El relevo de la Autoridad Fiscal abre un nuevo frente al Gobierno con sus socios, a la espera de los Presupuestos

El relevo de la Autoridad Fiscal abre un nuevo frente al Gobierno con sus socios, a la espera de los Presupuestos

El mandato de la presidenta de la AIReF termina a principios de marzo, a pocos meses de entregar un informe clave sobre las pensiones. La persona que la sustituya tiene que ser apoyada por la mayoría absoluta de la Comisión de Hacienda del Congreso, donde el Ejecutivo depende de sus apoyos habituales La rebelión de la AIReF contra el mandato de evaluar las pensiones pone en juego el análisis prometido en Bruselas La presidenta de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) , Cristina Herrero, se despidió esta semana de los periodistas tras la que fue, con toda probabilidad, la última rueda de prensa de su mandato. A la economista le resta menos de un mes hasta cumplir los seis años en los que, como máximo, puede permanecer al frente del organismo que fiscaliza las cuentas públicas. La fecha marcada en rojo en el calendario es el próximo 3 de marzo, cuando Herrero cesará automáticamente de su cargo y se pondrá en marcha la maquinaria para que la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, designe a la persona que la sustituya. Y, a diferencia de otros organismos donde el Gobierno puede imponer a su candidato, en esta ocasión es el Congreso, a través de la Comisión de Hacienda, el que tiene que aprobar el nombramiento. Una circunstancia que obliga al Ejecutivo a cerrar el nombre con los socios de investidura o a un acuerdo con el PP. La ley que crea la AIReF, de 2013, estipula que el candidato a presidir la Autoridad Fiscal ha de comparecer ante la Comisión de Hacienda del Congreso “con el fin de que examine si la experiencia, formación y capacidad de la persona propuesta son adecuadas para el cargo”. El nombramiento ha de ser avalado por mayoría absoluta en el organismo, donde el Gobierno solo cuenta con los votos si se suman la mayoría de sus apoyos parlamentarios habituales. La Comisión de Hacienda del Congreso está compuesta por 37 diputados: 14 del PP, 12 del PSOE, 3 de Vox, 3 de Sumar, 1 de ERC, 1 de Junts, 1 de EH Bildu, 1 del PNV y 1 del Grupo Mixto, que en este caso es el diputado de BNG, Néstor Rego. Solo con que uno de los socios se descuelgue, la mayoría absoluta (19 diputados) ya peligra. Si la propuesta del Gobierno decae, 15 días después tendrá que celebrarse el mismo procedimiento en el Senado, donde será necesaria una mayoría simple que solo es posible con el concurso del PP, que domina la Cámara Alta. Una carpeta sin abrir en el Ministerio de Hacienda En el Ministerio de Hacienda aún no han abierto la carpeta de la AIReF, reconocen fuentes consultadas por este periódico, toda vez que la prioridad de la vicepresidenta Montero está en sacar la prórroga del escudo social , cuyo futuro no está claro por la oposición de Junts; la reforma de la financiación autonómica y los Presupuestos Generales del Estado, que el Gobierno quiere presentar este trimestre. Todo ello antes de hacer las maletas y concurrir a las elecciones en Andalucía, que tendrán lugar, como tarde, en junio de este año. Tampoco se ha sondeado a los socios sobre un potencial nombre que genere el consenso necesario para superar el trámite parlamentario. Ni el PNV, ni EH Bildu, ni siquiera Sumar, que está dentro del Gobierno, tienen noticias de Hacienda, reconocen varias fuentes parlamentarias consultadas por este diario. Herrero, que lleva en la AIReF desde su fundación en 2014, ha desarrollado un perfil propio a lo largo de su mandato. Tomó las riendas de la institución después de que José Luis Escrivá, ahora gobernador del Banco de España, fuese nombrado ministro de Seguridad Social, en 2020. Y durante sus seis años al frente de la Autoridad Fiscal no ha dudado en chocar con quien fuera su jefe. “ No es bueno que el presidente de una institución independiente dé el salto al Gobierno , como tampoco veo bien que alguien pase del Ejecutivo a la AIReF”, dijo en 2023. También ha cargado contra el mandato del Ministerio de la Seguridad Social de hacer un nuevo examen sobre la sostenibilidad de las pensiones en 2026, tras el elaborado el año pasado, con el que ha sido muy crítica . “Nos parece que es difícil acomodar este encargo en el ámbito de un supervisor fiscal que ejerce sus funciones de evaluación y supervisión sobre todas las administraciones públicas”, dijo Herrero en su última comparecencia en el Congreso, en noviembre, después de que el organismo elevara a la Abogacía del Estado varios encargos del Gobierno al considerar que “atentan” contra su independencia. Este nuevo examen debe estar entregado antes del 1 de junio, según decretó el Ejecutivo. Herrero: “Mejor mirar dentro de la casa” Esta semana, y en tono de despedida, Herrero defendió su trabajo y el de la propia AIReF: “El prestigio cuesta mucho lograrlo y un minuto perderlo. Hemos conseguido reforzarlo en estos seis años”, apuntó. “No es fácil. Las instituciones independientes son incómodas, evidentemente tienen que serlo. Si no lo eres, es que algo falla en una de las dos partes”, insistió, apuntando a renglón seguido que las Administraciones Públicas “no se han apoyado tanto en la AIReF como podrían haberlo hecho”. Y, preguntada específicamente por su sucesión, la presidenta de la Autoridad Fiscal fue clara: “Mi sucesor o sucesora tiene que cumplir dos requisitos. Por supuesto, cualificación técnica, y hay mucha en la casa y fuera de la casa. Pero también tiene que creer en la AIReF o entender la AIReF. Entender la independencia, el rigor, la objetividad y entender el balance y el equilibrio que hay que tener entre decir las cosas como son y caer en la provocación o en un debate elevado que en nada favorece ni a las Administraciones Públicas, ni a nosotros ni a la ciudadanía en general”. Para Herrero, esto último es muy difícil que se entienda fuera del organismo público. “Si tengo en cuenta esos dos requisitos, sin duda, mejor mirar dentro de la casa”, recomendó. En la Autoridad Fiscal temen que, precisamente, desde Hacienda se escoja un nombre ajeno al organismo para fiscalizar el gasto público. Y creen que una persona que ya esté dentro de su organigrama tendría más fácil pasar el examen del Congreso. La capacitación de los técnicos de la AIReF es excepcional. Por ejemplo, el ministro Carlos Cuerpo , antes de dar el salto al Ejecutivo, fue responsable de Análisis Económico durante el mandato de Escrivá. La AIReF es un organismo relativamente joven dentro del sector público. Creada en 2013, en lo peor de la crisis, solo ha tenido dos presidentes: Escrivá, procedente del servicio de estudios del BBVA; y Herrero. En el caso del primero, solo recibió 23 votos a favor en la Comisión de Hacienda del Congreso, por parte del PP, ya que era una propuesta del Gobierno de entonces, de Mariano Rajoy. La segunda fue primero presidenta interina y luego confirmada por el Gobierno. Fue apoyada por unanimidad en marzo de 2020. El reglamento de régimen interno de la AIReF establece que, en caso de vacancia, es el director de la División de Análisis Presupuestario el que asume las funcione de la presidencia. Es lo que encumbró a Herrero en 2020, por lo que todos los ojos están ahora puestos en Ignacio Fernández-Huertas, su actual titular, y en la directora de Análisis Económico, Esther Gordo, la siguiente en la lista.

Los documentos inéditos de Franco para "lograr la rendición" de la República en la Guerra Civil: "Será a la hora H del día D"

Los documentos inéditos de Franco para "lograr la rendición" de la República en la Guerra Civil: "Será a la hora H del día D"

