de tener el antídoto contra la extrema derecha y reclamar en público el apoyo mutuo del bipartidismo. Así se lo planteó expresamente a Pedro Sánchez en su ‘cara a cara’ antes de las elecciones de 2023. A la vez, el PP cerró decenas de acuerdos autonómicos y municipales con los ultras, lo que impregnó aquella campaña de las generales. En su investidura fallida, el líder del PP solo recabó los apoyos de Vox, del diputado de UPN y de la representante de Coalición Canaria, que también votó a favor de Sánchez. El PP sigue así sin resolver su relación con Vox. Hace unos días, la cuenta oficial del PP en Twitter escribió “hasta aquí” como respuesta a un mensaje de la formación ultra. Una expresión calcada a la que Pablo Casado ya le espetó a Abascal en el Congreso en 2020, hace ya más de un lustro. El PSOE bloquea la abstención La dirección del PSOE intenta cortar cualquier atisbo de debate sobre la posibilidad de permitir gobernar al PP para que no dependa de la extrema derecha. El expresidente Felipe González lo deslizó en un desayuno informativo tras el descalabro en Aragón en el que recordó que Jorge Azcón tiene más escaños “que toda la izquierda junta”. Pero el mensaje ya no solo llega de la vieja guardia. El alcalde de Mérida, Antonio Rodríguez Osuna, ha abierto la puerta a una abstención negociada si fracasa María Guardiola en una primera investidura: “No puede ser a costa de cualquier cosa”. Tanto en la gestora que pilota la organización desde la debacle de Miguel Ángel Gallardo, como en Ferraz rechazan rotundamente esa posibilidad después de que la presidenta regional en funciones dijera que había contactado con los socialistas, algo que el PSOE niega. “Guardiola ha decidido apostarlo todo a un acuerdo con la ultraderecha de Vox, la tercera fuerza. Ella ha elegido y debe ser consecuente”, responden en la cúpula socialista, que incluso descarta una reunión con el PP después de que dijera que Guardiola dijera que “no negocia con este PSOE”. “Nuestra postura no ha cambiado: el PSOE es la alternativa al PP, no la muleta de la derecha”, apostillan esas fuentes. “El partido no está en eso”, sentencia un miembro del Gobierno, que desdeña las palabras del alcalde de Mérida. Esa misma fuente no cree que vaya a haber una repetición electoral en Extremadura y ve en la pugna el típico tira y afloja de una negociación en pleno ciclo electoral. “Están en el juego. A Guardiola le tienen especiales ganas”, agrega esa fuente: “Nosotros ni muertos a la abstención”. Sin embargo, ese rechazo absoluto lo complica también la postura del candidato del PSOE, Carlos Martínez, que ha puesto a los de Pedro Sánchez en un brete al apostar por que gobierne la lista más votada. Ese es el tradicional mantra de Feijóo que los socialistas siempre han rechazado porque normalmente tienen más socios con los que llegar al Gobierno, pese a no ganar las elecciones. El escenario en Castilla y León es distinto y los socialistas se ven capaces de quedar en primera posición dado que el PP de Alfonso Fernández Mañueco está muy desgastado y en esa comunidad Vox está especialmente fuerte. De hecho, fue allí donde se rompió por primera vez el cordón sanitario a la extrema derecha con su entrada en el Gobierno en 2022. La estrategia de Martínez hace saltar por los aires la de Sánchez, consciente de que el PSOE no será primera fuerza y que, en el mejor escenario, dependerá de todos los socios de izquierdas y nacionalistas para seguir en Moncloa. En Ferraz se apartan de la propuesta: “Cada territorio tiene su autonomía y sus peculiaridades”.

¿Se nace científica o se llega a serlo?

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Hoy celebramos el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia, repitamos la pregunta: ¿por qué hay menos mujeres en ciertas disciplinas científicas? Mi hijo estudia Ingeniería mecánica y dice que en su clase no hay más que una chica (la enviada del futuro). Sin embargo, nadie nos prohíbe entrar en un laboratorio. … Continuar leyendo "¿Se nace científica o se llega a serlo?"

El Caesa gana al Ourense y da un paso hacia la salvación

El Caesa gana al Ourense y da un paso hacia la salvación

El Grupo Caesa Cartagena no se rinde y aumenta su fe en la salvación después de un gran partido en el Palacio de los Deportes. El equipo de Félix Alonso, guiado por Svejcar y espoleado por un explosivo Faverani, se reencontró con el triunfo a costa de un insulso Ourense que parece haberse desfondado (81-80). Este resultado permite al conjunto de la Avenida del Cantón mantener esperanzas de salvación.