El catedrático de Historia Contemporánea Gutmaro Gómez Bravo reconstruye en 'Cómo terminó la Guerra Civil' (Crítica) las últimas semanas de la contienda usando la documentación del aparato de espionaje franquista, que llevó a cabo una minuciosa operación de inteligencia contra los republicanos La guerra no la perdimos todos: el 'asalto' al consenso histórico sobre el franquismo como estrategia política La Guerra Civil terminó en una habitación sin ventanas. Una mesa y seis sillas en el centro están ocupadas por cuatro militares franquistas y dos republicanos y quedan poco menos de diez días para que el último parte de guerra confirme que el Ejército Rojo está “cautivo y desarmado”. Es 23 de marzo de 1939 y tras una cruenta batalla de tres años provocada por el golpe de Estado franquista, en aquella habitación del aeródromo de Gamonal (Burgos) va a escenificarse el fin del conflicto. Allí los sublevados entregarán a los emisarios del Consejo Nacional de Defensa republicano las Normas para la rendición del Ejército enemigo y ocupación de su territorio. El documento es un plan técnico y militar redactado por el Cuartel General de Burgos de Franco que dibuja una detallada hoja de ruta con las instrucciones que deben seguir los republicanos para poner punto y final a la guerra. El texto señala que “la rendición de las fuerzas enemigas se hará” en base a varios puntos: “A la hora H del día D (27) se dispararán en todos los sectores del frente tres salvas de artillería [...] A esta señal por cada brigada en línea del frente enemigo saldrá un grupo de emisarios compuesto por un jefe y cuatro oficiales enarbolando bandera blanca y se encaminará a nuestras líneas”. Las órdenes indican cómo debían formar las tropas e incluso dónde depositar su material. Es parte de la documentación inédita que el catedrático de la Universidad Complutense de Madrid Gutmaro Gómez Bravo incluye en su nuevo libro – Cómo terminó la Guerra Civil española (Crítica)–, en el que supera los relatos tradicionales. Más allá de los frentes de batalla, Gómez Bravo se adentra en los despachos para reconstruir las últimas semanas del conflicto, con un Ejército Republicano cada vez más agotado y dividido y un mando franquista dispuesto a todo para vencer. “Estamos acostumbrados a versiones ideológicas opuestas, pero frente a la imagen de caída brutal y colapso por un lado y de victoria militar por otro, lo que hay es una negociación para el fin de la guerra y una rendición”, apunta. Desfile de la Victoria en Madrid, 19 de mayo de 1939. Entre los documentos, destaca también la llamada Instrucción nº15 , que es la otra cara de la misma moneda: en la práctica, si las Normas estaban dirigidas a los republicanos, estas son las directrices internas que Franco hizo llegar a su Ejército. “El enemigo vencido desea entregarse”, apunta el Cuartel General de Burgos. Son indicaciones para lograr “la ocupación total del territorio rojo”, que debía hacerse “con la mayor rapidez posible”. En el texto se detallan las actuaciones previstas en las zonas que aún eran de control republicano y que divide en Levante, Centro y Sur –entre ellas, estaban capitales como Madrid, Valencia, Murcia o Almería–. La instrucción describe cómo debían “liberarse” las vías de comunicación y organizarse los almacenes y depósitos. Es decir, cómo tenían que actuar los militares sublevados una vez los republicanos bajaran las armas, a los que debían “descoser la manga” de la chaqueta para “distinguir desde el primer momento a las fuerzas enemigas entregadas”. Se trató de una directriz que Burgos mandó mantener en “secreto” a las tropas para evitar “el efecto moral que pudiera crear la idea de que la guerra se ha terminado” . El texto habla ya de la “reeducación de prisioneros”, marcando las líneas de lo que sería el adoctrinamiento ideológico de la dictadura. Franco pensaba ya en el futuro. Ambos documentos, que el historiador transcribe en el nutrido anexo documental del libro, las custodia el Archivo General Militar de Ávila, a donde el Ministerio de Defensa transfirió en 2020 una serie del Cuartel General del Generalísimo. Por eso, la “mayoría” de la documentación empleada “nunca ha estado accesible”, dice el autor, que ha estado siete años investigando y ha visitado decenas de archivos tanto en España como en el extranjero. La serie usada como “tronco central” del trabajo es la que corresponde al Servicio de Información y Policía Militar (SIPM), es decir, el aparato de espionaje franquista que entregaba en mano al propio Franco sus informes. El servicio diseñó una “milimétrica” operación de inteligencia para poner fin a la guerra, empleada a fondo tras la victoria de los golpistas en la Batalla del Ebro en noviembre de 1938. Controló e interceptó las comunicaciones de la República, fomentó su división interna, logró los mapas de las posiciones que aún quedaban por conquistar y “absorbió” a parte de su Ejército. De hecho, el libro revela que militares como los dos que fueron a Gamonal se volvieron “colaboradores” del servicio de inteligencia franquista para precipitar el final. No fue un armisticio ni capitulación, no había nada firmado, pero los golpistas “lograron la captación, entrega y rendición del enemigo desde dentro”. A los mandos de la estrategia estaba el coronel José Ungría con un objetivo muy preciso: “Ganar la guerra y asegurar la Victoria”. La Nueva España clandestina Franco siguió y controló personalmente la operación, según acredita la investigación gracias a los informes bajo el epígrafe “Enterado S.E. (Su Excelencia)”, en cuyos márgenes el dictador llegaba a “anotar y escribir” sus reacciones. Le llegaban todas las informaciones que lograba y canalizaba el SIPM. En el archivo, constan sus respuestas: “A Ejército Nacional no interesan como objetivos inmediatos las poblaciones, sino la entrega o destrucción del Ejército rojo o de sus grandes núcleos [...] Deben tener en cuenta nos sobran medios y hombres para lograrlo rápidamente por fuerza armas ( sic )”. A veces, aparecen firmados como Terminus , nombre en clave que usaba Franco fuera de Burgos. Otra de las patas clave de la operación de inteligencia y que Gómez Bravo analiza profusamente es el Consejo Asesor, un organismo secreto franquista que operaba en la clandestinidad en Madrid bajo la dirección de Burgos. Sus integrantes eran destacados miembros de la élite empresarial madrileña (Campsa, MZA o Ferrocarriles), por lo que conocían de primera mano las infraestructuras y disponían de información privilegiada. Lo presidía José María Taboada, secretario de Acción Católica, que logró “cortocircuitar una posible mediación del Vaticano” para pedir a Franco un armisticio. El coronel José Ungría (2º por la izquierda), jefe del SIPM. El Consejo Asesor se reunió hasta 19 veces y sus actas han sido analizadas por el historiador: en la práctica, su misión fue desestabilizar Madrid, prolongar la situación de hambre y de boicot de los suministros y “explotar el enfrentamiento interno” de los republicanos. El libro afirma que fue clave en el golpe que Segismundo Casado, jefe del Ejército del Centro, dio contra Juan Negrín para derribar su Gobierno y tener vía libre a la rendición. Para todo ello, Burgos ordenó al Consejo Asesor la creación del Partido Único que después regiría en la dictadura y con el que Franco evitaba la confrontación entre carlistas y falangistas. De esta forma, se erigía como “interlocutor político” frente a los republicanos, con los que tuvieron varias reuniones. El objetivo del grupo estaba claro: “Juro ante Dios y los santos evangelios servir lealmente a los grandes ideales de la Nueva España”, repitieron sus miembros mientras besaban un crucifijo en el ritual de fundación, celebrado en diciembre de 1938 en un piso de la calle Alfonso XII, que entonces la República había renombrado como calle Lealtad. El Día D El libro narra cómo el día D, que según las actas a las que ha accedido el autor fue añadido en las Normas como el 27 de marzo posteriormente y a mano, el jefe del Ejército del Centro republicano, Adolfo Prada, hace circular a sus mandos las instrucciones, ordena el cese de hostilidades y comienza a ejecutar el plan final. Esa misma tarde, la 40ª Brigada Mixta desplegada en Ciudad Universitaria (Madrid) emite su último parte de información asegurando que se estaban produciendo las señales impuestas en la hoja de ruta mientras van apareciendo banderas blancas en diferentes lugares del frente. Los republicanos habían intentado renegociar los términos en una segunda reunión en Gamonal. Enviados Casado, al frente del Consejo Nacional de Defensa, los dos militares que, según Gómez Bravo ya trabajaban en colaboración con Franco, reclamaban más tiempo y una retirada más escalonada, además de un documento “escrito” con el que se “garantizaran” las condiciones con las que se estaban rindiendo “para que el pueblo siga con confianza incondicional en toda esta zona”, decían desde el Ministerio de Hacienda de Madrid, sede del Consejo republicano. Sin embargo, los franquistas no lo aceptaron. Escena del frente de la Casa de Campo (Madrid), defendido por los republicanos. Lo que pedía la República por escrito era el compromiso de aplicar las Instrucciones para la rendición redactadas el 6 de febrero por el Cuartel General del Generalísimo, que es otro de los documentos clave que incluye Gómez Bravo. Bajo el primer punto “tenéis la guerra perdida”, el texto ofrecía a los republicanos “el perdón” para quienes “hayan sido arrastrados engañosamente a la lucha”, afirmaba que la militancia en partidos “extraños al Movimiento Nacional” no sería causa de “responsabilidad criminal” o apuntaba a la posibilidad de salvoconductos para quienes “rindan las armas”. El libro revela que las Instrucciones fueron modificadas después para denominarse Concesiones de Franco. “Sobre todo porque querían ocultar que había habido unas negociaciones. Quisieron disfrazarlo de cesiones magnánimas de Franco”, señala Gómez Bravo, que apunta a que las Instrucciones del 6 de febrero “demuestran” que antes del golpe de Casado contra Negrín del 5 de marzo, que ha ocupado un lugar central en las explicaciones sobre el final de la guerra, “ya habían comenzado las negociaciones” para la rendición. “Desde hacía tiempo la cuestión ya no era si rendirse o no, sino cómo hacerlo. El propio Negrín había mostrado sus condiciones, pero fue cada vez quedándose más aislado. Al final, por un lado fue una rendición voluntaria y por otro, dirigida y forzada”. El final El contexto internacional fue una pieza indispensable. “La cuestión es que todo el mundo está de acuerdo con que la guerra acabe, también la URSS, para la que ya no es una cuestión importante, como dice Stalin literalmente”, afirma Gómez Bravo. El movimiento definitivo es el reconocimiento oficial del Gobierno de Franco por parte de Francia e Inglaterra, que se produjo el 27 de febrero. En este punto, la investigación revela algo clave: y es que siete días antes, Franco ya había firmado su adhesión al Pacto anticomunista de Alemania, Italia y Japón, pero “lo mantuvo en secreto”, tal y como revela un telegrama enviado a Berlín por el embajador alemán en España. La Falange desfila en Murcia el 31 de marzo de 1939 para celebrar el fin de la Guerra Civil. “Si se hubiera hecho público entonces, se hubiera puesto en juego el reconocimiento de Francia e Inglaterra, que no iban a dar ese paso a las puertas de la Segunda Guerra Mundial precisamente contra esos países”, explica el catedrático. La firma oficial de la entrada de España al pacto auspiciado por el Eje se produjo en una fecha nada casual: el 28 de marzo, en plena operativa de rendición de la República y el día en que se produjo la entrega de Madrid . Ocurrió en la Ciudad Universitaria de Madrid, escenario de duras batallas para la defensa de la capital, concretamente entre las ruinas del asilo de Santa Cristina y el Hospital Clínico. Allí se produjo la rendición oficial. Eran las 13.00 horas y poco después las tropas franquistas entraron en Madrid sin hacer “ni un solo disparo”. Ya desde pronto por la mañana, la bandera de los golpistas se había izado en el Ministerio de Hacienda, desde donde los republicanos dirigieron las últimas horas de la República. Casado y otros miembros del Consejo Nacional de Defensa abandonaron los sótanos en dirección a Valencia para coger un barco que les llevaría al exilio. Ante el inminente dominio de los golpistas, miles de personas buscaron en la costa una salida a pesar de que la cúpula republicana sabía que no sería posible. Los franquistas no permitieron una evacuación generalizada y comenzaron a levantar los campos de concentración que albergarían allí a miles de prisioneros. La guerra había terminado y comenzaban cuatro décadas de terror franquista.

Isabel Perelló, la presidenta ‘progresista’ del Poder Judicial que gusta a la derecha

Isabel Perelló, la presidenta ‘progresista’ del Poder Judicial que gusta a la derecha

El ministro Félix Bolaños tacha de “político” su último discurso en el que censuró proyectos del Gobierno, mientras los vocales conservadores la respaldan y la mayoría de los progresistas cuestionan su visión “sesgada” y “corporativista” Bolaños apremia al Poder Judicial a activar “de inmediato” el cuarto turno de juristas para cubrir las 500 nuevas plazas El ministro de Justicia, Félix Bolaños, fue uno de los primeros en reaccionar a la elección de Isabel Perelló como presidenta del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y del Tribunal Supremo. Tras un lustro de bloqueo, Bolaños afirmó en septiembre de 2024 que su elección era una “magnífica noticia” y que estaba “muy contento” . Esta semana, cuando ese mandato está a punto de superar el año y medio, el titular de Justicia no pudo disimular su malestar con uno de los últimos discursos de Isabel Perelló, que tachó de “político” . Por segundo año consecutivo la presidenta del Poder Judicial y del Supremo había empleado su intervención institucional de bienvenida a los nuevos jueces en Barcelona para censurar proyectos del Gobierno . Meses atrás, en la apertura del año judicial y de nuevo ante el rey Felipe VI, Perelló también pidió frenar las “inoportunas y rechazables (...) descalificaciones” a los jueces después de que Pedro Sánchez afirmara en televisión que algunos jueces “hacen política”. Meses antes, en junio, había hablado de “presiones intolerables” tras el cuestionamiento por parte de algunos ministros de la causa contra el ex fiscal general del Estado. En privado, fuentes del Ejecutivo consideran que Perelló ha decidido situarse en una posición política de confrontación que “no le corresponde” como sexta autoridad del Estado. Por contra, sus discursos son alabados por el bloque conservador del CGPJ, cuyos vocales se sienten cómodos con sus exposiciones de tinte corporativista, en las que hace constantes alusiones a la independencia judicial y únicamente admite como aceptables las críticas “razonables”, tal y como dijo en su discurso de esta semana. Esa sintonía se deja ver también en sus movimientos dentro del órgano. El pasado octubre unió sus votos al grupo conservador para acordar un nuevo reparto de poder claramente favorable a los vocales elegidos a iniciativa del Partido Popular. Con la nueva configuración, ocho de las once comisiones en las que se organiza el trabajo institucional tienen mayoría conservadora. El vocal elegido a iniciativa de Sumar Carlos Hugo Preciado también participó en esa operación y logró mantener su puesto en la Comisión Permanente, el núcleo duro donde se toman muchas decisiones de calado. Fue un reparto negociado a espaldas de los progresistas, lo que elevó la tensión hasta límites no vistos durante este mandato. En un duro comunicado , ocho vocales elegidos a iniciativa del PSOE y otra de Sumar acusaron a la presidenta de haber impuesto de “manera abrupta y deliberada” un cambio de reglas que les “excluye”. El líder en la sombra de los vocales de la izquierda amenazó incluso con presentar su dimisión. En esa nueva distribución es clave el posicionamiento de la presidenta, que tiene voto de calidad en caso de empate y que se ha puesto de perfil en asuntos de calado. Es el caso de las propuestas sobre el sistema de elección de los vocales o las arduas negociaciones para las presidencias de las salas más sensibles del Supremo, donde acabaron siendo designados los candidatos aupados por la derecha. De forma reciente, su voto permitió la apertura de expedientes disciplinarios a varios magistrados por sus exabruptos contra políticos, tal y como pretendían los progresistas. Pero también se volvió a unir a los consejeros de la derecha y Preciado para situar a una magistrada vinculada a la conservadora y mayoritaria Asociación Profesional de la Magistratura en un puesto de carácter técnico. Malestar en el grupo progresista En el grupo de vocales elegidos a iniciativa de Sumar no ven a Perelló como una de las suyas. Distintas fuentes de este grupo coinciden en señalar que el malestar viene de lejos y subrayan la incomodidad que sintieron el pasado martes, en el acto institucional de bienvenida a los nuevos jueces. Recuerdan que el año pasado, en este mismo acto, el objeto de reproches fue el nuevo sistema de oposiciones a la carrera que prepara el Gobierno y que se encuentra en tramitación parlamentaria. Cuestionan que esta semana Perelló hiciera, de nuevo, un discurso “sesgado”. La presidenta señaló, por ejemplo, que la mayoría de los nuevos jueces no tienen vínculos familiares previos con la Carrera Judicial —tal y como confirman los datos—, pero también dijo que son “representativos de la sociedad”. Según la propia encuesta realizada por el CGPJ , el 97,32% contó con el soporte económico de sus padres durante la preparación de la oposición, que la mayoría preparó durante más de cinco años. Además, el 69,49% no había trabajado anteriormente. También critican que hiciera alusión a cuestiones “absolutamente políticas” y sobre las que “no hay consenso” en el CGPJ, como la ley de eficiencia que supone una nueva organización de los juzgados. Perelló aludió a la “preocupación” del órgano sobre este cambio. Y afeó al Ministerio que haya implantado la reforma “desconociendo el papel del juez y su relación con los procedimientos”, además de no haber contado con los magistrados. “Las reformas han de hacerse de forma ordenada, garantizada y con el tiempo necesario”, apostilló. Por otro lado, tildó de “buena noticia” la creación de 500 plazas de juez anunciada por el Ministerio, pero a renglón seguido lamentó que “no aborda ni resuelve el problema de fondo”. “No incrementa el número real de jueces disponibles, de modo que las vacantes seguirán creciendo y las dilaciones se irán incrementando”, aseveró. “Me sorprende que el Consejo solicite la creación de 500 nuevas plazas de jueces, que el Ministerio de Justicia, por primera vez en la historia de la democracia, lo conceda (...) y que no merezca ningún comentario positivo. Será en el próximo discurso, no hay que perder la paciencia”, respondió Bolaños un día después. En el bloque conservador, por contra, sostienen que la presidenta hizo un discurso “muy correcto”. “Estoy conforme con todo lo dicho”, dice una fuente de este grupo. “No sé cómo el Gobierno anuncia la creación de 500 plazas cuando solo ha convocado 120 [en la oposición del turno libre]”, apostilla otro vocal que sostiene que la información que les llega sobre los nuevos tribunales de instancia es que su implantación está siendo “caótica”. El cruce de reproches entre los máximos responsables del CGPJ y del Ministerio de Justicia se produce precisamente en un momento en el que ambas instituciones están negociando asuntos de enorme calado. Es el caso de la implantación de los tribunales de instancia y la cobertura de esas 500 nuevas plazas que no se pueden dotar de personal solo con la tradicional oposición memorística debido a la falta de Presupuestos. El Gobierno pretende que el órgano de gobierno de los jueces mueva ficha y active el llamado cuarto turno, la vía reservada a profesionales del Derecho con un mínimo de 10 años de ejercicio que deberían ser el 25% de la carrera y solo llegan al 9% por el incumplimiento histórico del CGPJ. Está obligado a convocar este proceso cada dos años. Pero la última convocatoria es de febrero de 2023 y todavía no hay nueva fecha. Las negociaciones siguen abiertas.

El relevo de la Autoridad Fiscal abre un nuevo frente al Gobierno con sus socios, a la espera de los Presupuestos

El relevo de la Autoridad Fiscal abre un nuevo frente al Gobierno con sus socios, a la espera de los Presupuestos

El mandato de la presidenta de la AIReF termina a principios de marzo, a pocos meses de entregar un informe clave sobre las pensiones. La persona que la sustituya tiene que ser apoyada por la mayoría absoluta de la Comisión de Hacienda del Congreso, donde el Ejecutivo depende de sus apoyos habituales La rebelión de la AIReF contra el mandato de evaluar las pensiones pone en juego el análisis prometido en Bruselas La presidenta de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) , Cristina Herrero, se despidió esta semana de los periodistas tras la que fue, con toda probabilidad, la última rueda de prensa de su mandato. A la economista le resta menos de un mes hasta cumplir los seis años en los que, como máximo, puede permanecer al frente del organismo que fiscaliza las cuentas públicas. La fecha marcada en rojo en el calendario es el próximo 3 de marzo, cuando Herrero cesará automáticamente de su cargo y se pondrá en marcha la maquinaria para que la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, designe a la persona que la sustituya. Y, a diferencia de otros organismos donde el Gobierno puede imponer a su candidato, en esta ocasión es el Congreso, a través de la Comisión de Hacienda, el que tiene que aprobar el nombramiento. Una circunstancia que obliga al Ejecutivo a cerrar el nombre con los socios de investidura o a un acuerdo con el PP. La ley que crea la AIReF, de 2013, estipula que el candidato a presidir la Autoridad Fiscal ha de comparecer ante la Comisión de Hacienda del Congreso “con el fin de que examine si la experiencia, formación y capacidad de la persona propuesta son adecuadas para el cargo”. El nombramiento ha de ser avalado por mayoría absoluta en el organismo, donde el Gobierno solo cuenta con los votos si se suman la mayoría de sus apoyos parlamentarios habituales. La Comisión de Hacienda del Congreso está compuesta por 37 diputados: 14 del PP, 12 del PSOE, 3 de Vox, 3 de Sumar, 1 de ERC, 1 de Junts, 1 de EH Bildu, 1 del PNV y 1 del Grupo Mixto, que en este caso es el diputado de BNG, Néstor Rego. Solo con que uno de los socios se descuelgue, la mayoría absoluta (19 diputados) ya peligra. Si la propuesta del Gobierno decae, 15 días después tendrá que celebrarse el mismo procedimiento en el Senado, donde será necesaria una mayoría simple que solo es posible con el concurso del PP, que domina la Cámara Alta. Una carpeta sin abrir en el Ministerio de Hacienda En el Ministerio de Hacienda aún no han abierto la carpeta de la AIReF, reconocen fuentes consultadas por este periódico, toda vez que la prioridad de la vicepresidenta Montero está en sacar la prórroga del escudo social , cuyo futuro no está claro por la oposición de Junts; la reforma de la financiación autonómica y los Presupuestos Generales del Estado, que el Gobierno quiere presentar este trimestre. Todo ello antes de hacer las maletas y concurrir a las elecciones en Andalucía, que tendrán lugar, como tarde, en junio de este año. Tampoco se ha sondeado a los socios sobre un potencial nombre que genere el consenso necesario para superar el trámite parlamentario. Ni el PNV, ni EH Bildu, ni siquiera Sumar, que está dentro del Gobierno, tienen noticias de Hacienda, reconocen varias fuentes parlamentarias consultadas por este diario. Herrero, que lleva en la AIReF desde su fundación en 2014, ha desarrollado un perfil propio a lo largo de su mandato. Tomó las riendas de la institución después de que José Luis Escrivá, ahora gobernador del Banco de España, fuese nombrado ministro de Seguridad Social, en 2020. Y durante sus seis años al frente de la Autoridad Fiscal no ha dudado en chocar con quien fuera su jefe. “ No es bueno que el presidente de una institución independiente dé el salto al Gobierno , como tampoco veo bien que alguien pase del Ejecutivo a la AIReF”, dijo en 2023. También ha cargado contra el mandato del Ministerio de la Seguridad Social de hacer un nuevo examen sobre la sostenibilidad de las pensiones en 2026, tras el elaborado el año pasado, con el que ha sido muy crítica . “Nos parece que es difícil acomodar este encargo en el ámbito de un supervisor fiscal que ejerce sus funciones de evaluación y supervisión sobre todas las administraciones públicas”, dijo Herrero en su última comparecencia en el Congreso, en noviembre, después de que el organismo elevara a la Abogacía del Estado varios encargos del Gobierno al considerar que “atentan” contra su independencia. Este nuevo examen debe estar entregado antes del 1 de junio, según decretó el Ejecutivo. Herrero: “Mejor mirar dentro de la casa” Esta semana, y en tono de despedida, Herrero defendió su trabajo y el de la propia AIReF: “El prestigio cuesta mucho lograrlo y un minuto perderlo. Hemos conseguido reforzarlo en estos seis años”, apuntó. “No es fácil. Las instituciones independientes son incómodas, evidentemente tienen que serlo. Si no lo eres, es que algo falla en una de las dos partes”, insistió, apuntando a renglón seguido que las Administraciones Públicas “no se han apoyado tanto en la AIReF como podrían haberlo hecho”. Y, preguntada específicamente por su sucesión, la presidenta de la Autoridad Fiscal fue clara: “Mi sucesor o sucesora tiene que cumplir dos requisitos. Por supuesto, cualificación técnica, y hay mucha en la casa y fuera de la casa. Pero también tiene que creer en la AIReF o entender la AIReF. Entender la independencia, el rigor, la objetividad y entender el balance y el equilibrio que hay que tener entre decir las cosas como son y caer en la provocación o en un debate elevado que en nada favorece ni a las Administraciones Públicas, ni a nosotros ni a la ciudadanía en general”. Para Herrero, esto último es muy difícil que se entienda fuera del organismo público. “Si tengo en cuenta esos dos requisitos, sin duda, mejor mirar dentro de la casa”, recomendó. En la Autoridad Fiscal temen que, precisamente, desde Hacienda se escoja un nombre ajeno al organismo para fiscalizar el gasto público. Y creen que una persona que ya esté dentro de su organigrama tendría más fácil pasar el examen del Congreso. La capacitación de los técnicos de la AIReF es excepcional. Por ejemplo, el ministro Carlos Cuerpo , antes de dar el salto al Ejecutivo, fue responsable de Análisis Económico durante el mandato de Escrivá. La AIReF es un organismo relativamente joven dentro del sector público. Creada en 2013, en lo peor de la crisis, solo ha tenido dos presidentes: Escrivá, procedente del servicio de estudios del BBVA; y Herrero. En el caso del primero, solo recibió 23 votos a favor en la Comisión de Hacienda del Congreso, por parte del PP, ya que era una propuesta del Gobierno de entonces, de Mariano Rajoy. La segunda fue primero presidenta interina y luego confirmada por el Gobierno. Fue apoyada por unanimidad en marzo de 2020. El reglamento de régimen interno de la AIReF establece que, en caso de vacancia, es el director de la División de Análisis Presupuestario el que asume las funcione de la presidencia. Es lo que encumbró a Herrero en 2020, por lo que todos los ojos están ahora puestos en Ignacio Fernández-Huertas, su actual titular, y en la directora de Análisis Económico, Esther Gordo, la siguiente en la lista.

Esto va tal cual, Alberto

Esto va tal cual, Alberto

Ahora mismo la derecha española habla de lo que quiere Vox, cuando quiere Vox y cómo quiere Vox. Feijóo conserva la ventaja del tamaño y la organización, pero Abascal controla el relato y los tiempos; el tiempo corre a su favor MAPA - Los resultados de las elecciones en Aragón 2026, municipio a municipio Los datos de participación ofrecieron la primera noticia. La relativa desmovilización de los votantes en las áreas rurales y la movilización en las áreas urbanas no encajaban, ni con las previsiones demoscópicas, ni con las percepciones dejadas por la campaña. Subía la participación en Zaragoza, pero bajaba en Teruel y Huesca. Podía estar pasando de todo, que la derecha estuviera haciendo cola en los colegios, que la izquierda hubiera salido en la recta final de la campaña de la apatía y el desconcierto que mostraban los sondeos, o que los socialistas fueran camino de un descalabro aún mayor perdiendo el voto rural. Pasó un poco de todo. El Partido Popular había adelantado las urnas en Aragón buscando sumar otra muesca en el revolver de vapuleos a los socialistas y poner en su sitio a Vox. Como en Extremadura objetivo cumplido a medias. Clara victoria sobre el PSOE, pero perdiendo votos y más escaños. Y aún le salen peor las cuentas a su derecha: el aliado verde con derecho a roce avanza hasta convertirse en socio de pleno derecho. El plan de abrasar a derrotas electorales a Pedro Sánchez va, pero va regular, Alberto, no nos engañemos. La nómina de barones que han demostrado poder controlar a Vox se queda como estaba: Isabel Díaz Ayuso y Juanma Moreno. El candidatable Jorge Azcón se va fuera de la carrera. En política se puede perder ganando. El PSOE afrontaba otra convocatoria peleando para sobrevivir. Como en Extremadura, objetivo cumplido por la mínima. La derrota es inapelable, pero menos amarga en voto y escaños que la extremeña. Algo habrá tenido que ver la candidata, Pilar Alegría. El suelo en votos del PSOE aragonés sigue siendo del difunto Javier Lambán. Ya han pasado dos etapas del tour electoral por gentileza del PP. Es oficial. El miedo a la ultraderecha apenas da para sobrevivir. Los pactos con Vox están normalizados y a los votantes socialistas hay que darles algo más. Se resquebraja la tesis de Moncloa sobre un julio del 23 en el 2027: castigo en las autonómicas y el quite del perdón en las generales. Ha vuelto a jugar un poco a favor de Pedro Sánchez lo mismo que le ayudó el 23J: cuando los populares van tan sobrados las urnas les recetan una cura de humildad. Vox venía para ser el ganador de la noche. Como en Extremadura, objetivo conseguido. Seguramente esperaban más, pero la codicia resulta mala consejera en política. Adelantar al PSOE sólo fue un sueño húmedo. Sale del envite maño con el Partido Popular aún más a su rebufo en el liderazgo estratégico y político de la derecha y doblando sus escaños, sus votos y sus opciones de asustar con la posibilidad de un sorpaso. Ahora mismo la derecha española habla de lo que quiere Vox, cuando quiere Vox y cómo quiere Vox. Feijóo conserva la ventaja del tamaño y la organización, pero Abascal controla el relato y los tiempos; el tiempo corre a su favor. La ultraderecha no es la única que dobla en la noche electoral aragonesa. La Chunta Aragonesista acabó en el lado de los que tienen mucho que celebrar. Refugio seguro para no pocos votantes de la izquierda hastiados de tanto lío y un progreso, tanto en escaños como en votos, que algo ha de deberle al debate sobre la financiación autonómica que el PP creía haber amortizado. La izquierda de los socialistas recoge exactamente lo que está sembrando: desencanto y desconcierto. En IU Sumar no tienen mucho que celebrar, pero tampoco nada que lamentar; seguramente lo mejor que podía haberles pasado. Un dato para la reflexión en Podemos: ha recogido menos votos que Se Acabó la Fiesta. Teruel existe y aguanta. Tenemos que hablar de las encuestas algún día. Había mucho interés en convencernos a todos, especialmente a las aragonesas y a los aragoneses, de que el discurso dominante sobre el giro inevitable a la derecha estaba respaldado en cifras inapelables. Va a ser que, de momento, se queda en ir poniendo el intermitente según nos vamos acercando al cruce.

Esto va tal cual, Alberto

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Ahora mismo la derecha española habla de lo que quiere Vox, cuando quiere Vox y cómo quiere Vox. Feijóo conserva la ventaja del tamaño y la organización, pero Abascal controla el relato y los tiempos; el tiempo corre a su favor MAPA - Los resultados de las elecciones en Aragón 2026, municipio a municipio Los datos de participación ofrecieron la primera noticia. La relativa desmovilización de los votantes en las áreas rurales y la movilización en las áreas urbanas no encajaban, ni con las previsiones demoscópicas, ni con las percepciones dejadas por la campaña. Subía la participación en Zaragoza, pero bajaba en Teruel y Huesca. Podía estar pasando de todo, que la derecha estuviera haciendo cola en los colegios, que la izquierda hubiera salido en la recta final de la campaña de la apatía y el desconcierto que mostraban los sondeos, o que los socialistas fueran camino de un descalabro aún mayor perdiendo el voto rural. Pasó un poco de todo. El Partido Popular había adelantado las urnas en Aragón buscando sumar otra muesca en el revolver de vapuleos a los socialistas y poner en su sitio a Vox. Como en Extremadura objetivo cumplido a medias. Clara victoria sobre el PSOE, pero perdiendo votos y más escaños. Y aún le salen peor las cuentas a su derecha: el aliado verde con derecho a roce avanza hasta convertirse en socio de pleno derecho. El plan de abrasar a derrotas electorales a Pedro Sánchez va, pero va regular, Alberto, no nos engañemos. La nómina de barones que han demostrado poder controlar a Vox se queda como estaba: Isabel Díaz Ayuso y Juanma Moreno. El candidatable Jorge Azcón se va fuera de la carrera. En política se puede perder ganando. El PSOE afrontaba otra convocatoria peleando para sobrevivir. Como en Extremadura, objetivo cumplido por la mínima. La derrota es inapelable, pero menos amarga en voto y escaños que la extremeña. Algo habrá tenido que ver la candidata, Pilar Alegría. El suelo en votos del PSOE aragonés sigue siendo del difunto Javier Lambán. Ya han pasado dos etapas del tour electoral por gentileza del PP. Es oficial. El miedo a la ultraderecha apenas da para sobrevivir. Los pactos con Vox están normalizados y a los votantes socialistas hay que darles algo más. Se resquebraja la tesis de Moncloa sobre un julio del 23 en el 2027: castigo en las autonómicas y el quite del perdón en las generales. Ha vuelto a jugar un poco a favor de Pedro Sánchez lo mismo que le ayudó el 23J: cuando los populares van tan sobrados las urnas les recetan una cura de humildad. Vox venía para ser el ganador de la noche. Como en Extremadura, objetivo conseguido. Seguramente esperaban más, pero la codicia resulta mala consejera en política. Adelantar al PSOE sólo fue un sueño húmedo. Sale del envite maño con el Partido Popular aún más a su rebufo en el liderazgo estratégico y político de la derecha y doblando sus escaños, sus votos y sus opciones de asustar con la posibilidad de un sorpaso. Ahora mismo la derecha española habla de lo que quiere Vox, cuando quiere Vox y cómo quiere Vox. Feijóo conserva la ventaja del tamaño y la organización, pero Abascal controla el relato y los tiempos; el tiempo corre a su favor. La ultraderecha no es la única que dobla en la noche electoral aragonesa. La Chunta Aragonesista acabó en el lado de los que tienen mucho que celebrar. Refugio seguro para no pocos votantes de la izquierda hastiados de tanto lío y un progreso, tanto en escaños como en votos, que algo ha de deberle al debate sobre la financiación autonómica que el PP creía haber amortizado. La izquierda de los socialistas recoge exactamente lo que está sembrando: desencanto y desconcierto. En IU Sumar no tienen mucho que celebrar, pero tampoco nada que lamentar; seguramente lo mejor que podía haberles pasado. Un dato para la reflexión en Podemos: ha recogido menos votos que Se Acabó la Fiesta. Teruel existe y aguanta. Tenemos que hablar de las encuestas algún día. Había mucho interés en convencernos a todos, especialmente a las aragonesas y a los aragoneses, de que el discurso dominante sobre el giro inevitable a la derecha estaba respaldado en cifras inapelables. Va a ser que, de momento, se queda en ir poniendo el intermitente según nos vamos acercando al cruce.

Esto va tal cual, Alberto

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Ahora mismo la derecha española habla de lo que quiere Vox, cuando quiere Vox y cómo quiere Vox. Feijóo conserva la ventaja del tamaño y la organización, pero Abascal controla el relato y los tiempos; el tiempo corre a su favor MAPA - Los resultados de las elecciones en Aragón 2026, municipio a municipio Los datos de participación ofrecieron la primera noticia. La relativa desmovilización de los votantes en las áreas rurales y la movilización en las áreas urbanas no encajaban, ni con las previsiones demoscópicas, ni con las percepciones dejadas por la campaña. Subía la participación en Zaragoza, pero bajaba en Teruel y Huesca. Podía estar pasando de todo, que la derecha estuviera haciendo cola en los colegios, que la izquierda hubiera salido en la recta final de la campaña de la apatía y el desconcierto que mostraban los sondeos, o que los socialistas fueran camino de un descalabro aún mayor perdiendo el voto rural. Pasó un poco de todo. El Partido Popular había adelantado las urnas en Aragón buscando sumar otra muesca en el revolver de vapuleos a los socialistas y poner en su sitio a Vox. Como en Extremadura objetivo cumplido a medias. Clara victoria sobre el PSOE, pero perdiendo votos y más escaños. Y aún le salen peor las cuentas a su derecha: el aliado verde con derecho a roce avanza hasta convertirse en socio de pleno derecho. El plan de abrasar a derrotas electorales a Pedro Sánchez va, pero va regular, Alberto, no nos engañemos. La nómina de barones que han demostrado poder controlar a Vox se queda como estaba: Isabel Díaz Ayuso y Juanma Moreno. El candidatable Jorge Azcón se va fuera de la carrera. En política se puede perder ganando. El PSOE afrontaba otra convocatoria peleando para sobrevivir. Como en Extremadura, objetivo cumplido por la mínima. La derrota es inapelable, pero menos amarga en voto y escaños que la extremeña. Algo habrá tenido que ver la candidata, Pilar Alegría. El suelo en votos del PSOE aragonés sigue siendo del difunto Javier Lambán. Ya han pasado dos etapas del tour electoral por gentileza del PP. Es oficial. El miedo a la ultraderecha apenas da para sobrevivir. Los pactos con Vox están normalizados y a los votantes socialistas hay que darles algo más. Se resquebraja la tesis de Moncloa sobre un julio del 23 en el 2027: castigo en las autonómicas y el quite del perdón en las generales. Ha vuelto a jugar un poco a favor de Pedro Sánchez lo mismo que le ayudó el 23J: cuando los populares van tan sobrados las urnas les recetan una cura de humildad. Vox venía para ser el ganador de la noche. Como en Extremadura, objetivo conseguido. Seguramente esperaban más, pero la codicia resulta mala consejera en política. Adelantar al PSOE sólo fue un sueño húmedo. Sale del envite maño con el Partido Popular aún más a su rebufo en el liderazgo estratégico y político de la derecha y doblando sus escaños, sus votos y sus opciones de asustar con la posibilidad de un sorpaso. Ahora mismo la derecha española habla de lo que quiere Vox, cuando quiere Vox y cómo quiere Vox. Feijóo conserva la ventaja del tamaño y la organización, pero Abascal controla el relato y los tiempos; el tiempo corre a su favor. La ultraderecha no es la única que dobla en la noche electoral aragonesa. La Chunta Aragonesista acabó en el lado de los que tienen mucho que celebrar. Refugio seguro para no pocos votantes de la izquierda hastiados de tanto lío y un progreso, tanto en escaños como en votos, que algo ha de deberle al debate sobre la financiación autonómica que el PP creía haber amortizado. La izquierda de los socialistas recoge exactamente lo que está sembrando: desencanto y desconcierto. En IU Sumar no tienen mucho que celebrar, pero tampoco nada que lamentar; seguramente lo mejor que podía haberles pasado. Un dato para la reflexión en Podemos: ha recogido menos votos que Se Acabó la Fiesta. Teruel existe y aguanta. Tenemos que hablar de las encuestas algún día. Había mucho interés en convencernos a todos, especialmente a las aragonesas y a los aragoneses, de que el discurso dominante sobre el giro inevitable a la derecha estaba respaldado en cifras inapelables. Va a ser que, de momento, se queda en ir poniendo el intermitente según nos vamos acercando al cruce.

Feijóo encalla por segunda vez frente a Vox y Sánchez cae a los infiernos del mínimo histórico en Aragón

Feijóo encalla por segunda vez frente a Vox y Sánchez cae a los infiernos del mínimo histórico en Aragón

El 8F deja un panorama devastador para el PSOE, al tiempo que recrudece la guerra entre las derechas. La derrota socialista no cambiará los planes de Sánchez, que siempre pasaron por agotar la legislatura hasta 2027 para dejar que el PP chapotee en el barro junto a Abascal mientras negocia los gobiernos autonómicos donde suman mayoría. Mapa - Los resultados, calle a calle El PP de Azcón gana en Aragón con menos escaños y depende de un Vox crecido para gobernar “No tienes ni entidad propia, ni necesidad de anticipar elecciones”. Fueron las palabras de un veterano del PP a Jorge Azcón para disuadirlo de que llamara a las urnas anticipadamente en Aragón, como le sugerían desde la calle Génova para arrastrar a Pedro Sánchez a un carrusel de autonómicas que propinara sucesivas derrotas al PSOE y anticipar así un final de ciclo. El presidente autonómico desoyó el consejo y, al final, se ha visto reflejado en el espejo de su colega extremeña María Guardiola. Con una imagen incluso peor porque retrocede dos diputados (de 28 a 26) respecto a 2023 y, además, lejos de zafarse de Vox como pretendía, queda atado inexorablemente a los ultras (de siete a 14 escaños) para seguir en el Gobierno. Cuestión distinta es que lleguen a una entente porque, hasta el momento, si algo tiene claro Abascal es que quedarse fuera de los gobiernos y poner al PP frente a sus contradicciones le beneficia. Los resultados dejan a Alberto Núñez Feijóo, que fue el autor intelectual de la estrategia de sucesivos anticipos electorales, ante una realidad inquietante: un partido encallado que no rentabiliza el desgaste del Gobierno y con un Abascal pisándole los talones mientras el PSOE cae a los infiernos de su peor marca histórica, la de 2015, con 18 diputados, cinco menos de los que obtuvo en las últimas autonómicas. La de este domingo, sí, es la segunda victoria amarga del PP y la segunda derrota de los socialistas en apenas dos meses. Y aunque el partido de Feijóo entra como ganador justito en el nuevo ciclo electoral que seguirá, tras Extremadura y Aragón, en Castilla y León y Andalucía antes de que se convoquen las próximas generales. Nada invita a pensar que los socialistas vayan a remontar el vuelo en las siguientes citas electorales autonómicas con una derecha política, judicial y mediática que no cejará en su estrategia de acoso y derribo contra el Gobierno. El 8F deja un panorama devastador para el PSOE, por mucho que recrudezca la guerra entre las derechas. Pedro Sánchez no es, sin embargo, el principal problema de Feijóo, que vuelve a constatar este domingo que el auge de Vox ya no es una mera hipótesis, sino una realidad comprobada y aumentada allá donde se convocan elecciones. La tan cacareada fortaleza de la derecha solo sirve, a tenor de los resultados, para reforzar a los de Abascal, no para catapultar a Feijóo al estrellato. La ultraderecha se dispara con 14 diputados, el doble de los que tenía, y el PP se queda con dos menos, pese a que el objetivo de esta convocatoria era subir posiciones y frenar el auge de los de Abascal, como lo fue también sin ningún éxito el pasado 21 de diciembre en Extremadura. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene durante un acto de campaña de la candidata del PSOE a la Presidencia de Aragón, Pilar Alegría, celebrado en Zaragoza este viernes. EFE/Javier Cebollada En todo caso, la derrota socialista no cambiará los planes de Pedro Sánchez que siempre pasaron por agotar la legislatura hasta 2027 para dejar que el PP chapotee en el barro de Vox mientras negocia los gobiernos autonómicos donde suman mayoría. Entre cuadros y dirigentes, no obstante, ya se preguntan si toda la estrategia del PSOE hasta las generales pasa porque las derechas se coaliguen en Extremadura, Aragón, Castilla y León y quién sabe si también en Andalucía para que luego Sánchez se presente como el único muro de contención frente al antifascismo, como hizo en 2023. Hace tres años dio resultado, pero dentro de un año puede que ya no baste. Los socialistas tratarán, en todo caso, de disipar el mantra de que las elecciones autonómicas son un examen sobre la debilidad del Gobierno o el estado de la nación. El planteamiento es desvincular comicios regionales de generales e insistir en que la alianza de Feijóo y Abascal es ya, más que una unión de hecho, una auténtica simbiosis. Sin embargo, con un Vox disparado, un PP estancado y una izquierda a la izquierda del PSOE más dividida que un pastel de cumpleaños, debería producirse algo más que un milagro laico para que el Gobierno de coalición tenga alguna posibilidad de reeditarse y se disipe el mantra de que ha llegado el final de este ciclo político. Sumar y Podemos han librado en estas elecciones su primera guerra del ciclo electoral, ya que en Extremadura la marca de Yolanda Díaz no presentó candidatura. Con los morados ya fuera de las Cortes de Aragón, tras no superar la barrera del 3% de los votos pese a haber sumado 14 diputados en 2015, nada hace pensar que la izquierda alternativa vaya a retejer sus deshilachadas costuras y tampoco a dejar a un lado sus guerras personales en aras a una candidatura de unidad en las próximas generales. A las desavenencias entre IU-Sumar y Podemos en esta ocasión había que sumar la existencia de una fuerza política con identidad propia en Aragón como era la Chunta Aragonesista, que ha sido la ganadora de este duelo a tres al lograr 6 diputados, 3 más de los que obtuvo en 2023 en una tendencia que parece recompensa a proyectos reconocibles y con fuerte implantación territorial. Con todo, es un hecho indubitable que la ultraderecha española se perfila como la opción política con más margen de ascenso en todo el territorio mientras que el PP no es capaz de crecer ni siquiera haciendo propio el ideario de Vox y sus guerras culturales. Tampoco llevando de estrella invitada a sus mítines al agitador ultraderechista Vito Quiles, conocido por perseguir a periodistas y políticos de izquierdas o bailando al son de las canciones de Los Meconios que reivindican el golpe de Estado y la Guerra Civil. Los socialistas entran en fase menguante Pero el PSOE, por su parte, ha entrado en fase menguante con una derrota que será seguramente ampliada por el hecho de que la candidata en Aragón, Pilar Alegría, lo fue por expreso deseo de Sánchez en el marco de una estrategia con la que el presidente consideró una buena idea convertir a algunos de sus ministros en aspirantes a la presidencia de varias Comunidades Autónomas. Una decisión que ha permitido identificar a Alegría con La Moncloa y con Sánchez durante la campaña y que ahora, tras el batacazo, aprovecharán las derechas contra el secretario general del PSOE para presentarlo como un líder agotado. Se verá cuando toque porque hay estudiosos de los resultados que niegan la mayor sobre la hipotética derechización del electorado español. En Extremadura, por ejemplo, los datos no revelaron eso porque para producirse un cambio social tan relevante debería existir un trasvase neto de votos de la izquierda hacia la derecha, que no se produjo. Lo que sí hubo fue una gran diferencia en la movilización de los votantes de cada bloque, ya que el aumento del respaldo a la derecha, respecto a las autonómicas de 2023, solo fue de unos nueve mil votos (tan solo 1 % del censo).

Feijóo encalla por segunda vez frente a Vox y Sánchez cae a los infiernos del mínimo histórico en Aragón

Feijóo encalla por segunda vez frente a Vox y Sánchez cae a los infiernos del mínimo histórico en Aragón

El 8F deja un panorama devastador para el PSOE, al tiempo que recrudece la guerra entre las derechas. La derrota socialista no cambiará los planes de Sánchez, que siempre pasaron por agotar la legislatura hasta 2027 para dejar que el PP chapotee en el barro junto a Abascal mientras negocia los gobiernos autonómicos donde suman mayoría. Mapa - Los resultados, calle a calle El PP de Azcón gana en Aragón con menos escaños y depende de un Vox crecido para gobernar “No tienes ni entidad propia, ni necesidad de anticipar elecciones”. Fueron las palabras de un veterano del PP a Jorge Azcón para disuadirlo de que llamara a las urnas anticipadamente en Aragón, como le sugerían desde la calle Génova para arrastrar a Pedro Sánchez a un carrusel de autonómicas que propinara sucesivas derrotas al PSOE y anticipar así un final de ciclo. El presidente autonómico desoyó el consejo y, al final, se ha visto reflejado en el espejo de su colega extremeña María Guardiola. Con una imagen incluso peor porque retrocede dos diputados (de 28 a 26) respecto a 2023 y, además, lejos de zafarse de Vox como pretendía, queda atado inexorablemente a los ultras (de siete a 14 escaños) para seguir en el Gobierno. Cuestión distinta es que lleguen a una entente porque, hasta el momento, si algo tiene claro Abascal es que quedarse fuera de los gobiernos y poner al PP frente a sus contradicciones le beneficia. Los resultados dejan a Alberto Núñez Feijóo, que fue el autor intelectual de la estrategia de sucesivos anticipos electorales, ante una realidad inquietante: un partido encallado que no rentabiliza el desgaste del Gobierno y con un Abascal pisándole los talones mientras el PSOE cae a los infiernos de su peor marca histórica, la de 2015, con 18 diputados, cinco menos de los que obtuvo en las últimas autonómicas. La de este domingo, sí, es la segunda victoria amarga del PP y la segunda derrota de los socialistas en apenas dos meses. Y aunque el partido de Feijóo entra como ganador justito en el nuevo ciclo electoral que seguirá, tras Extremadura y Aragón, en Castilla y León y Andalucía antes de que se convoquen las próximas generales. Nada invita a pensar que los socialistas vayan a remontar el vuelo en las siguientes citas electorales autonómicas con una derecha política, judicial y mediática que no cejará en su estrategia de acoso y derribo contra el Gobierno. El 8F deja un panorama devastador para el PSOE, por mucho que recrudezca la guerra entre las derechas. Pedro Sánchez no es, sin embargo, el principal problema de Feijóo, que vuelve a constatar este domingo que el auge de Vox ya no es una mera hipótesis, sino una realidad comprobada y aumentada allá donde se convocan elecciones. La tan cacareada fortaleza de la derecha solo sirve, a tenor de los resultados, para reforzar a los de Abascal, no para catapultar a Feijóo al estrellato. La ultraderecha se dispara con 14 diputados, el doble de los que tenía, y el PP se queda con dos menos, pese a que el objetivo de esta convocatoria era subir posiciones y frenar el auge de los de Abascal, como lo fue también sin ningún éxito el pasado 21 de diciembre en Extremadura. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene durante un acto de campaña de la candidata del PSOE a la Presidencia de Aragón, Pilar Alegría, celebrado en Zaragoza este viernes. EFE/Javier Cebollada En todo caso, la derrota socialista no cambiará los planes de Pedro Sánchez que siempre pasaron por agotar la legislatura hasta 2027 para dejar que el PP chapotee en el barro de Vox mientras negocia los gobiernos autonómicos donde suman mayoría. Entre cuadros y dirigentes, no obstante, ya se preguntan si toda la estrategia del PSOE hasta las generales pasa porque las derechas se coaliguen en Extremadura, Aragón, Castilla y León y quién sabe si también en Andalucía para que luego Sánchez se presente como el único muro de contención frente al antifascismo, como hizo en 2023. Hace tres años dio resultado, pero dentro de un año puede que ya no baste. Los socialistas tratarán, en todo caso, de disipar el mantra de que las elecciones autonómicas son un examen sobre la debilidad del Gobierno o el estado de la nación. El planteamiento es desvincular comicios regionales de generales e insistir en que la alianza de Feijóo y Abascal es ya, más que una unión de hecho, una auténtica simbiosis. Sin embargo, con un Vox disparado, un PP estancado y una izquierda a la izquierda del PSOE más dividida que un pastel de cumpleaños, debería producirse algo más que un milagro laico para que el Gobierno de coalición tenga alguna posibilidad de reeditarse y se disipe el mantra de que ha llegado el final de este ciclo político. Sumar y Podemos han librado en estas elecciones su primera guerra del ciclo electoral, ya que en Extremadura la marca de Yolanda Díaz no presentó candidatura. Con los morados ya fuera de las Cortes de Aragón, tras no superar la barrera del 3% de los votos pese a haber sumado 14 diputados en 2015, nada hace pensar que la izquierda alternativa vaya a retejer sus deshilachadas costuras y tampoco a dejar a un lado sus guerras personales en aras a una candidatura de unidad en las próximas generales. A las desavenencias entre IU-Sumar y Podemos en esta ocasión había que sumar la existencia de una fuerza política con identidad propia en Aragón como era la Chunta Aragonesista, que ha sido la ganadora de este duelo a tres al lograr 6 diputados, 3 más de los que obtuvo en 2023 en una tendencia que parece recompensa a proyectos reconocibles y con fuerte implantación territorial. Con todo, es un hecho indubitable que la ultraderecha española se perfila como la opción política con más margen de ascenso en todo el territorio mientras que el PP no es capaz de crecer ni siquiera haciendo propio el ideario de Vox y sus guerras culturales. Tampoco llevando de estrella invitada a sus mítines al agitador ultraderechista Vito Quiles, conocido por perseguir a periodistas y políticos de izquierdas o bailando al son de las canciones de Los Meconios que reivindican el golpe de Estado y la Guerra Civil. Los socialistas entran en fase menguante Pero el PSOE, por su parte, ha entrado en fase menguante con una derrota que será seguramente ampliada por el hecho de que la candidata en Aragón, Pilar Alegría, lo fue por expreso deseo de Sánchez en el marco de una estrategia con la que el presidente consideró una buena idea convertir a algunos de sus ministros en aspirantes a la presidencia de varias Comunidades Autónomas. Una decisión que ha permitido identificar a Alegría con La Moncloa y con Sánchez durante la campaña y que ahora, tras el batacazo, aprovecharán las derechas contra el secretario general del PSOE para presentarlo como un líder agotado. Se verá cuando toque porque hay estudiosos de los resultados que niegan la mayor sobre la hipotética derechización del electorado español. En Extremadura, por ejemplo, los datos no revelaron eso porque para producirse un cambio social tan relevante debería existir un trasvase neto de votos de la izquierda hacia la derecha, que no se produjo. Lo que sí hubo fue una gran diferencia en la movilización de los votantes de cada bloque, ya que el aumento del respaldo a la derecha, respecto a las autonómicas de 2023, solo fue de unos nueve mil votos (tan solo 1 % del censo).

El PP de Azcón pierde escaños y es más rehén de Vox, mientras el PSOE de Alegría se descalabra

El PP de Azcón pierde escaños y es más rehén de Vox, mientras el PSOE de Alegría se descalabra

El presidente aragonés no rentabiliza el adelanto electoral y da alas a Vox, que se dispara hasta los 14 escaños. Los socialistas igualan su suelo histórico. La gobernabilidad en Aragón será mucho más complicada con el nuevo hemiciclo MAPA - ¿Qué votaron tus vecinos? Los resultados de las elecciones en Aragón 2026, calle a calle Los resultados de las elecciones en Aragón 2026, municipio a municipio Treinta y tres meses después, los aragoneses han vuelto a las urnas en unas elecciones autonómicas que dejan un gran vencedor: la extrema derecha, que avanza con fuerza . Si el presidente y candidato del PP, Jorge Azcón, anticipó los comicios ante el bloqueo a los presupuestos, el balance no puede ser más catastrófico, ya que los populares pierden dos diputados y, a cambio, pasan a ser aún más rehenes de Vox, que sube hasta 14. Lo que sí ha conseguido el aspirante conservador –el que quizás era su principal objetivo– es hundir al PSOE de Pilar Alegría , que sufre un descalabro e iguala sus peores resultados desde que se celebran comicios autonómicos. Como se suele decir, los adelantos electorales los carga el diablo y algo así deben de estar pensando en el PP. Azcón convocó el 8F con la excusa de la prórroga de las cuentas de 2026 y sin llegar a abrir la mano para negociarlas: su decisión ha terminado por convertirse en un tiro en el pie. El llamativo cierre de campaña del PP el pasado viernes, con el grupo Los Meconios y sobre todo con el agitador Vito Quiles de cervezas con dirigentes del partido, ya hacía prever que los populares habían detectado el peligro: la extrema derecha subía de forma desbocada y había que tratar de captar voto ultra. Sin embargo, la estrategia de Azcón ha naufragado. Los populares caen de 28 a 26 diputados, con cerca de 15.000 votos menos que en 2023; esto, unido a la subida de la extrema derecha, hará mucho más complicada la gobernabilidad en Aragón. Vox dobla su representación y pasa de 7 a 14 diputados: solo en Zaragoza capital por ejemplo, supera los 50.000 votos y alcanza el 16% de los votos, frente al 12% de hace tres años. La comparación con Extremadura es llamativa: ahí, el PP aumentó en 4,5 puntos su porcentaje de voto, mientras que en las elecciones aragonesas pierde 1,2. La formación ultra sube especialmente en la provincia de Huesca, y el aumento en el número de votos resulta muy significativo en núcleos con un porcentaje de inmigración elevado, como Fraga (11 puntos más, por delante incluso del PSOE), Caspe (12 puntos más y muy cerca de los socialistas y del PP) o Ricla (20 puntos más y también delante del PSOE) . En Teruel capital, ha sido el segundo partido más votado y supera los 4.000 votos. Fuerte caída del PSOE Como coartada, Azcón recurrirá al derrumbe en la bancada de enfrente. El resultado socialista hace que se tambalee toda la estrategia de Ferraz de situar a ministros como candidatos autonómicos, de la que Alegría era la primera en liza. En junio será el turno de María Jesús Montero en Andalucía, donde las perspectivas no son mucho más halagüeñas. Pero es que, además, el descalabro puede tener implicaciones a nivel interno, dado que la transición del PSOE de Javier Lambán al de la actual secretaria general no ha sido sencilla y hay un descontento latente. La candidata del PSOE a la Presidencia del Gobierno de Aragón, Pilar Alegría Y eso que, como único consuelo, podría haber sido peor para los socialistas, que se quedan en los 18 diputados que obtuvo Javier Lambán en 2015. Ese será el relato oficial, aunque lo cierto es el escenario es muy distinto a entonces: hace once años Podemos subió hasta los 14 escaños, que con los de CHA y de IU sumaron 17, mientras que ahora a la izquierda del PSOE solo hay siete. La fuerte caída, desde los 23 diputados que tenían en la pasada legislatura, da la razón a quienes han criticado a puerta cerrada el planteamiento de campaña trazado desde la Ejecutiva Federal, que ha supuesto el desembarco de integrantes socialistas provenientes de Madrid y que ha dejado de lado a los representantes del partido en Aragón. El resultado es llamativo en una ciudad como Ejea de los Caballeros, de gran implantación socialista pero donde la formación cae 12 puntos, frente a una subida de 10 puntos de Vox. O en Sabiñánigo, donde el PP incluso supera al PSOE. La única buena noticia para los socialistas es la provincia turolense: mantiene sus cuatro diputados –sube incluso levemente en porcentaje de voto– al capitalizar la caída de Teruel Existe. CHA, el único ganador por la izquierda Por su parte, Chunta ha confirmado las buenas sensaciones que dejó su campaña, con su candidato, Jorge Pueyo, a la cabeza. Aunque sigue sin ser una opción de gobierno y continúa lejos de los resultados que la formación aragonesista obtuvo en el pasado, como con los nueve diputados de 2003, lo cierto es que CHA rompe en estas elecciones el techo de cuatro escaños que tenía desde entonces y consigue seis representantes, su segundo mejor botín tras unas elecciones autonómicas. El candidato de CHA a la presidencia de Aragón, Jorge Pueyo (d), en la noche electoral El partido ha conseguido captar buena parte del descontento del votante tradicional socialista, especialmente en Zaragoza capital, donde la caída de seis puntos de uno se equipara con la subida del otro: ahí, CHA más que dobla su número de votos, hasta cerca de 40.000 sufragios. Aragón-Teruel Existe baja un diputado, hasta los dos representantes, debido en especial a su fuerte descenso en la capital turolense, donde pierde 2.000 votos y cae diez puntos. Izquierda Unida-Sumar no logra, al contrario que CHA, recoger los sufragios que se le han fugado al PSOE y, aunque mantiene su escaño, se deja 2.000 votos en el camino. Mucho peor le ha ido a Podemos, que en la circunscripción de Zaragoza –la única donde tenía alguna opción– apenas ha pasado del 1% de los sufragios. Mientras, el PAR confirma lo que presagiaban las encuestas y se convierte en una fuerza extraparlamentaria por primera vez en democracia. Finalmente, Alvise Pérez fracasa en la primera incursión autonómica de Se Acabó la Fiesta, aunque con más de 14.000 votos no se ha quedado lejos de obtener un escaño en Zaragoza. Más votado Tamaño pob. 2º partido Nuevo ganador Cuál es el partido más votado en cada municipio en las elecciones. + -

El PP de Azcón pierde escaños y es más rehén de Vox, mientras el PSOE de Alegría se descalabra

El PP de Azcón pierde escaños y es más rehén de Vox, mientras el PSOE de Alegría se descalabra

El presidente aragonés no rentabiliza el adelanto electoral y da alas a Vox, que se dispara hasta los 14 escaños. Los socialistas igualan su suelo histórico. La gobernabilidad en Aragón será mucho más complicada con el nuevo hemiciclo MAPA - ¿Qué votaron tus vecinos? Los resultados de las elecciones en Aragón 2026, calle a calle Los resultados de las elecciones en Aragón 2026, municipio a municipio Treinta y tres meses después, los aragoneses han vuelto a las urnas en unas elecciones autonómicas que dejan un gran vencedor: la extrema derecha, que avanza con fuerza . Si el presidente y candidato del PP, Jorge Azcón, anticipó los comicios ante el bloqueo a los presupuestos, el balance no puede ser más catastrófico, ya que los populares pierden dos diputados y, a cambio, pasan a ser aún más rehenes de Vox, que sube hasta 14. Lo que sí ha conseguido el aspirante conservador –el que quizás era su principal objetivo– es hundir al PSOE de Pilar Alegría , que sufre un descalabro e iguala sus peores resultados desde que se celebran comicios autonómicos. Como se suele decir, los adelantos electorales los carga el diablo y algo así deben de estar pensando en el PP. Azcón convocó el 8F con la excusa de la prórroga de las cuentas de 2026 y sin llegar a abrir la mano para negociarlas: su decisión ha terminado por convertirse en un tiro en el pie. El llamativo cierre de campaña del PP el pasado viernes, con el grupo Los Meconios y sobre todo con el agitador Vito Quiles de cervezas con dirigentes del partido, ya hacía prever que los populares habían detectado el peligro: la extrema derecha subía de forma desbocada y había que tratar de captar voto ultra. Sin embargo, la estrategia de Azcón ha naufragado. Los populares caen de 28 a 26 diputados, con cerca de 15.000 votos menos que en 2023; esto, unido a la subida de la extrema derecha, hará mucho más complicada la gobernabilidad en Aragón. Vox dobla su representación y pasa de 7 a 14 diputados: solo en Zaragoza capital por ejemplo, supera los 50.000 votos y alcanza el 16% de los votos, frente al 12% de hace tres años. La comparación con Extremadura es llamativa: ahí, el PP aumentó en 4,5 puntos su porcentaje de voto, mientras que en las elecciones aragonesas pierde 1,2. La formación ultra sube especialmente en la provincia de Huesca, y el aumento en el número de votos resulta muy significativo en núcleos con un porcentaje de inmigración elevado, como Fraga (11 puntos más, por delante incluso del PSOE), Caspe (12 puntos más y muy cerca de los socialistas y del PP) o Ricla (20 puntos más y también delante del PSOE) . En Teruel capital, ha sido el segundo partido más votado y supera los 4.000 votos. Fuerte caída del PSOE Como coartada, Azcón recurrirá al derrumbe en la bancada de enfrente. El resultado socialista hace que se tambalee toda la estrategia de Ferraz de situar a ministros como candidatos autonómicos, de la que Alegría era la primera en liza. En junio será el turno de María Jesús Montero en Andalucía, donde las perspectivas no son mucho más halagüeñas. Pero es que, además, el descalabro puede tener implicaciones a nivel interno, dado que la transición del PSOE de Javier Lambán al de la actual secretaria general no ha sido sencilla y hay un descontento latente. La candidata del PSOE a la Presidencia del Gobierno de Aragón, Pilar Alegría Y eso que, como único consuelo, podría haber sido peor para los socialistas, que se quedan en los 18 diputados que obtuvo Javier Lambán en 2015. Ese será el relato oficial, aunque lo cierto es el escenario es muy distinto a entonces: hace once años Podemos subió hasta los 14 escaños, que con los de CHA y de IU sumaron 17, mientras que ahora a la izquierda del PSOE solo hay siete. La fuerte caída, desde los 23 diputados que tenían en la pasada legislatura, da la razón a quienes han criticado a puerta cerrada el planteamiento de campaña trazado desde la Ejecutiva Federal, que ha supuesto el desembarco de integrantes socialistas provenientes de Madrid y que ha dejado de lado a los representantes del partido en Aragón. El resultado es llamativo en una ciudad como Ejea de los Caballeros, de gran implantación socialista pero donde la formación cae 12 puntos, frente a una subida de 10 puntos de Vox. O en Sabiñánigo, donde el PP incluso supera al PSOE. La única buena noticia para los socialistas es la provincia turolense: mantiene sus cuatro diputados –sube incluso levemente en porcentaje de voto– al capitalizar la caída de Teruel Existe. CHA, el único ganador por la izquierda Por su parte, Chunta ha confirmado las buenas sensaciones que dejó su campaña, con su candidato, Jorge Pueyo, a la cabeza. Aunque sigue sin ser una opción de gobierno y continúa lejos de los resultados que la formación aragonesista obtuvo en el pasado, como con los nueve diputados de 2003, lo cierto es que CHA rompe en estas elecciones el techo de cuatro escaños que tenía desde entonces y consigue seis representantes, su segundo mejor botín tras unas elecciones autonómicas. El candidato de CHA a la presidencia de Aragón, Jorge Pueyo (d), en la noche electoral El partido ha conseguido captar buena parte del descontento del votante tradicional socialista, especialmente en Zaragoza capital, donde la caída de seis puntos de uno se equipara con la subida del otro: ahí, CHA más que dobla su número de votos, hasta cerca de 40.000 sufragios. Aragón-Teruel Existe baja un diputado, hasta los dos representantes, debido en especial a su fuerte descenso en la capital turolense, donde pierde 2.000 votos y cae diez puntos. Izquierda Unida-Sumar no logra, al contrario que CHA, recoger los sufragios que se le han fugado al PSOE y, aunque mantiene su escaño, se deja 2.000 votos en el camino. Mucho peor le ha ido a Podemos, que en la circunscripción de Zaragoza –la única donde tenía alguna opción– apenas ha pasado del 1% de los sufragios. Mientras, el PAR confirma lo que presagiaban las encuestas y se convierte en una fuerza extraparlamentaria por primera vez en democracia. Finalmente, Alvise Pérez fracasa en la primera incursión autonómica de Se Acabó la Fiesta, aunque con más de 14.000 votos no se ha quedado lejos de obtener un escaño en Zaragoza. Más votado Tamaño pob. 2º partido Nuevo ganador Cuál es el partido más votado en cada municipio en las elecciones. + -